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Al protegerse del Sol

La piel debe protegerse del sol tanto a diario como cuando se someta a una exposición breve e intensa.

¿Qué medidas pueden adoptarse?

La exposición prolongada al sol sin la debida protección puede provocar cáncer de piel. El dermatólogo Ariel Hadson, de la Universidad Católica de Chile, explica que los efectos de la radiación solar son acumulativos y suelen manifestarse en fotoenvejecimiento, manchas en la piel y cáncer. “La piel tiene memoria y se va dañando a lo largo de los años. Dentro de los primeros 20 años de vida la persona toma hasta el 80% de toda la radiación permitida”, dice.

Cuidado con los bronceadores

Dado que los tumores malignos suelen mostrarse después de los 50 años de edad, se recomienda aplicarse protector solar media hora antes de exponerse al sol y repetir la aplicación después de meterse en el agua, en caso de sudor excesivo o cada tres o cuatro horas. Las personas de piel clara requieren como mínimo un factor de protección de entre 30 y 40; las de piel oscura, de 15 a 30. No obstante, hay que recordar que el filtro no resguarda por completo de la radiación solar, y que los bronceadores pudieran agravar la situación al producir quemaduras más profundas.

Exposición a la radiación solar

Ahora bien, la sobreexposición al sol es cada vez más nociva para la piel. La radiación solar que recibe la superficie terrestre se compone de luz de varios tipos: infrarroja, visible y ultravioleta de longitudes A y B (UVA y UVB). Por fortuna, la atmósfera absorbe diversos rayos —cósmicos, gamma y X— que emite el Sol. La ozonósfera bloquea eficazmente el paso de los rayos ultravioletas C (UVC) y filtra la mayoría de los UVA y UVB. Pero, por desgracia, esta capa está deteriorándose en diversos puntos, situación que generan, según muchos científicos, ciertos refrigerantes y propelentes de aerosoles. En todo caso, la exposición a la radiación solar reviste cada día más peligro para la salud. “El adelgazamiento de la capa de ozono es cada vez mayor, por lo que debemos cuidarnos tomando las precauciones pertinentes”, sostiene el profesional.

Arrugas y cánceres cutáneos

Además de quemaduras, los rayos ultravioletas producen manchas oscuras y poco a poco engruesan y resecan la piel. También pueden debilitar sus fibras elásticas, con el consiguiente envejecimiento prematuro, que incluye las temidas arrugas. La exposición excesiva a estos rayos puede tener consecuencias aún más graves: debilitación del sistema inmunológico, así como lesiones y cánceres cutáneos. Por si fuera poco, la piel maltratada o enferma afecta a la estética, lo que en ocasiones propicia sentimientos de inseguridad e incluso depresión.

¿Qué hacer?

La piel debe protegerse del sol tanto a diario como cuando se someta a una exposición breve e intensa. ¿Qué medidas pueden adoptarse? Además de llevar ropa que le resguarde y limitar el tiempo de exposición, siga el consejo de los especialistas: utilice un filtro o pantalla solar. ¿Cómo cerciorarse de que sea el adecuado? Fíjese en el índice o factor de protección solar. Cuanto mayor sea este factor, más le salvaguardará. Las pieles claras requieren filtros con un índice más elevado que las morenas. Advertencia: El índice se refiere exclusivamente a la protección contra los rayos UVB. Por consiguiente, son preferibles los filtros de amplio espectro, que también proporcionan cierta salvaguarda contra la radiación UVA.

Cuídese: proteja su piel de la sobreexposición al sol. “Debemos aprender a convivir con el sol, él es un amigo que debemos respetar y aprovechar lo bueno que nos provee y evitar sus complicaciones”.

Cómo proteger la piel

1. Protéjase del sol especialmente de 10 de la mañana a 4 de la tarde, horas en las que son más intensos los rayos solares.

2. Aunque esté nublado, emplee un filtro de amplio espectro contra los rayos UVA y UVB, con un índice de protección 15 como mínimo.

3. Cuando se halle al aire libre —sobre todo si está nadando o transpirando—, aplíquese protector cada dos horas.

4. Cúbrase bien con tejidos tupidos. Los colores oscuros brindan mayor protección.

5. Lleve un sombrero de al menos 10 centímetros de ala y lentes de sol con filtro contra los rayos ultravioletas.

6. Quédese a la sombra siempre que sea posible.

7. Evite superficies como el agua, la arena y la nieve, pues reflejan la mayoría de los rayos nocivos del sol.

Nota: Información basada en Skin Savvy, editado por la Academia Estadounidense de Dermatología

 

 

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