La Navidad, Semana Santa y la firma de acuerdos de paz une a la gente, son momentos históricos que no son pasajeros. Los hombres y las mujeres aprenden a amarse más, se perdonan, se regalan. La Navidad, Semana Santa y la firma de acuerdos de paz, sin embargo, debemos admitir que no nos liberan de todas las necesidades, desde la pensión, vivienda, alimentación, empleo, transporte, y si libráramos además la tierra de sus explotadores, sus maleantes y sus corruptos, habríamos liberados así, todos los menesteres.
Entramos a diciembre, el último mes del año 2005. Pronto estaremos celebrando Navidad y Año Nuevo. A todos nos embarga el espíritu navideño, pues celebraremos las fiestas más esperadas del año. Los aires de la natividad se sienten. Ya se oyen los villancicos en las voces de Bing Crosby, Frank Sinatra, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti; o nuestras quejumbrosas marimbas de la región tocan Noche de Paz, Caballitos Rubios o Gajos de Chilincocos, de los Mejía Godoy.
En calles, comercios y hogares hay luces multicolores, música de alas y arbolitos maravillosos. Unos con algodón, fingiendo copos de nieve. El aguinaldo pascual se gasta a manos llenas en el comercio que ofrece mercancías importadas, que tras escaparates con vidrieras no alcanzan los pobres ni los niños pueden ponerle su amor a algún juguete barato.
CREEMOS EN UNA CENTROAMERICA
En PARLACEN, que acaba de finalizar su período 2004-2005, desarrollamos una ofensiva diplomática y con el cambio de algunos gobiernos mejoró la correlación de fuerzas. Nuevos mandatarios en El Salvador, Honduras, Panamá y Dominicana mantienen una posición más amplia, mientras que las Asambleas Nacionales de Guatemala, Nicaragua, Panamá y El Salvador tienen una mejor compresión del papel que juega el PARLACEN como pilar de la integración centroamericana. Han entendido que ningún roble da frutos sino muchos años después. Por ejemplo, el Parlamento Europeo que duró cincuenta años.
Al PARLACEN han llegado a ocupar curul exgobernantes corruptos como Arnoldo Alemán de Nicaragua, Mireya Moscoso de Panamá, Alfonso Portillo y Francisco Reyes de Guatemala. Existen algunos diputados que guardan prisión por narcotraficantes. Alemán está prisionero en Managua y Portillo huye por México; Moscoso y Reyes son parlamentarios que gozan de inmunidad porque sus gobiernos no los acusan ni les abre juicio. El PARLACEN no tiene culpa de que también lleguen bandidos y sátrapas.
Recientemente, los grupos parlamentarios de izquierda, centro y derecha –que sumamos 120- elegimos nueva junta directiva para 2006. Por voto secreto se eligió un presidente, cuatro vicepresidentes y cinco secretarios. Esta vez la presidencia tocó a Panamá y la ocupa Julio Palacios. Nicaragua ganó con Leopoldo Navarro del PLC una vicepresidencia y Jacinto Suárez del FSLN ganó una secretaría. Los grandes ausentes fueron Lázaro Tadeo Bernal Lezama y Héctor Vidal Cerrato Hernández, quienes murieron el mes pasado. En 2006 vamos impulsar la unidad, porque solo unidos podemos vencer los problemas económicos, el desempleo y los altos niveles de corrupción.
COMBATIR LA POBREZA
Somos 36 millones de habitantes en una extensión de 523 mil kilómetros cuadrados, pero seis millones 500 mil niños y niñas no entran a las aulas escolares, la UNESCO así lo apunta. Bajo esas circunstancias nunca ganaremos la batalla a la pobreza ni a la corrupción. La situación de pobreza también se ha visto agravada por guerras, desastres naturales, políticas económicas erróneas, debilidad de las instituciones y el alto nivel de corrupción.
En Nicaragua, un millón de menores que deberían estar en las aulas trabajan para poder sobrevivir. La pobreza afecta todo: En Centroamérica tenemos baja esperanza de vida (60 años), bajos niveles de escolaridad, desnutrición, violencia intrafamiliar, alta tasa de natalidad, desempleo, trabajo infantil, dificultad de acceso a la salud, a la energía eléctrica, al agua potable; hay baja productividad laboral, inequidad entre hombres y mujeres, emigración de la población, desprotección de los derechos humanos, discriminación étnica y cultural, inseguridad ciudadana y falta de inversión.
De manera que todos debemos convocarnos a trabajar por una Centroamérica próspera, para que los pobres tengan comida, que haya paz, escuela para todos, que los militares se queden en sus cuarteles y los curas en sus parroquias, que los políticos cumplan sus promesas y los gobernantes un papel fundamental garantizando el contenido democrático en la conducción del proceso de integración regional. Que nunca jamás se les vuelva a ocurrir querer cerrar el PARLACEN y calificarlo de cueva de ladrones y trinchera de corruptos.
¿CUAL ES EL RETO?
Los 120 diputados del PARLACEN vamos a realizar encuentros con los ejecutivos, reuniones con líderes de partidos políticos, miembros de los parlamentos nacionales, dirigentes de organizaciones, embajadores de la UNION EUROPEA. Pondremos en práctica un plan de publicidad y propaganda, encuentro con universidades, visitas a las escuelas e institutos, entrevistas en los medios de comunicación, y de esta manera que las poblaciones del istmo centroamericano sientan que el PARLACEN existe, pesa, se oye y se siente.
Es importante señalar que hemos contribuido a la creación del CA-4, impulsamos la unión aduanera, luchamos para proteger a los emigrantes de Centroamérica para que no les violen sus derechos en México y Estados Unidos, contribuimos a impulsar el pasaporte único, logramos que las Asambleas Nacionales se pronunciaran a favor del PARLACEN ante los gobernantes que pedían nuestra cabeza, por falta de voluntad política y capacidad integracionista.
Recomendamos a los ejecutivos que deben ser serios y cautelosos ante el TLC, presentamos iniciativas de cómo manejar el problema energético, y existen cientos de iniciativas y proyectos que deben ser atendidos por los gobernantes del área. No olvidemos que hace 17 años los presidentes Vinicio Cerezo de Guatemala, José Napoleón Duarte de El Salvador, José Azcona Hoyo de Honduras, Oscar Arias de Costa Rica y Daniel Ortega de Nicaragua, asumieron el reto histórico de forjar un destino de paz para Centroamérica, comprometiéndose a erradicar la guerra, y hacer prevalecer el diálogo sobre la violencia y la razón sobre los rencores.
Centroamérica debe tener su propio criterio. Por eso debemos fortalecer nuestros vínculos de paz desarrollo y progreso; debemos abrirnos al campo social, mirar y escuchar a los pobres. No solo debemos afligirnos por nuestros problemas. Debemos compartir con los demás, no lo que nos sobra, sino compartir lo poco que tenemos. No podemos seguir siendo egoístas en estos momentos que se habla de paz en la tierra y buena voluntad para los hombres.
No bastan los Cantos
El 24 de diciembre, cuando alcemos las copas para brindar y Luis Aguilés cante "Ven a mi casa esta Navidad", pensemos por un momento en los que no comerán esa noche; pensemos en los miles y miles de niños y niñas analfabetas y hambrientos que con sus pies descalzos muelen el polvo de los caminos y pisan el recalentado asfalto de la ciudad ofreciendo bisuterías, limpiando vidrios de carros o haciendo piruetas por monedas devaluadas.
La noche del 24 de diciembre o el 31 de este mes, cuando hablemos de paz, sentimientos, y tolerancia con el que no piensa igual que nosotros, hagamos propósito de enmienda, de trabajar por la integración centroamericana, en fomentar el comercio, en capacitar a nuestra gente, en que se abran las fronteras, se bajen los impuestos. Exigir a nuestros gobernantes que tengan seriedad y cautela ante el llamado TLC, el ALCA y el Plan PUEBLA PANAMA. Y sobretodo para que hagan vinculantes los proyectos en iniciativas del PARLACEN.
No basta que José Feliciano nos cante "Feliz Navidad" o Néstor Savarse nos recuerde "Faltan cinco pa` las doce". Entendamos que con el año nuevo debe venir un nuevo modelo económico, porque el modelo que nos aplican los organismos financieros internacionales nos están hundiendo cada día más. Si somos cristianos, si somos diputados que representamos a 36 millones de centroamericanos, debemos luchar por sus derechos. Ojalá que el 2006 nos traiga optimismo y alegría para que todos juntos caminemos bajo las alamedas de la región centroamericana, el Caribe, México y Taiwán cantando "El Himno de la Alegría" del maestro Ludwing van Beethoven.
*Diputado del FSLN
Ante el PARLACEN