¿Se acordará de nosotros el Niño Dios?, ¿Leerá esta carta?, ¿Tendremos algún significado pese a nuestra tolerancia y sometimiento?.
Querido Niño Dios, yo Enrique Bolaños, Presidente de Nicaragua, me gustaría viajar a la Luna de una vez por todas, o ser electo en Spingfield para contar con Homero Simpson en mi gabinete, o transformarme en un insecto como en el relato de Kafka, no Cafta...!Que loco fui pretendiendo ser el mejor presidente de un país ingobernable!...Consígueme un par de pistolas de sheriff para seguir combatiendo la corrupción.

Te escribe Arnoldo...Se que no hay presente vivo con pasado muerto como dice Carlos Fuentes en El Naranjo. Así que, te pido un video completo de mi gobierno, incluida ".la guaca" por supuesto, aunque sea en blanco y negro...Te puedo decir con franqueza campechana, que no estoy arrepentido, pero no lo volveré a hacer, y cuidaré de rodearme de amistades tan peligrosas.

¿Te acordás de mi?. Soy Daniel y como Pipino, breve. Sólo te voy a pedir en el 2006 una elección como la de 1984, que fue pleito con burro amarrado y la gané de calle, sin necesidad de atormentarme con las benditas encuestas.

Yo soy Edén. Fui Niño Dios en el barrio cuando era chiquito, sin pañuelo e indocumentado. Ahora necesito un nuevo carnet del FSLN firmado por Tomàs para evitar chifletas, y un despacho en el Palacio, aunque sea a la orilla del que ocupa Julio Valle. Ah, y una metralleta.
Debés de conocerme porque soy muy visible. Me llamo Roberto Rivas y soy capaz de comerme urnas llenas de votos con o sin salsa de tomate si se me pasa la hora de almuerzo. Yo quiero una mesa permanente en El Churrasco, junto a la cocina, con un mesero de 24 horas y una tarjeta de crédito ilimitada, o por lo menos, como las de Noel Ramírez.

Te escribe Bayardo, y vieras como he cambiado, no sólo de look y de marca en la ropa y los zapatos...Quiero, pero sólo por una semana, regresar a ser periodista en La Prensa, porque para eso me maté estudiando, y no un sacrificado revolucionario.

Ya me reconociste. Soy Herty, no propiamente un pelón mas, sino quien le sacó la lengua a Daniel y no lo deja dormir aunque pase colocando alfileres en muñecos con mi nombre. Te pido suficiente aliento y un corazón resistente para sobrevivir a cualquier tipo de emboscadas...Ah, y una peluca tan grande, que no me reconozcan y poder escapar a las inhibiciones.
No soy Santa Claus sino José Rizo. Te solicito, apelando a tu generosidad, me permitas recuperar la confianza de Arnoldo, y si hay primarias, una confusión en el conteo de los votos. Eso me ayudaría mucho.

No soy del Coro Celestial aunque lo parezco. Me llamo Eduardo Montealegre y quiero la bendición de la Iglesia, de la Iniciativa Privada y de la Embajada...Hasta ahora, voy bien, me siento sobre rieles como cuando el tren funcionaba, sé que pocos banqueros van al cielo, pero podría ser uno de ellos...Soy fraternal, soy cristiano y quiero ser Presidente.
No te asustes. Soy Yasser Martínez, me ves echando humo porque ahora estoy batallando por un aumento del seis por ciento...Quiere tu ayuda para llegar a ser decano de la proyectada facultad de alborotos callejeros.
Este E-Mail es de Rosario Murillo. En medio de la crisis sólo te pido un póster de Daniel con fondo rosado.

¿Cómo has estado?. Soy Tomás sin uniforme, y por algún tiempo, en los 80, muchos creyeron que era un Niño Dios porque me pedían todo...Ahora soy yo quien te pide, no por mi, sino por el futuro de este país, ser Ministro de Turismo y poder viajar mas que el Padre Escoto en aquellos tiempos de huevos de codornices y caviar...Recordá, que yo no fallo.

Niño Dios, crees poder ayudarme a reinventarme...Yo soy Pedro, no el que negó al Señor tres veces, sino el de la raya, el Ministro más querido del Ingeniero...Ahora me conformo con ser diputado. Ayúdame y te prometo construir una carretera al cielo, pero sin la gente de Hispánica.

La letra es irregular porque estoy nervioso. Te escribe Wilfredo, el atrevido...Te juro que puedo demostrar todo lo que he dicho, pero me siento amenazado caminando descalzo sobre las brasas...Talvez me podés facilitar un guardaespaldas como Benedicto Meneses, otro como Frank Arana pero ágil, y el tercero como Plinio Suárez pero con seis pies de estatura.
Finalmente, si Carlos Guadamuz estaría entre nosotros, quizás pediría volver a nacer.