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Fuego y Candela * Por el Extra - Terrestre
ALDO CON PINZAS.-Estuvimos en la presentación del libro sobre Carlos Fonseca escrito por Matilde Zimmerman con traducción de Erick Blandón, y escuchamos al DR. Aldo Díaz, hacer un análisis de la obra, manejando pinzas como un cirujano...Hay puntos muy difíciles de defender como los abusos durante la piñata, el control del partido y la transformación experimentada por dirigentes que fueron vistos como dioses, y hoy obligan a cambiar de acerca a quienes los encuentran...Se llenaron las butacas en el Auditorio del Banco Central, y el único miembro de la famosa "novena" que se hizo presente, fue el Comandante Víctor Tirado...La escritora Zimmerman dijo no haber conocido a Carlos Fonseca, pero avanzó en la biografía realizando una profunda investigación. CASI CIEGO.-En uno de los pasajes del libro, Zimmerman apunta sobre los agudos problemas de Carlos con la vista: El dueño del restaurante chino notó que Carlos tenía que acercarse al enorme reloj para saber la hora y lo mandó a ponerse sus primeros anteojos cuando tenía 10 ó 12 años . Fonseca llevó anteojos gruesos por el resto de su vida, y algunas de sus cartas expresan la inquietud por su visión deteriorada. Una amigo de la escuela secundaria recordaba que una vez le preguntó a Carlos porque el parecía tan triste "Acabo de llegar a Managua, poeta", le contesto. "Fui a ver al oculista. Me dijo que tengo que escoger entre dejar de estudiar o quedarme ciego".. "y usted que va a hacer, poeta", le contestó, le preguntó el amigo.... "Pues nada, me voy a quedar ciego, porque el estudio es mi vida". Un jactancioso y falso- informe de vigilancia de la Guardia Nacional aseguraba a Somoza en 1968 que el Comunista Carlos Fonseca está ahora completamente ciego. SOBRE SU PADRE.-Refiriéndose a la relación entre Carlos Fonseca y su padre Fausto Amador, estrechamente conectado con el aparato somocista, Zimmerman nos entrega estas líneas del líder revolucionario en carta a su padre: A veces me duele pensar en la posición que usted ocupa, pero también siento legítimo orgullo cuando miro que hasta la vez nadie me ha enrostrado que mi padre es autor de mal alguno. Digo que mi orgullo es legítimo pues es rara la persona que estando en la posición de mi padre no se hunda en hediondos fangos. |
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