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Historia La Historia en la Bolsa: Germinando una semilla Cecilia Ruiz de Ríos
En aquel entonces del 97, acababa de salir de ser vocera del Teatro Nacional Rubén Darío (más eriza que una gata al ver a un Rottweiler), y redescubriendo el sencillo placer de la docencia en el Centro Cultural Nicaraguense Norteamericano me propuse dar a conocer las delicias de la historia tal y como me las habían mostrado en París. Jamás me imaginé que la página de historia sería una semilla que germinaría con las flores más inesperadas. Quizás uno de los motivos por los cuales muchos guardan un sabor amargo en la memoria de sus clases de historia es porque un puñado de tratados, firmas y fechas no estimulan a nadie. Cuántos profesores siguen convirtiendo el aula de historia en un virtual dormitorio en el cual sus monótonas e insípidas voces nos remiten a ronquidos y malas notas! Muchos pasan por historia sin imaginarse cómo era el hombre o la mujer tras la figura del rey, el político, la escritora o el poeta.Son precisamente esos datos meramente humanos los que hacen la historia divertida, y cuando una va jugando y gozando de algo, es garantizado que uno aprende. Incluso, muchas veces los defectos o aciertos personales de los gobernantes o científicos son precisamente los ejes del cambio en la historia, a como se da en el caso del rey inglés Enrique VIII, quien por andar de zángano con Ana Bolena, tuvo que pelearse con Roma para crear la iglesia anglicana y legitimar al bebé que Ana portaba bien traveseada. Sin embargo, a lo largo de mi formación académica tuve la dicha y el honor de contar con teachers del calibre de Ray Hooker Taylor, Salvador Cardenal, Bradford Lucas, Claude Yvette Marais y Danielle Rocher, y gracias a sus clases(a veces tildadas de poco ortodoxas)la pasión por la historia se convirtió en un pozo sin fondo de adicción por el conocimiento. Cuando Paúl Suárez creó una página en el sitio web del Grupo Ese con una parte de mis escritos, la bola de nieve comenzó a crecer y rodar. Recibí correos no solo de Nicaragua, sino también del mundo entero. Como la vida lleva, al igual que una buena comida, todo tipo de sabores, muchos eran dulces mensajes, otros amargos. Una española quien aún no se entera que ya pasaron a la historia los días en que los indios decíamos sí señor y obedecíamos me envió un mensaje cargado de bilis por no haber deificado a Felipe II de España, con el concepto que solo los blancos tienen derecho natural al conocimiento. Pero la mayor parte de los mensajes eran de lectores que deseaban que les complaciera con alguno u otro personaje de la historia, cosa que he tratado de hacer siempre que sea posible a pesar de tener el tiempo más apretado que los corsets ortopédicos de Frida Kahlo. A través de mi columna, conocí a uno de los mejores amigos que he encontrado en este valle de lágrimas:el ing. Augusto Gómez,q.e.p.d., quien fuera gerente de Telematix. Coleccionando con primor cada uno de los artículos publicados y los suplementos didácticos de historia que me publicó don Melvin Wallace en el CIRA, Augusto me propuso hacer las dos otras páginas históricas que llevan mi nombre: Historia con Cecilia Ruiz de Ríos(historia general, efemérides, página de derecho animal, arte, cultura y frases célebres) y Rubén Darío Homepage. Estos dos sitios web funcionan desde septiembre del 2001 y enero del 2002 respectivamente, y han cumplido con mi intención de la democratización del conocimiento histórico. Otra germinación de la columna de historia de la Bolsa es la publicación de 5 suplementos didácticos de historia a través del programa del CIRA-MED de textos escolares con el Dr.Melvin Wallace como editor. Personajes del Medioevo y Renacimiento, los Eduardos, Felipes y Luises, Genios, Independentistas y Mujeres Monarcas son los títulos de estas publicaciones a precios accesibles. Y en breve dos voluminosos tomos en edición de lujo están por salir bajo el sello del CIRA: MINI BIOGRAFIAS y PAGINAS CURIOSAS DE LA HISTORIA, ambos conteniendo buena parte de los artículos publicados en Bolsa de Noticias. A nivel internacional, la proyección ha sido un deleite. Artículos tomados de mi columna de la Bolsa se encuentran en sitios dedicados a derechos animales, colombofilia, ateísmo, antiimperialismo, feminismo, realeza asiática, diábetes, organizaciones antiaborto y pacifismo. Hay nexos establecidos con páginas como la de Enrique de Ibelin(Uruguay), Joaquin de Braganza(Francia), Vietpage(Vietnam) y 21cats(EEUU), y el artículo sobre los monarcas mugalos publicado tiempo atrás en la Bolsa fue parte de un trabajo galardonado en Asia en el King Chulalongkorn History Award. La columna ya lleva 6 años de estar "dando guerra" y aunque a veces el tiempo me impide poder complacer las distintas peticiones, trato de no descuidar el ritmo de la misma. Todavía me quedan demasiados temas por tocar, y un copete de cosas por aprender porque la vida es la mejor universidad del mundo. A aquellos que deseen comunicación directa está mi correo normadiemail@yahoo.com dado que sugerencias, arengas, gritos y felicitaciones son todas bienvenidas por igual. Sin esta retroalimentación es imposible crecer. La gran satisfacción de esta columna es saber que lo que hago tiene utilidad, y saber que mi deseo de servir como obrera del intelecto es precisamente algo en cuestión de aporte a la realización del sueño de Beethoven, quien quería democratizar el conocimiento para todos y que el saber no fuera solamente para una élite. Entre corrección de exámenes y traducciones, después de una pastilla de glibenclamida pero antes de servir la cena en casa, o mientras chineo a mis gatos y mis ratones blancos con nombres de reinas y caudillos, siempre hay un apunte en un cuadernito para anotar las ideas del próximo artículo de historia de la Bolsa, porque a como decía el inefable Agatón, "ni los dioses pueden cambiar el pasado." Era esto lo que quería mi recordado jefe Emigdio cuando en 1992 me hizo entre risas "una oferta que no podía rehusar"? A tantos años de fundada la Bolsa y a 6 de haber iniciado este monstrito cienpiés que es la columna de historia, puedo afirmar sin equivocarme que no ha pasado un solo día sin que haya gozado escribiendo sobre personajes y temas de todos los tiempos. Y si han gozado o rabiado conmigo en la columna ustedes mis lectores, el inolvidable Pelón debe haberlo hecho también dondequiera que esté, sabiendo que tardadito pero seguro, cumplí con sus deseos de hacer la columna que me pidió. |
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