Fecha 8 de Marzo de 2002
Nada justifica el
abuso y opresión en contra de las mujeres

|
Thoraya
A. Obaid |
Si tomamos en serio el
tema de la paz y la seguridad mundial, debemos esforzarnos más por apoyar a las mujeres
del mundo.
En todas partes del
planeta, las mujeres desean participar en el desarrollo de sus países y en la prosperidad
de sus comunidades. No obstante, su visión y liderazgo siguen en gran medida sin ser
aprovechados.
En Afganistán, después
de 23 años de conflicto, incluidos cinco años de reclusión domiciliar, las mujeres
están más que dispuestas a iniciar de nuevo sus vidas y a reconstruir su país. Por eso
merecen el apoyo de todo el mundo. Además de la plena participación en su nuevo
gobierno, las mujeres afganas, al igual que las mujeres de todo el mundo, tienen derecho a
la educación y a los servicios de salud para ellas y sus familiares.
La necesidad de estos
servicios básicos no podría ser más apremiante. Medio millón de mujeres mueren
anualmente en el mundo en desarrollo por complicaciones durante el embarazo y el parto. La
mayoría de estas muertes podrían evitarse con cuidados adecuados y tratamiento
inmediato. Las mujeres afganas se enfrentan a una de las tasas de mortalidad más altas
del mundo, tan sólo inferior a la de Sierra Leona.
A petición del Ministro
Interino de Salud Pública de Afganistán, el Fondo de Población de las Naciones Unidas
(FNAUP) está apoyando en la rehabilitación del sistema de salud, específicamente en el
área de salud reproductiva con el propósito de salvar la vida de miles de mujeres.
Los matrimonios a edad
temprana y los frecuentes embarazos de alto riesgo, combinados con la desnutrición y el
escaso o inexistente acceso a cuidados prenatales ponen en alto riesgo la vida de las
madres y sus hijos. La situación empeora aún más en zonas de guerra y en los campos de
refugiados, donde existe la creciente amenaza de la violencia sexual.
En todo el mundo,
específicamente en los países más pobres, las mujeres deben recibir mejor atención en
salud reproductiva para que puedan sobrevivir al embarazo, tener hijos e hijas sanas,
planificar sus familias, y prevenir las infecciones de transmisión sexual, incluido el
VIH/SIDA. Tan solo el año pasado, hubo 1.8 millones de nuevos casos de mujeres infectadas
con el VIH. En Africa, es cinco veces más probable que las jóvenes adolescentes se
infecten con el VIH en comparación con los muchachos de su misma edad.
Todo lo que hemos
aprendido en el curso del último decenio demuestra que cuando las mujeres adquieren poder
mediante leyes equitativas, políticas y programas que les permiten ampliar su educación,
acceder a servicios de salud y a empleos bien remunerado, los beneficios se extienden
mucho más allá del ámbito individual. Las familias adquieren mejores condiciones
económicos y la nación también.
Directora
Ejecutiva Fondo de Población de las Naciones Unidas |