Reflexionando sobre la mujer desde la Universidad
Empoderamiento
femenino: Acción ciudadana y democrática
El desafío

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"Pensarse
a sí mismas a través de la propia experiencia, la propia historia, no medirse con el
hombre y su razón y su historia, para encontrar una medida de sí". |
"El signo del futuro
parece ser la multiplicación de las diferencias y el surgimiento de nuevos antagonismos.
¿Cómo aceptar la diversidad sin que eso conduzca la fragmentación y enfrentamientos,
sin caer en la política de la identidad? "Se pregunta Marta Lamas en uno de sus
interesantes ensayos. Patentiza así, su preocupación por evitar, en las luchas por la
equidad entre géneros, los antagonismos innecesarios entre hombres y mujeres o entre
organizaciones.
Es decir, alude a que sin
la identidad, es fundamental, que los planteamientos feministas vayan más allá de lo
estrictamente diferente. "Estrategias debe haber muchas", dice la pensadora.
Aseverando que una de esas estrategias, es que las mujeres se reconozcan como ciudadanas.
Para que, desde ese reconocimiento, su reflexión y prácticas, estén orientadas hacia
una comprensión distinta de lo político y lo subjetivo.
En total coincidencia con
la antropóloga mexicana, asumo que: el desafío de estos momentos históricos, se ubica
precisamente, en la tensión entre el reconocimiento de la diversidad y su suspensión en
una acción ciudadana más amplia. Pues como ella, aún confío en la posibilidad real de
una política de izquierda. Es decir, en la construcción alternativa de una coalición de
diversidades y de un movimiento de género o un feminismo
"radical-democrático". Entendiendo que: con sensatez debe renunciarse al
esencialismo implícito en el reclamo identitario.
Que se debe impulsar una
praxis organizativa que intervenga con eficacia y pragmatismo en la esfera pública. Y,
que se cuide el desarrollo de la creatividad en el ámbito cultural y la solidez en el
terreno intelectual. Porque sólo de esa manera será posible la generación de una fuerza
política del feminismo que coincida con lo que Pablo González Casanova demanda
expresando:"...no podemos dejar de exigir que se cumpla con los derechos
individuales, sociales, laborales, colectivos. (Porque) por más moderados (as) que seamos
no podemos permitir que se sustituyan los derechos de las personas y de las colectividades
por actos paternalistas, clientelistas, y de "acción cívica" que corrompen el
voto y fomentan las divisiones de los pueblos y la separación de (las) los líderes y sus
bases".
La posibilidad
La reflexión sobre la
diversidad y el cuestionamiento a ciertos principios identitarios excluyentes, son
requerimientos básicos para la creación y desarrollo de las identidades políticas de
corte democrático. Por eso, sin descuidar a "la Mujer" el feminismo y los
movimientos de género, deben hacer suya, una actitud crítica a lo que Lamas denomina
como "la maternidad de las relaciones sociales de explotación". Y, en
consecuencia, asumir un riguroso cuestionamiento a ciertas estructuras de poder, tanto a
nivel macro (mundial) como micro (local). Pero, para que dentro de una política de
izquierda, sea posible el desarrollo y permanencia de un "feminismo
radical-democrática", es indispensable la apertura político-conceptual hacia
identidades y prácticas políticas innovadas. De tal manera que, con nuevas coaliciones
y/o alianzas, se favorece la unidad de objetivos entre sectores sociales organizados, como
alternativa, para el mejoramiento de la sociedad en su conjunto.
No es fácil la tarea.
Pues, ahora la posmodernidad, abruma al mundo con sus complejas contradicciones y
retrotrae a pueblos enteros entre avances técnicos apabullantes, hacia la lógica de la
cultura clásica, que inculca, aunque veladamente, la idea de pensar y mandar es cosa de
pocos", tal lo afirma Bernardino Cabezas. Se vive un orden social clásico
estructurado sobre reglas de dominación. Verticalizado y propenso a cultivar
"individuos": entes aislados y despojados de la sociedad que lleva a la
solidaridad; sumisos y ciegos para ver las trampas del sistema. Es difícil hablar de
alternativas. Y, más difícil aún si son alternativas de izquierda al sistema de
organización de la política oficial. Y, muy grande es su dificultad si esta alternativa
se visualiza en función de las mujeres como ciudadanas, que rebasen la militancia
partidaria y la funcionalidad parlamentaria. Pero, se impone el reto de cambiar el
espíritu depredador por el espíritu cooperador.
Toda alternativa, en el
marco de la exclusión globalizada, exige que los grupos excluidos, muchas veces como
"minorías", siendo grandes mayorías -tal es el caso de las mujeres-, demanden
formas de poder que desarticulen los poderes enajenantes, destructivos y opresivos
vigentes en la sociedad. De ahí la urgencia de instaurar un "poderío" femenino
que elimine el poder autoritario, el poder con abuso, el poder de lastimar a otros y
otras, el poder de expropiar las posibilidades de vida de las personas. Estos cambios son
los pilares que sostendrán la verdadera democracia. Razón de más, para repetir con
Marcela Lagarde que: "Las sociedades donde las mujeres tienen mejores condiciones de
vida, mayores oportunidades y más derechos, coinciden con las sociedades en las que se
han desarrollado procesos democratizadores más profundos, que han abarcado a las
mujeres".
La deducción
Esta reflexión,
presentada a su consideración amigas y amigos lectores, quiere ayudar a entender que:
"empoderarse" políticamente significa que, desde su participación ciudadana
(más allá de partidos políticos y parlamentos o ministerios de Estado) la persona,
adquiere el control de su vida, defina su propia agenda y logre la habilidad de hacer
cosas que reafirmen su identidad emancipada y emancipadora, desde un pensamiento crítico
cultural. Y que, por tanto, mientras persista la denominada división sexual del trabajo,
que dentro de las relaciones sociales designa a los hombres, para laborar en la esfera
pública y a las mujeres, para el ámbito doméstico, serán aún relativamente pocas las
mujeres con posibilidad de destinar el tiempo y los recursos necesarios a la actividad de
dirección. Hecho que recrudece la injusticia imperante en la economía del
"libre" mercado caracterizada por muchas exclusiones, entre ellas la de género.
¿Qué opinan Uds.?
Aura Violeta
Aldana Saraccini
- CIELAC-UPOLI
- Msc. Aura Violeta Aldana Saraccini
- Centro Interuniversitario de Estudios
Latinoamericanos y Caribeños -CIELAC- "Mauricio López".
- Universidad Politécnica de Nicaragua
-UPOLI
- Tel: 2897740, hasta el 43, Ext. 275.
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