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Rigoberto: Notas para una Biografía * Ignacio Briones
La noche anterior había llegado a nuestra casa, vecina a la Estación del Ferrocarril, y nos refirió sentirse decepcionado de algunos políticos opositores; pero sin mencionar durante una conversación de más de seis horas, una sola palabra respecto a la acción que ejecutaría el 21. Me entregó una letras para Manuel Díaz y Sotelo, su parigual en lo que podríamos llamar romanticismo político patriótico y se mostró muy entusiasmado por haber conocido personalmente a la señora Ruth Bone de Báez, madre de Adolfo y Luis Báez Bone, quienes habían sido asesinados por la GN dos años antes, junto con otros patriotas militares y civiles. Doña Ruth nos referiría en 1959 que Rigoberto la había invitado en el 56 a la celebración del Centenario de la Batalla de San Jacinto y que ella había aceptado. Originalmente Rigoberto había proyectado ejecutar a Somoza García en la histórica hacienda; pero disistió previendo una represalia sangrienta que pudo haber costado las vidas de jóvenes estudiantes que participaban en los actos conmemorativos. Según doña Ruth, López Pérez quería que ella presenciara la muerte del dictador que había ordenado el asesinato de sus amigos los Báez Bone. Conocimos a Rigoberto en 1951 en San Salvador en casa del poeta Juan Felipe Toruño donde hospedaba por recomendación del periodista José Constantino González, Secretario del General Sandino cuando el Héroe de Las Segovias viajó a México a entrevistarse con el presidente Emilio Portes Gil. López Pérez solía decir que González era como su padrino político por haberlo atraído a las filas del Partido Liberal Independiente. Nacido el 13 de mayo de 1929, hijo de doña Soledad López y don Francisco Pérez, fue bautizado en la Catedral de León con el nombre de Pascual Rigoberto. Siendo todavía un infante, su padrino de bautismo, el Reverendo Agustín Hernández lo internó en el Hospicio de San Juan de Dios donde estudió la primaria y el oficio de sastre con el que empezó a obtener su primeros ingresos que compartía en el alivio de la pobreza familiar y en el costo de sus estudios de Redacción y Taquimecanografía en la Escuela de Comercio Silviano Matamoros. La Poesía y la música fueron sus dos aficiones principales. En la Biblioteca del Hospicio pasaba sus horas libres leyendo La Biblia, "Emilio" de Rosseau y "Ariel" de José Enrique Rodó, así como las obras de Darío y los poemas de Antenor Sandino Hernández por quien sentía especial admiración. De 17 años, en 1946, publicó su poema "Confesión de un Soldado", premonitorio de los acontecimientos que lo colocarían como principal protagonista diez años después. ..."Una bala me ha alcanzado / He caído al suelo con una oración / Estoy solo y abandonado / En el suelo hago esta confesión /, dice la primera estrofa. Luego agrega, refiriéndose a Nicaragua, "Por tí es que sangra mi herida / La herida de mi corazón / Por tí seguiré peleando / Defendiéndote de ciudad en ciudad / Hasta ver en tu suelo brillar el sol de la Libertad /. En 1948, junto con cinco amigos (Humberto Lacayo Amaya, Luis Santamaría Granera, Eloy Loredo Rugama y Róger Morales), Rigoberto fundó el grupo musical "Buenos Aires". Para ese año había aprendido a ejecutar el violín con algún virtuosismo y compuesto los vales "Claridad" y "Si el vino me hace llorar" que el grupo estrenó en la Radio Colonial. Cuando a la medianoche del 21 los Guardias llegaron a capturar a su madre y a sus hermanos Salvador y Margarita, encontraron biografías de Beethoven, Schubert y Strauss junto con un libro manuscrito de poemas de Rigoberto dedicados a José de la Cruz Mena y un legado de 300 versos de los que los captores jamás dijeron una palabra. Fueron destruídos u ocultados, de igual manera que lo fue el cadáver del poeta cuya sepultura se desconoce hasta ahora. Años después, un guardia dijo que había sido quemado. Entre 1951 y 1956, el poeta López Pérez realizó varios viajes a Nicaragua. Venía a la Patria a visitar a sus familiares y renovar promesas de amor a su novia Amparo Zelaya Castro, hermana del periodista Armando Zelaya, quien lo condujo hasta la Casa del Obrero donde ejecutó a Somoza García hace ahora 46 años. La tarde del 21, refería doña Soledad, Rigoberto le leyó el poema "Confesión de un Soldado". Se vistió con un pantalón azul y una camisa blanca. Ella diría después que posiblemente su hijo quería morir con los colores de la bandera nacional en su cuerpo. Los hermanos Somoza intentaron denigrar al poeta López difundiendo la calumnia de que era un drogadicto. Lo cierto es que nadie lo vió nunca ni fumando un cigarrillo ni tomando una copa de licor. Era un muchacho hasta cierto punto tímido. Al entrar en relación con él daba la impresión de ser un introvertido. Pero cuando se le abordaba un tema que fuera de su interés, sus palabras se desbordaban. En la celda 14 de las antiguas cárceles de La Aviación, hoy Complejo Ajax Delgado, fueron recluídas doña Soledad, su hija Margarita la Biblotecaria del Hospicio San Juan de Dios y María Lourdes y Amparo Zelaya Castro. Los prisioneros ubicados en otras celdas tenían prohibido acerceles. Pablo Antonio Cuadra convenció a unos soldados y diariamente les mandaba una vianda que le hacían llegar de su casa. Doña Soledad y las otras mujeres no escaparon de las torturas de los verdugos que aplicaron diariamente durante varios meses. |
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