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Un triángulo
olvidado
Mirna Velázquez, Enviada
especial

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Siuna,
uno de los municipios más grandes y con gran potencial turístico, pero con graves
problemas como la carencia de agua potable. |
Siuna.- Hablar de los
problemas que se viven en la Costa Atlántica, lamentablemente no es nada nuevo. Siempre
han estado ahí y permanecerán por un buen tiempo, mientras los gobiernos no volteen su
mirada a esta abandonada zona. Han pasado desapercibidos por los líderes del país en
todos los tiempos. Los costeños experimentan más en carne propia, lo que los demás
departamentos del país sienten quizá en menores proporciones: la centralización.
La belleza de esta tierra
embeleza a cualquier forastero que la visita. Mas ese encantamiento, poco a poco, se va
marchitando luego de ver las carencias de quienes la habitan. En el municipio de Siuna,
por ejemplo, fácilmente se percibe lo inhumano de la vida de sus pobladores. Un derecho
humano es gozar de servicios básicos como el agua, luz, salud y educación. Se carece de
todos!. Al conversar con el alcalde de Bonanza, Don Gregorio Lira, supimos que las
tuberías de agua que se esconden bajo las calles de los tres municipios del triángulo
minero, llevan más de cincuenta y cinco años ahí. Están comidas por el sarro, el agua
que corre por los tubos, se contamina totalmente y agregado al sarro, el agua también
arrastra enfermedades. Por ello el agua potable es una de las prioridades de los
costeños.

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Los
alcaldes del triángulo minero demandaron al gobierno respuestas concretas a sus
problemas. |
Enfermarse es inevitable y
se convierte en un verdadero problema, cuando se está en Rosita. Aquí no hay hospital y
mucho menos medicinas. Una enfermedad leve puede costar la vida, pues las carencias
obligan a la alcaldía a desembolsar dinero y movilizar a los pacientes hacia Managua,
Siuna o Puerto Cabezas, donde se supone que serán atendidos. Un promedio de tres personas
son transportadas cada día, y la alcaldía no está en capacidad económica para
resolver. El problema se agudiza tras ver que el hospital de Bonanza y Puerto están
vacíos.
"Adentro no hay nada
y no tenemos condiciones para enfrentar ese tipo de problemas", externó el alcalde
de Rosita, Róger Acevedo Mayorga. Hace unas semanas una mujer murió por falta de un
cirujano, el que esperan desde que el Ministerio de Salud les prometió llevarlo. En
Bonanza se contabilizan unas veinte personas muertas en lo que va del año y fines del dos
mil uno. En una reciente visita de funcionarios del gobierno a los siuneños, el delgado
del MINSA, negó prácticamente la posibilidad de tener un hospital en Rosita.
La luz eléctrica es
intermitente. La planta funciona con diesel, es de doscientos cincuenta kilovatios, y su
capacidad es insuficiente para cubrir a toda la población, y en algunos barrios no gozan
del servicio. Otra de las necesidades demandadas viene del sector productivo, solicitan
apoyo con semilla mejorada y la presencia de técnicos que orienten a los campesinos en la
producción.
Las dificultades son
demasiadas, pero las superan las esperanzas. En cada poblador se dibuja una señal de
vida, cuando ven llegar un organismo que pueda ayudar a solventar en parte una de las
tantas necesidades. Lo que sí es claro, es que demandan respuestas desde las autoridades
locales hasta las nacionales, y urgen ser escuchados de una buena vez.
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Un triángulo olvidado |
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