Del
1er. Congreso de Mujeres Empresarias de Nicaragua
Pronunciamiento
del Primer Congreso de Mujeres Empresarias de Nicaragua
"Porque Podemos y
Creemos en Nosotras"
Empresaria Lucía Salvo da lectura al pronunciamiento.
A lo largo de la historia
de los gobiernos de Nicaragua, no ha habido preocupación por dar respuestas desde la
instituciones estatales a los problemas más sentidos de los sectores productivos y
sociales. Ante esa incapacidad e ineficiencia del sector público las mujeres ejercemos
nuestro diversos roles buscando soluciones individuales a problemas aun cuando éstos son
un reto de toda la sociedad.
La ausencia de programas
de fomento que den acceso a financiamiento, la falta de políticas de formación técnica,
políticas fiscales que asfixian a las unidades económicas y las prácticas inadecuadas
de gestión por la falta de transparencia de la administración pública y la corrupción
gubernamental, atentan contra el esfuerzo cotidiano de las mujeres empresarias que a
diario damos nuestro grano de arena para sostener nuestras economías familiares y
contribuir al funcionamiento del país generando empleo que no es visible.
Las mujeres empresarias
rechazamos la falta de visión de gobernantes e inversionistas sobre la importancia y
aporte de cada territorio de Nicaragua, en el caso de la Costa Caribe es más evidente el
abandono, desvinculación con el mercado, falta de proyectos públicos y de inversiones
privadas. Ha llegado el momento de que empiecen a valorar los recursos humanos formados en
nuestras comunidades que son excluidos en el establecimiento de nuevos negocios.
Ante estas circunstancias,
las mujeres empresarias nos comprometemos a mayores niveles de organización para poder
participar de forma efectiva en la búsqueda de soluciones reales a los problemas de
nuestras comunidades, como la pobreza generalizada que limitan la calidad de vida de las
familias, el desarrollo de las empresas, la realización de obras de progreso para todos.
También reconocemos que sólo con la descentralización de las decisiones estatales y de
la gestión gremial lograremos hacer sentir nuestra participación a la solución de los
problemas más sentidos del país.
Las mujeres empresarias
queremos poner un alto al juego político con que los gobernantes de turno, manipulan las
necesidades de cada sector sin dar soluciones reales, tal como sucede con la crisis de los
bancos, donde ha sido evidente que las empresarias hemos sido afectadas con la falta de
servicios financieros y el encarecimiento del crédito, que nos excluye de este, a la
grave crisis económica de los cafetaleros que no han encontrado eco a sus demandas.
Queremos un juego
democrático transparente que proponga una visión de para dónde vamos y que asegure que
desemboque en una opción de desarrollo que responda a las expectativas de los sectores
claves del país.
Este Congreso de Mujeres
ha sido la oportunidad de reconocer que necesitamos mejorar nuestros niveles de
organización, que permita realizar los proyectos que cada una tiene identificando esta
reunión como un puente de esperanza para desarrollar la verdadera solidaridad entre
mujeres empresarias y entre los que realmente deseamos el bienestar de todos los
nicaragüenses.
Managua, 25 de abril
de 2001 |