Introducción al pensamiento de Friedrich Nietzsche
Bernd M. Scherer
El filósofo Friedrich
Nietzche es, probablemente, uno de los personajes más controvertidos en la historia del
pensamiento occidental. Desdeñado como demente y venerado como espíritu independiente,
incriminado como precursor del nacional socialismo, ubicado como iniciador de un discurso
posmoderno, su pensamiento sigue caldeando los ánimos hasta el día de hoy, a la vez que
su obra alimenta constantemente nuevos discursos.
Para ofrecer un
acercamiento a este pensador y facilitar una idea más clara acerca de él, presentamos
aquí algunos textos del joven Nietzsche, de los cuales no había hasta ahora,
traducciones directas del alemán al español. Los mismos nos franquean la entrada a un
taller en el que fue forjándose el pensamiento europeo en un momento muy específico.
En el siglo XIX las
diferentes áreas del saber -tanto de las ciencias naturales como de las humanidades- se
van separando del gran edificio de la filosofía que hata entonces las englobaba a todas.
Los pensamientos y conocimientos ponen en tela de juicio, en modo creciente, los grandes
proyectos sistemáticos al estilo de Hegel. Entre otros fenómenos, se observa el
establecimiento de una ciencia de la historia que ya no le permite al ser humano
cognoscitivo vivir, sin más, en medio de la historia. La historia adquiere
características de un objeto en sí mismo, que se desprende del presente, y con ello ya
no se puede experimentar de manera inmediata en éste.
Esto implica una doble
ruptura, al significar que ni existe una continuidad inmediata con los antepasados, ni
resulta viable el desarrollo de sistemas filosóficos. Nietzsche experimenta esta
situación como un fenómeno de decadencia. A diferencia de Wagner, quien expresa esta
decadencia en su música y la lleva a la culminación, Nietzsche desenmascara la
decadencia y la combate a través de sus escritos. Al pensamiento en función de sistemas,
propio de sus antecesores, le opone un pensamiento en función de problemas. Ya no puede
aceptar un pensamiento que parta de premisas fijas para desarrollar, a partir de ellas, un
sistema. Tal manera de pensar bien puede erigir estructuras de gran belleza
arquitectónica; sus edificios conceptuales autogenerados, empero, permanecerán vacíos.
Un pensamiento enfocado al
problema, en cambio, irá desarrollando el tema al analizarlo desde los más diversos
ángulos, a partir de un cuestionamiento determinado. Tal actitud no pretende resolver el
problema, sino tomar en cuenta la situación humana al aceptar que no se puede tender
ningún puente firme entre la inmediatez de la percepción sensorial y la vigencia eterna
del concepto. En este sentido, el pensamiento no puede hacer más que señalar un camino
sin asumir la pretención de llegar a la meta. En estos mismos términos, los textos
siguientes deberían entenderse como un ejercicio de acercamiento al pensamiento
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