Opiniones sobre la poesía de Christian Santos
| ... |
....Laura Esquivel, autora del libro "Como agua para chocolate"
y Christian Santos, en el Encuentro Iberoamericano de narradores en Lima Perú. |
|
"Lac et mel
sub LINGUA TUA"
La poesía de
Christian Santos
Por Carlos Chamorro
Coronel*
De entre las muchas nuevas
poetas que han surgido en este tiempo como por encanto como todo lo que a las mujeres se
refiere puesto que ellas son el embrujo y el encanto (encantamiento) de la creación, hay
una que se ha destacado especialmente; me estoy refiriendo en concreto a la poeta
Christian Santos.
De hecho fueron los
alemanes quienes ahora la destacaron al leer un comentario que había hecho yo a su
poesía hace algún tiempo en el Teatro Nacional Ruben Dario al presentarla. Ese
comentario mio fue impreso en la contraportada de su libro de poesía AGUALUNA publicado
con la cooperación del fondo editorial del INC 1998. Los datos a que me refiero,
aparecieron recientemente por internet y llamaron la atención en Alemania. Surgió la
invitación a la antigua ciudad de Nuremberg quienes celebraron los 950 años de la
fundacion de su ciudad y la dedicaron a la memoria de su poeta y periodista Herman Kesten.
Christian fue festejada y agasajada como digna representante de la moderna poesía
femenina nicaraguense, junto a autores de Grecia, China, USA y otras personalidades de la
literatura y periodismo mundial.
Digo ahora porque
anteriomente Santos fue invitada a Dinamarca por el SID, a Viena por el Lateinoamérika
Institute; luego a la Universidad Católica de Quito por ICA, mas tarde a la Universidad
Católica de Lima por el SIC y el INC; posteriormente a varios centros y universidades de
Estados Unidos, así como invitada a universidades de países centroamericanos por el
CILCA, e invitada asi mismo a Varsovia. Por que éste interes inusitado por la poesía de
Christian Santos?. Como lo dije en mi presentación a su poesía, es quizás la extraña y
misteriosa mezcla (mixtura más bien) de erotismo y ternura lo que esensialmente
caracteriza su poesía. Es la madre la que sin dejar de ser mujer habla en Christian. O
también, la mujer que sin dejar de ser madre habla en ella. O sea que no se desdobla,
como sucede en otras poetas-sus compañeras- son solo mujeres aún cuando se refieran
explícitamente a sus hijos en algunos de sus poemas. Pero es más la mujer la que suele
hablar reclamando sus derechos como mujer.
En Christian no sucede
eso. Ella es madre sin dejar de ser mujer, lo que la hace todavía más erótica que si
fuera solo mujer por aquello talvés de que la mujer es fundamentalmente uterina, sin
dejar por eso de ser su poesía intelectivamente profunda y traslúcida. Conectada
directamente con esta concepción vital, la poesía de Christian Santos hunde sus raíces
en la madre tierra-la Mater Geo, que dicen ahora los ecologistas- (la Diosa Madre dice
ella) creando así su propio universo virtual y holístico perfectamente comprehensivo y
comprehensible a la inteligencia y táctil a los sentidos.
Al escribir esto, desde
luego, no quiere decir de ninguna manera-como es obvio-que la poesía de Christian Santos
sea mejor o peor que la de sus colegas y hermanas poetas. En cada una de ellas, su poesía
tiene su peculiar brillo y gracia. Lo que no se puede discutir es que en el OCASO DE LOS
DIOSES masculinos, las mujeres en Nicaragua, definitivamente, han tomado por asalto la
palabra.
*Profesor de la
Universidad Thomas More (UTM) con maestría en lenguas Clásicas (Latin y Griego) y
Filosofía Antigua y Medieval.
El otro rostro del
tigre junto al río
Por: Vidaluz Meneses
"El tigre junto al
río", hace su aparición en el vacío de la literatura juvenil e infantil que existe
en Nicaragua, logro indiscutible de su autora, Christian Santos, conocida como poeta a
través de diversas publicaciones nacionales e internacionales, quien nos entrega esta
primicia precedida por elogioso prólogo del laureado novelista Carlos Alemán Ocampo.
Me place dedicarle estas
líneas a un libro del cual he sido testigo desde su gestación, cuando su versión
original si bien nacía inspirada en la paradísiaca región del Río San Juan, que la
poeta Santos, en unos versos ha descrito: "reverbereando como vidrio molido el
río", su contexto era la guerra fratricida y por tanto, la frescura y la vivacidad
con que su autora iniciaba el relato, el emocionante rescate de un venadito de las aguas
turbulentas del río, la vida salvaje, pero bajo control de los seres humanos, al punto de
llegar a establecer una relación natural y armónica entre el feroz Maiko (tigre
protagonista ) con los miembros de la familia, de pronto se transformaba en la gravedad
del drama de la muerte del generoso joven alfabetizador, Marlon Zelaya.
En el transcurso del
imprescindible trabajo de leer, releer y pulir la obra, el tiempo transcurrió. Después
de firmar en la realidad, los Acuerdos para la paz anhelada, de la lectura de ese primer
borrador en el nuevo contexto, saltaba el testimonio como herida abierta, como cicatriz
sangrante obstaculizando el camino de la necesaria reconciliación. Presencié entonces la
dolorosa decisión de su autora, el asentamiento de sus propios sentimientos callando la
voz confrontativa para dar paso a una versión más amable como deseamos que sea la vida
para todos.
Entre otros cambios, la
narradora hizo que (Marlon) René, además de sobrevivir al ataque de la emboscada,
recibiera correspondencia y provisiones de su madre en el exilio, hecho que en la realidad
nunca ocurrió.
El lenguaje en la nueva
versión fue adquiriendo la ponderación necesaria para ubicar el relato en lo que a mi
juicio llega a ser: una obra para la recreación y el esparcimiento; un homenaje a la
naturaleza en una época en que el mundo entero reconoce la depredación y la urgente
necesidad de preservar los recursos naturales, una contribución a los esfuerzos
patrióticos por desarrollar la cultura de paz, donde tengan cabida los valores de
solidaridad entre los seres humanos y con su medio.
Creo que su autora merece
la gratificación de generar los mejores sentimientos en sus lectores, inmersos en un
proceso en el que todos aspiramos a un final feliz, como los sueños con ojos abiertos de
la infancia, en los que resulta posible que le nazcan alas a los venados así como le
sucedió al Tuli de la historia de nuestra amiga.
El poder de la
poesía de Christian Santos
Por Pedro Alfonso
Mora1es*
Ella pudiera tener un
nombre divino, tan cristiano y santo. Y desde ahí, la luna se come y se bebe como el agua
y las hostias. Se me ocurre una luna hecha de versos y rodeada de briznas y sabores,
porque "yo quise escribir poemas ricos al paladar". Se me ocurre "una luna
llena... iluminando la espuma, la arena, las rocas, tus manos ajustando mi cintura".
Es el satélite que se mueve e inunda el universo y se muestra jadeante e incita a
"bailar alrededor de la sombra de la luna llena".
Tantas lunas habrán en
los sentidos y en la memoria de los poetas, los músicos, los pintores y soñadores, pero
ninguna "es dueña y señora de esta noche" para saborear los suspiros en cada
trozo del alma. En el espacio oscuro y sin fin, sólo queda una luna donde sujetar las
emociones. Por. cristiandad y santidad, ya la luna no es sólo de astronautas,
científicos y serenateros, sino del paladar ilusionado que "no encuentra amaneceres
tibios en otros labios".
Ella bien pudiera llamarse
Christian Santos. Aquella voz respondió al teléfono 2652749 por pura casualidad. La
culpa fue de José Alfredo Cisneros Caballero. Y no es largo de contar: era una tarde
lluviosa de junio. Yo estaba en el aula de la escuela donde también estuvo José Alfredo,
hace años, sacando notas de "sobresaliente".
Bajo la lluvia y con gotas
de agua aún en los ojos, apareció la señora madre de José Alfredo. Ella me dio el
libro que guardaba como un tesoro en una bolsa plástica para que no se mojara. Y cuando
yo lo abrí, se me mojó de agua y de luna: "Dios creó a la mujer de trocitos de
alga marina", porque "en el principio brumoso no había nada".
Entonces, decidí darle
las gracias a José Alfredo por el herinoso regalo que me envió. Y marqué el 2652749. Y
en vez de José Alfredo, fue la voz de Christian Santos la que apareció en el teléfono.
Y hablamos y sonreímos como dos hemistiquios señalados por las casualidades.
Y afloraron los proyectos
aún pendientes. Yo pensé que nos había comunicado, no el teléfono, sino el poder de la
poesía. Es decir, el agua que da la luna y la luna que dan las aguas de la poesía:
"ligado a vos como el agua a la lluvia".
Ella pudiera ser "una
tonelada de sal en mis ojos", pero su agua y su luna son clarividencia y profecía en
la naturaleza del ser: el gozo y el espejo, la carne y el perfume, la letra y el
conocimiento, la boca y el beso. El dolor que se queja con el gusto; el sueño de los
desposeídos del espacio y del espíritu; el animal que se entrega enamorado y se olvida
del tiempo; el agua y la luna del planeta para no andar a tientas ni con sed.
Y más aún: no es acaso
predecir la vida y el sentimiento de los que son acechados por las aguas huracanadas, los
truenos volcánicos, las hambrunas sociales, la peonía per cápita, aunque "solo
despierto terremotos"?
Ella pudiera ser nada, si
le vemos "sentada en la arena frente al mar". Pero en esa inmensidad, queda el
dolor de los que buscan amor y un poco de aliento de vida.
Eros en ebullición eterna
flechándonos desde su campo de luz. Un hombre y una mujer en la penumbra y en el peligro,
sólo le quedan dos cosas: el agua y la luna, el amor y la poesía. Ese es el poder en el
silencio de la poesía de Christian Santos: "ese silencio de penumbra sonora cuando
todo, todos se han ido a las silenciosas estancias de la luna".
*Profesor de
Literatura-, León, Nicaragua, Enero 1999.
Un día del mes de
julio muy parecido a tus versos: lluvioso y perfumado
Por Blanca Castellon
Querida
Christian:
La lectura de tu libro me
ha dejado sumida en el mágico reino de la sensualidad . Leerte, produce el mismo efecto
que las olas del mar, nos llegan tus versos, a veces con una calma infinita y otras con
una pasión espumosa, tu ser ondulante y líquido se derrama en cada palabra como agua
pura, agua que calma la sed de fantasía en cada lector.
Tu poesía, orquídea
silvestre y pensante - se yergue valiente en medio del paisaje dispuesta a enfrentar
tormentas y sequías, vendría a ser según mis cálculos; un especimen en vías de
EXTENSION, extensión de la más pintoresca primavera.
El entendimiento convenido
todo, en una sola yema sensibilisima, en tacto que recorre cuerpos, rios, soledades,
muertes; que se llena de sangre y se deja llenar, para luego
- generosa - traspasar un
delicioso menú de sensaciones al lector.
Se nota que al
"cruzar siete desiertos" o al estar "con tus pies en el agua del
río", o al invocar a la "Diosa Madre" has estado volando, buscando la
hermosura y te has convertido en ese colibrí "que se va y luego regresa" -
dichosa vos - hábil conductora de tu cuerpo de tu voz y de tus alas; habitante del
"rojo frenesí".
Tu poesía es fresca,
eternamente joven. Has hecho del espíritu de la tierra y de la luna: el Dios de tu
palabra, "y yo te digo amiga; tu palabra nunca envejecerá", SAFO nuestra y
actual.
La culpa de estas
impertinencias de mi pluma, la tienen tus poemas, que se dejaron leer
- provocadores - ya ves lo
que te arriesgas, has tirado en la ruleta los dados de la palabra; la suene esta echada.
Recibe para contrarrestar
los atentados cometidos en contra de su majestad la crítica literaria; toda mi
admiración y cariño. |