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Vanegas: una excelsa voz de la pintura
Los principios de Praxis (esclarecimiento de la identidad y esencia nacional, compromiso social y político del artista, búsqueda de un lenguaje abstracto-figurativo no mediatizado por modas ni intereses espúreos) están presentes en la ferozmente expresiva pintura de Vanegas, acentuada por un profundo y sustancial dramatismo que ha llamado poderosamente la atención y que es la característica que lo destaca entre sus compañeros (Lugo, Guillén, Sobalvarro, Sáenz, Pérez de la Rocha). Como ha señalado la conocida crítica de arte colombiana, Marta Traba, en su estudio "Mirar en Nicaragua", "la pintura matérica es el factor nivelador del primer grupo formado alrededor de Praxis, constituyendo o no parte activa del movimiento". Vanegas es precisamente un pintor matérico por excelencia en el sentido de incorporar superficies matéricas como los informalistas europeos y los de la Escuela de Nueva York, teniendo como antecedente al maestro Alejandro Aróstegui, que organizaba sus cuadros con chatarra y materiales de desecho industrial. Discípulo de Aróstegui, con personalidad propia, Vanegas es un artífice indiscutible de la textura, la composición y el color, logrando configurar un espacio plástico sobrio, casi primitivo (por lo salvaje de la expresión) y de gran intensidad. Un pintor de pocos colores (negros, blancos, rojos, marrones), trabajados en función de la máxima densidad posible. Un expresionista conocedor de la técnica de Pollock, Kline, Motherwell y Tápies, un abstracto obsecado que se disuelve en la abstracción espiritualista pura sino que indaga a profundidad y con audacia sus raíces, los enigmas del ancestro, los signos de la identidad nacional, lo específicamente telúrico. Como firma María Dolores Torres, "lo telúrico en un estado primigenio parece ser una constante en su obra. Colores sombríos, casi monocromos evocan el fluir del agua o de un magma volcánico. Sus cuadros parecen terrenos montañosos en los que se unen la aspereza de la materia con lo gestual. Su materia áspera, rugosa y craquelada ahonda en las grietas que la historia ha dejado empresa en las calles y muros de la Managua de antes y de ahora, como la prolongación de una piel torturada. En Venegas se opera la doble función de trasladar a sus cuadros su geografía personal en base a vastos campos de colores contrastantes (negro y blanco en los 60, rojo y blanco en los 70) que sugieren la presencia de la tierra como portadora de vida. En sus paisajes manifiesta la intención metafísica de trascender las cualidades autoritarias del color, espacio e imagen para expresar metafóricamente, a través de formas arcaicas, la eterna lucha entre destrucción y regeneración en un país torturado y con una geografía igualmente torturada". Pintura violenta, cálida, furiosa, templada en el calor de una tierra volcánica que no ha dejado nunca de temblar, que no termina todavía de configurar el territorio nacional y que ofrece el espectáculo escandaloso de una carne es parto: cráteres tenebrosas, bordes quebrados de lagunas, lagos ardiendo a mediodía, naturaleza oxidadas por la intemperie, chatarras perdidas enpaisajes urbanos, restos de tiestos milenarios, manchas viscerales.
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