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Un cambio de Dictadura apodado Revolución Ignacio Briones Aclaración previa.- En la entrega anterior (#42) en el párrafo referido a la ejecución física del somocista Gonzalo Lacayo realizada por Daniel Ortega Saavedra, se dice que uno de sus acompañantes fue Gustavo Adolfo Velásquez. El nombre correcto es Gustavo Adolfo Vargas, según el documento del FSLN. Mientras más de un centenar de lectores cuyos nombres he ido anotando cuidadosamente, me felicitan por estas acotaciones a la historia contemporánea de nuestro país, otros sugieren que hagamos perfiles personales de todos y cada uno de los personajes "grotescos y mediocres" que en la década de los 80 llevaron a Nicaragua a la peor crisis de su historia. Nuestra intención tiende a dar cumplimiento al apotegma de que ningún país puede huir de su pasado sin pagar el costo de sus consecuencias. Y también el de recordar a algunos medios de comunicación la responsabilidad social que tienen con la población a la que sirven. Es un esfuerzo orientado también a traer a la memoria a quienes puedan haberlo olvidado el principio de que los pueblos que olvidan su pasado están irremediablemente condenados a repetirlos. Y los nicaragüenses hemos sido y somos uno de esos pueblos. Y en la falta de memorización han radicado y radican, si no todos, la mayoría de los males que ahora lamentamos. Los hechos demuestran que al iniciarse el Siglo XXI estamos como si aún viviéramos en la primera década de la centuria anterior, cuando un grupo de políticos adversarios del gobierno de turno "vendieron" el país a una nación extranjeras solo por satisfacer sus ambiciones personales. Esa "venta" nos costó 21 años de ocupación militar de fuerzas ajenas a los intereses nacionales; una guerra civil que duró tres años y el surgimiento de una dictadura que se prolongó por casi medio siglo (1932-1979). En el transcurso del recién pasado siglo, Nicaragua tuvo dos oportunidades invaluables para rectificar la vieja práctica de disputar el poder a balazos y sutituírla con la práctica de una cultura de paz por la que todavía clamamos. La primera oportunidad se dió en 1924 con el gobierno de Unidad Nacional que encabezaron los doctores Carlos Solórzano (conservador) y Juan Bautista Sacasa (liberal). Esa Unidad Nacional la echó a perder don Emiliano Chamorro el 25 de octubre de 1925, con el Golpe de Estado conocido como "El Lomazo". A consecuencia de éste, andando el tiempo, surgió la dictadura de Somoza García, sus hijos y su camarilla. La segunda oportunidad ocurrió en 1979, cuando falazmente se dijo que habíamos "asaltado el cielo de la Libertad y la Justicia". Desde 1838 en que tras iniciar la ruptura de la unidad centroamericana garantizada por la República Federal que prosiguió a la Independencia de 1821, ningún grupo político nicaragüense había logrado un consenso nacional tan poderoso para realizar todas las rectificaciones de los errores del pasado (si es que así pueden llamarsele a las ambiciones de riqueza y poder de los políticos), como el grupo que se autoproclamó "vanguardia" y se identificó con las siglas FSLN. Ningún grupo político tampoco, en los 141 años transcurridos entre 1838 y 1979 prometió tanto al pueblo y no cumplió una sola de esas promesas. Ese incumplimiento es la causa real y legítima, innegable e irrefutable, sin justificación posible, de los problemas que hoy se padecen. En palabras de la Sociedad Nicaragüense de Médicos por la Paz y la Defensa de la Vida (E.MAIL: MEDIPAZ@.UNI.NI). "Nicaragua a la fecha es una enferma postrada en una situación de gravedad tal, que no deja espacio para la confrontación, el oportunismo político o la corrupción, lacras que han florecido en los últimos años", (21 agregamos nosotros)... En consecuencia "durante varias generaciones Nicaragua tendrá que pagar un alto precio por la destrucción realizada", entre 1980 y 1990. MEDIPAZ anota: "Con la excepción de algunas minorías y élites ligadas a los diferentes bandos en pugna (el Conflicto de Baja Intensidad), todos los demás nicaragüenses resultaron perdedores, independientemente de sus posiciones políticas o su ubicación en los diversos grupos o sectores del conflicto". En los múltiples períodos de la historia nacional, los medios de comunicación han jugado importante papel. En 1811 colaborando con los patriotas pro-independentistas. En 1833 llamando a la reconciliación y la Paz a los grupos guerreando por el control del control del poder. Durante la Guerra Nacional combatiendo al filibusterismo de William Walker. En 1884 apoyando la reincorporación a la soberanía patria del vasto territorio de la Costa Atlántica. Entre 1912 y 1929 combatiendo la ocupación militar del país por parte de tropas extranjeras. Y desde 1932 hasta 1979 luchando por el establecimiento de un régimen democrático. En 1979, los nuevos dictadores que sustituyeron al somocismo, lograron pervertir a no pocos periodistas y en nombre de la Libertad contribuyeron a suprimirla. Pervertidos por la demagogia que se decía "revolucionaria", no pocos de nuestros periodistas (vigentes algunos en el presente) se adhirieron al nuevo orden corrupto que se había establecido. Y para defenderlo se especializaron en todas las técnicas de la desinformación. Que vienen aplicando desde 1990. Continuará |
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