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Postal al Secretario Nacional del PLC Flavio Rivera Montealegre
Señor René Herrera: Al leer su escrito intitulado "La Máquina Roja" no me ha extrañado que Ud. mencione a Montesquieu (liberalismo mercantilísta caduco del siglo XVIII) y especialmente a Maquiavelo (siglo XV), sus guías espirituales y doctrinarios; y no hace falta que involucre a un maestro inocente de la realidad atroz que su aventajado alumno ha superado con creces, en complicidad con una "máquina roja" que ha atropellado, saqueado y matado de hambre; a un pueblo que aún no sale del estado inmoral, corrupto y de hambre. No es ético que se esconda detrás del prestigio de un Prof. Rafael Segovia, para revestirse de un prestigio ajeno y que le queda grande, ni que se esconda bajo las faldas de la dama Soledad Loaeza; cuando a Ud. en Nicaragua le conocemos sobradamente su reputación. No es extraño que Ud. sea un fiel seguidor del "Decálogo Maquiavélico" que entre los dogmas seguidos al pie de la letra por la "máquina roja", están los que dictan: aprovecharse de los débiles (pueblo muerto de hambre), dividir para reinar (los "lilas"), eliminar sin asco a los posibles rivales (Dr. José Antonio Alvarado y Pedro Solórzano), emplear hábilmente la propaganda (su escrito del 22 de Agosto), obtener a cualquier precio el apoyo de las autoridades eclesiásticas (sin comentario), presentarse uno mismo como defensor de los débiles, de la justicia (?), del derecho (?), de la libertad (?) de la cultura y el progreso (?) (el PLC, después del Mitch y los actos de corrupción). Basta revisar el historial iniciado en la Alcaldia de Managua del honorable conductor de "la máquina roja". El colmo de Uds. es presentarse como defensores de lo que arriba se menciona; siendo estos cinco años los más brutales que haya sufrido la justicia, el derecho, la cultura y hasta el mismo progreso. Que si bien es cierto han construido muchas obras, pero el pueblo ha tenido que pagar cuatro veces su precio: primero: para pagar obras mal hechas, segundo: para pagar sobornos, tercero: para pagar comisión al presidente, cuarto: para pagarle la campaña "la máquina roja". Y otros han debido de pagar con la vida misma, por falta de frijoles. Debo recordarle que, cuando Ud. presume de todas las obras realizadas por los cinco años de la administración de "la máquina roja"; el Prof. Segovia debió instruirle a Ud. que es obligación de todo gobierno realizarlas y cumplir con las promesas. Dice un adagio popular: "díme de lo que presumes y te diré de lo que careces". Yo le pregunto: ¿De qué sirven tantas escuelas, tantos centros de salud y tantos caminos?, si las escuelas no tienen maestros con mística de enseñar, mal pagados, si los alumnos llegan sin probar bocado en el desayuno, si no tienen siquiera una barra de tiza ni un lápiz ni pedazo de papel para escribir, de que sirven los centros de salud sin medicinas; los caminos, si la población no tiene siquiera para una tortilla y un puñado de frijoles, mucho menos para transitar en camionetonas "Chevrolet". Cuando Ud. habla del "cambio a través de las instituciones... la negociación... comportamientos civilizados... cambiar el sentido de la política... reformas institucionales...", no puedo pensar en otra cosa que "la máquina roja" transformó las instituciones para delinquir y cubrir de impunidad los delitos cometidos por el conductor de "máquina roja" y sus pasajeros; el cambio de la política, claro está, que no es nada nuevo cuando se usa para el enriquecimiento ilícito desde 1893, desde 1936, desde 1960, desde 1974, desde 1979, desde 1990, desde 1996. El historial de las "piñatas". Conoce el Prof. Segovia la trascendencia de este término? Seguro que en México, con el PRI, esa fue una de las influencias que mejor absorbió. Cuando en Abril de 1967 la muerte sorprende al distinguido ex-presidente, Don Luis Somoza Debayle, su primo hermano el Ing. Luis Pallais Debayle realizaba contactos en México para transplantar las mismas estrategias del PRI: el establecimiento de la dictadura de un solo partido. Hoy, a pleno siglo XXI, la moderna "máquina roja" nos quiere recetar la misma medicina, con una variante: el bipartidismo. El "comé y comamos", quizás un poco salpicado de las doctrinas que nos heredara el Gral. Anastasio Somoza García: la doctrina de las "tres P", palo para los indecisos (Pedro Solórzano), plata para los amigos (el gabinete en pleno) y plomo para los enemigos (recetado en forma civilizada por la vía de la inhibición al Dr. Alvarado). Si Ud. realmente aprecia a su maestro el Prof. Rafael Segovia y las otras personas que ha mencionado, debería de tener la delicadeza de no involucrarlas con su persona; pues nos da la impresión que ellos imparten cátedra en alguna universidad que especializa a profesionales en llevar a la bancarrota a las economías de los países tercermundistas, por la vía de cierre de bancos y poniendo en práctica teorías económicas que bien las podríamos reconocer como "la teoría de la máquina roja". |
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