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Sergio Ramírez en Berlín Tomado de la Revista Desarrollo y Cooperación (D+C)
Entra las obras más conocidas de Sergio Ramírez, que ya fue becario del Programa Artístico del DAAD en Berlín entre 1973 y 1975, se cuentan las novelas «Margarita, está linda la mar» (Premio Internacional Alfaguara en España en 1998) y «Un baile de máscaras» (Premio Laure Bataillon a la mejor novela traducida al francés en 1998, editada en alemán por Peter Hammer Verlag como «Maskentanz»), sus «Cuentos completos» (Alfaguara, México 1998), sus libros de reflexiones políticas «Estás en Nicaragua» y «¡Adios, Muchachos!» (Peter Hammer Verlag 2001) así como su colección de ensayos sobre el oficio de escribir «Mentiras verdaderas» (Alfaguara, 2001). Ramírez Mercado desempeñó un papel clave dentro del proceso revolucionario nicaragüense en el «Grupo de los Doce», formación político-diplomática que apoyó la lucha armada del FSLN, que a su vez culminó con el derrocamiento de la dictadura del General Anastasio Somoza Dabayle en julio de 1979. Después del triunfo formó parte de la dirigencial del nuevo gobierno y fue Vicepresidente de Nicaragua entre 1984 y 1990. En una entrevista para «D+C», Sergio Ramírez se expresó sobre las perspectivas de desarrollo regional: «la pregunta básica es saber si las economías de Centroamérica son capaces de transformarse de acuerdo con los tiempos actuales. Son unas economías que siguen siendo fundamentalmente rurales, basadas, por lo menos en los casos de Guatemala, Honduras, gran parte de Guatemala o El Salvador en la exportación de productos tradicionales o en la exportación de personas como ocurre en El Salvador o Nicaragua, donde las remesas enviadas por los emigrantes en USA constituyen el primer rubro de exportación. Este tipo de economías difícilmente pueden ajustarse a una integración reproductora y beneficiosa para la región. En esta desigualdad de las estructuras económicas reside gran parte de la dificultad de todas las pequeñas olas que se forman alrededor del Tratado de Libre Comercio (TLC). Por ejemplo el convenio bilateral de México con Nicaragua, donde se fijaron trescientos productos en una lista de intercambio de productos que Nicaragua podía exportar libremente a México sin tasas aduaneras ni impuestos y resultó que Nicaragua no estaba en capacidad de generar ni siquiera treinta de estos productos. Los problemas no van a ser los instrumentos de libre comercio o la caída de las barreras aduaneras sino la capacidad de los países de participar realmente en estos mercados. Dentro de la misma Centroamérica se abren abismos muy grandes: mientras Costa Rica produce de 1.500 a 2.000 millones de dólares al año en producto de soja y computación a través de este convenio con el TLC, Nicaragua apenas va a exportar este año menos de 500 millones de dólares. Estas desigualdades productivas van a constituir otras de las dificultades que enfrentará una futura integración centroamericana». Respecto a desigualdades políticas de la región manifestó que la construcción de la democracia formal en la región posibilita una mayor vida democrática, pero aclaró que «esa democracia formal no está ayudando a resolver los grandes problemas de desigualdades sociales, ni las injusticias económicas y en muchos otros casos tampoco la corrupción, que sigue siendo el flanco más débil de la democracia en la región». Preguntado sobre la cooperación internacional y las posibiliades de competición de las economías regionales declaró que «la atención sobre Centroamérica no puede estar basada en desastres humanos o en desastres naturales, en revoluciones o guerras, en terremotos, inundaciones o huracanes, sino en la política de los países que pueden hacerlo, de ayudar a un desarrollo sostenido de la región. En países como los centroamericanos, que tienen tan poca capacidad de acumulación de capital, la cooperación internacional sigue siendo fundamental así como las inversiones de capital extranjero, sin duda alguna». Refiriéndose a las próximas elecciones presidenciales del 4 de noviembre en Nicaragua, Ramírez destacó que una de las principales fallas ha sido impedir la participación de nuevas fuerzas políticas, al mismo tiempo pronosticó que «Daniel Ortega tiene posibilidades reales de ganar las elecciones, pero esto no va a solucionar ningún problema de fondo. Nicaragua tiende ahora hacia un sistema bipartito entre el Partido Liberal y el Frente Sandinista pero con cualquiera de estas fuerzas que ganen las elecciones no se va a solucionar nada. Ya las cuotas de poder están fijadas de antemano de acuerdo con este pacto bipartito que tiene raíces muy profundas. Tanto es populista el gobierno de Alemán como lo será el gobierno de Daniel Ortega. No advierto que en el panorama actual de Nicaragua haya muchas diferencias, pues se trata de una democracia secuestrada por estos partidos que se han repartido el pastel político, han reformado la Constitución y la Ley Electoral a su antojo y han eliminado las posibilidades de que cualquier otra fuerza participe de las elecciones.» David Hernández
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