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PJChC y el Liberalismo Constitucionalista Ignacio Briones
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal está y estará siempre presente en la vida nacional. Se ganó la recordación permanente de todos los nicaragüenses por su inclaudicable conducta política y profesional, erigiéndose en paradigma del periodismo y el patriotismo nicaragüense. Y culminó su vida con el título de Mártir de las Libertades Públicas que resumirá para siempre el mayor legado que pudo haber dejado a todas las generaciones, incluidos en primera línea los hombres y mujeres de prensa. Si se quisieran sintetizar en una palabra todas las aspiraciones de Pedro, por las que luchó y dio su vida, esa palabra sería Democracia, que él expresaba en su inolvidable apotegma "Nicaragua volverá a ser República". Esa República empezó a ser en la historia nacional en 1990 y en su discurso de toma de posesión doña Violeta lo enfatizó con palabras igualmente inolvidables. "Por esa República dió la vida mi esposo Pedro Joaquín Chamorro, recalcó doña Violeta, agregando: "Y esta es la hora en su sangre ha florecido. El voto del pueblo ha hecho germinar de su sangre lo que fue su sueño. Hemos llegado a la tierra prometida. Esta es la Nicaragua que buscaban los pobres al salir de su miseria; esta es la Nicaragua que buscaban los exilados por las dictaduras. La tierra prometida es nuestra Nicaragua azul y blanca, sin tiranos, sin ideologías que destruían nuestras realidades; sin mentiras que ocultaban nuestra historia". Hoy se están conmemorando 23 años del holocausto de Pedro. Y la triste efemérides debe servirnos a todos para recordar su larga lucha y el heroísmo conque la cumplió. Capítulo singular de esa lucha fue el acuerdo que Pedro Joaquín suscribió con el Dr. Ramiro Sacasa Guerrero, fundador del liberalismo constitucionalista, en una época en que parecía lejana y hasta inalcanzable la República de Pedro. Ese acuerdo adquiere suma actualidad en estos días en que algunos neoconservadores parecen empeñados en que esta República deje de ser y el país vuelva a los aciagos días de las tiranías. La Democracia que empezó a forjarse en 1990 y que dió un notable salto de calidad en 1997, debe perdurar no sólo porque su existencia deviene en el mayor de los éxitos que Pedro obtuvo, sino porque solamente consolidando esta Democracia es que todos quienes le admiramos y con él compartimos días, meses y años azarosos de cárceles, exilios y muertes podemos manifestar nuestra devoción a su memoria y a su lucha. El entendimiento, pacto o convenio, como se quiera llamar suscrito entre Pedro Joaquín y el fundador del Liberalismo Constitucionalista, quedó relatado en una serie de artículos que el Dr. Sacasa Guerrero escribió a manera de memorias y que fueron publicados en LA PRENSA a partir del 2 de enero de 1981 bajo el título "Recuerdos de la Lucha Cívica". En su muy personal estilo el Dr. Sacasa Guerro abunda en detalles para referir la Alianza Cívica a la que conjuntamente con Pedro Joaquín comenzó a dar vida. Pedro, como es bien sabido, fue el más rectilíneo, el más puro de los dirigentes que surgidos de familias conservadoras superaron sus orígenes para buscar en el sentimiento patrio los anhelos nacionales. Y eso fue el acuerdo PJChC-Ramiro Sacasa. El Movimiento Liberal Constitucionalista surgió como deben recordar que solo quienes vivieron aquellos años sino también quienes se interesan por conocer los auténticos antecedentes que culminaron con la renuncia del general Anastasio Somoza Debayle en 1979, surgió decimos en 1968. Para luchar, según palabras del propio Dr. Sacasa "contra el afán absorbente y continuista del presidente ASD". En 1970, continúa Sacasa Guerrero en el primero de los dieciseis artículos referidos a aquellos años, él recibió la visita de una delegación de la Coalición Nacional Opositora que para ese entonces formaban el Partido Social Cristiano, el Partido Liberal Independiente y Acción Conservadora "en la que los doctores Rafael Córdova Rivas, Hernaldo Zúñiga Montenegro, Santiago Rivas Haslam, Oscar Terán Dubón, Jerónimo Parodi, Sergio Torres Olegario y Miguel Angel Díaz, manifestaban pública y testimonialmente su desacuerdo con la política del Partido Liberal Nacionalista (PLN) que apoyaba hasta de una manera irracional las pretensiones continuistas de A. Somoza Debayle. Refiere el Dr. Sacasa que unas primeras reuniones tuvieron efecto en casa del Dr. Córdova Rivas, prosiguieron luego en la residencia del matrimonio Chamorro-Barrios en "Las Palmas" y luego en otros lugares debido a la persecución que contra todos ellos desataban los agentes de la OSN (Oficina de Seguridad Nacional) al servicio del somocismo, organización que según expresión del Dr. Sacasa se encargaba de la persecución de todos los adversarios del régimen somocista. "En las gestiones conducentes a concertar la Alianza Cívica -encabezada por PJChC y el Dr. Sacasa- éste apunta: "el Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, cuyos méritos y esfuerzos unitarios lo convirtieron en vértice en que convergían las distintas líneas o corrientes de pensamiento político, nos reunía en su casa...donde su admirable compañera doña Violeta, solidaria con él y con sus patrióticos afanes, nos brindaba las más exquisitas atenciones". Luego de varias reuniones, refiere el Dr. Sacasa, se llegó a acordar un "Emplazamiento Nacional" al presidente Somoza. "El resultado de nuestras conversaciones lo hicimos constar en un documento resultante de la conjunción de dos proyectos preparados por Pedro Joaquín y por mí. Yo hice el mío con la inapreciable ayuda de mi fraterno compañero Dr. Pedro J. Quintanilla y no sé si Pedro tuvo la cooperación del Dr. Emilio Alvarez Montalván y la del Dr. Córdova Rivas. Analizábamos en ese documento, que por idea de Pedro Joaquín se calificó de Emplazamiento Nacional, todo lo que estaba ocurriendo en el país. Explicábamos que "procedentes de sectores distintos y tradicionalmente adversarios, nos identificábamos en la aspiración patriótica de una Nicaragua para todos, con el objeto de exigir, entre otros puntos, que cesara la autocracia y el absolutismo; el retorno a la constitucionalidad y un cambio fundamental del Sistema, enmendando las injusticias sociales. Después de auscultar el sentir de todas las fuerzas vivas de la nación, escribe Sacasa, y sin pretender constituírnos en líderes ni atribuirnos ajena representación, hacemos un llamado a todos los nicaragüenses, sea cual fuera su posición social, económica o política para que, abandonado la indiferencia suicida, coordinemos todos nuestros esfuerzos en una acción consciente y beligerante que dentro de los lineamientos del más puro nacionalismo, sea capaz de producir los cambios que la Patria demanda para asegurar las futuras generaciones de nicaragüenses, el nivel de vida, dignidad, justicia y libertad que tienen derecho". Esta mutua aspiraciones del Mártir de las Libertades Públicas y del fundador del Liberalismo Constitucionalista, vinieron a consumarse en 1990. Y en su proceso de consolidación nos encontramos al advenir el 2001 en que el acontecimiento político preponderante serán las elecciones de noviembre, elecciones que habrán de determinar si el proceso democrático cumpliendo ahora 10 años seguirá su curso, o si, por el contrario el país retrocederá los aciagos días de los años 79-90. Asumo que ningún nicaragüense ignora la sostenida y ferviente lucha sostenida por Pedro Joaquín Chamorro durante toda su vida. Tampoco de su integridad como hombre y como profesional del periodismo. Su impecable trayectoria no admite duda alguna. Todas y cada una de sus acciones ejecutadas en esa trayectoria tendieron siempre a la búsqueda de esa República que hoy, gracias a su sangre, disfrutamos. Pienso que si los neoconservadores conocieran o se interesaran en conocer los hechos que antecedieron al derrumbe somocismo en 1979 y a lo que habría de ocurrir cuando el país cayó en manos de los FSLN, actuarían de manera diferente a como lo están haciendo hoy, rechazando la unidad de la fuerza democrática y abriendo portones a la posibilidad de un retorno a la más dura y destructora dictadura padecida por el país desde el 1821 de la Independencia. Estos neoconservadores, al parecer, desconocen la historia o consciente o inconscientemente se han vuelto cómplices de quienes en sus diez años de gobierno se erigieron poco menos que en verdugos de sus compatriotas. ¿O será, tristemente, que están aspirando a una alianza con el FSLN inspirada en el odio irracional que manejan contra el liberalismo? Pedro Joaquín Chamorro, alentado por su patriotismo, vio en la alianza cívica con el PLC el camino seguro para llegar a la Democracia. ¿No vale la pena que mediten sobre esto los neoconservadores de hoy?
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