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Bolivia, 13 de abril del 2000.
Nuestra organización se solidariza con la diputada Xanthis Suárez.
Teresa Lanza M.
Caracas, Venezuela, 12 de abril, 2000.
Sra. Diputada Centroamericana Xanthis Suárez
Querida Xanthis:
Todas conocemos tu posición en defensa de los derechos humanos de las mujeres, en el caso de la denuncia formulada por la hija de Daniel Ortega, y hemos admirado tu compromiso y tu valor en buscar un fallo de las instancias competentes que defina lo que es justo en este caso, de acuerdo con los hechos y con apego a las normas del Estado de Derecho que prevalece en tu país. Al margen de lo que en definitiva pueda ser la decisión de las instancias competentes para este caso, quiero expresarte mi solidaridad en este momento y alentar tu indecilinable posición en defensa de los derechos humanos de las mujeres. Deploro que en una sociedad democrática como es la sociedad nicaragüense, haya personas que habiendo militado en una de las más hermosas utopías de liberación que ha producido la sociedad humana en el siglo XX, pueda resignar los valores que esa revolución inspiró en toda América Latina y El Caribe, en favor de prácticas que vulneran los más elementales principios de la ética del comportamiento político y del respeto a los derechos humanos. Quiero expresarte mi rechazo a tan lamentable comportamiento y saludar
las muestras valientes de solidaridad de que has sido objeto, por parte
de quienes tienen claro que, lo que mejor honra y legitima la autoridad
de las y los líderes políticos, es su apego transparente
y consecuente a los valores que representan con su investidura.
Filadelfia, USA, 7 de abril del 2000.
Mi querida Xanthis:
Nunca has sido persona que oculte su identidad política y personal y como bien decís tu vida ha sido más pública que privada. Así que, a sabiendas de quien es Xanthis Suárez, se te propuso y ganaste representarnos en el PARLACEN. No creo que sea culpa tuya el que hayas corrido en la plataforma de un partido con cuya forma de actuar no te hayas podido identificar después. No sé que fue lo que dijeron de vos en la radio, pero puedo imaginármelo. No es fácil para una estructura de poder el aceptar que ha sido incapaz no solo de enajenar y someter a la obediencia acrítica a una mujer como vos, sino también incapaz de inspirar el suficiente miedo como para promover un silencio cómplice. "Los perros ladran Sancho, señal que caminamos" dijo Cervantes en El Quijote. Los que te conocemos sabemos de todos los ladridos, aullidos, mugidos y quejazones de todo tipo que has tenido que escuchar en tu caminar diario. Nosotros y nosotras sabemos que todo ese ruido ha sido algunas veces para bien y otras para mal. Unas veces para reconocer y construir; otras para criticar y destruir. Sin embargo, también sabemos, que por mucho que los perros se soltaran y te siguieran para ladrarte, lamerte o morderte, siempre has seguido de manera responsable y firme en tu camino comprometido en la lucha por los derechos de la mujer y del niño. Quienes pongan eso en entredicho, no solo se están prestando a un juego destructivo con una clara motivación política, sino que, al pretender que dudemos de tu integridad en la lucha, insultan la memoria individual y colectiva de todos los que te conocemos. Xanthis, quiero recordarte que no estas sola. Que afortunadamente somos miles los Sandinistas que pensamos que el logro más grande de la Revolución Popular Sandinista fue el habernos enseñando a ejercer el derecho no solo de expresarnos y actuar en libertad, dignidad y honestidad, sino de ser consecuentes con nuestros pensamientos, principios y valores. Pero sobre todo quiero recordarte que somos miles los Nicaragüenses que, como vos, amamos a la Patria por encima de grupos, sectores o individuos. Estoy enviando esta carta también de manera pública porque pienso que tenemos derecho de saber que nos estamos solos ni solas, y porque pienso que sumando los miles y miles que no estamos dipuestos a rendirnos, volveremos a ser millones. Con el cariño de siempre, México, 6 de abril del 2000.
Xanthis Suárez
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