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Gema Santamaría:
Una joven poeta
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GEMA KARINA visitando Bolsa de Noticias |
| GEMA KARINA SANTAMARIA BALMACEDA, nació
un 18 de agosto de 1979, estudiante universitaria de Relaciones Internacionales
en el Instituto Tecnológico Autonómo de México, es
hija de nuestra ex-profesora de Iniciación Artística, la
arquitecta Yelba Balmaceda Vivas, que como tan pequeño es el mundo,
la hemos vuelto a encontrar en nuestro camino y con ella, a esta joven
talento literario nicaragüense.
Gema
Karina con su hermana y orgullosa madre.
Gema Karina, realizó sus estudios primarios en México
y la secundaria entre México y Nicaragua (Pureza de María
y Bautista) y como extraordinaria estudiante, logró una beca completa
por excelencia académica en la Universidad Católica en Managua
y ha gozado de media beca también por excelencia académica,
en el Tecnológico Autónomo de México.
A su corta edad, 20 años, GEMA KARINA, ya acumula una amplia
participación en diversas actividades teatrales, en grupos de danza,
talleres de pintura, oratoria, televisión y poesía. Por ejemplo,
nos contaba durante su grata y sorpresiva visita a las oficinas del Grupo
ESE/BOLSA DE MUJERES, el Miércoles Santo, que obtuvo el primer lugar
en Oratoria en el Concurso Interuniversitario a nivel nacional "Carlos
Martínez Rivas", celebrado en Managua en 1997 y en Declamación,
el 2do. lugar en el mismo Concurso.
Autora de poesía que ella misma declama, GEMA KARINA hoy ilustra
con uno de sus poemas, la portada de BOLSA DE MUJERES dedicada a la Madre
nicaragüense en su día, a la vez que aprovechamos para compartir
tres más de sus poemas. |
Con la vida roída por el olor a muerte,
atravesada por el hueso afilado, lánguido y frío de la
conciencia,
transcurre sus días el hombre menguante,
Escarba en la entraña, en su pecho, en su hambre,
esperando que algo le sea revelado.
Lame su piel para saborear algo de sí mismo.
Muerde la tierra, la traga, la escupe.
¡Que reviente el cielo!, grita implorante,
que se abra y desgarrre la piel de su noche,
que nazca en él una llaga que sangre su omnipotencia.
Esclavo del todo, condenado a la nada,
buscando el barro sobrante para poder completarse,
para cubrir el vacío infinito de su anomía,
para cicatrizar la herida fresca, la espina constante.
Rodeado del sarcasmo de la existencia,
de sus secretos, de su condena,
transcurre sus días el hombre...
incompleto,
menguante.
(publicado en la revista "OPCION Itam",
No. 101, año XX, marzo, 2000)
Serena, en el blando sillón de mi sala,
escuchando cómo ruge el viento
devorando mi puerta,
Sin ánimos de mover mis
extremidades más que para alimentar
la hoja con el veneno de mis sienes.
Deseo detener mi tiempo. Tomar su
paso acelerado y esconderlo en mi
bolsillo, Que no vaya sin bríos como
el palpitar. Que no avance, o que
avance lento...con la parsimonia del
silencio. Que como la gota al tropezar
con mis pómulos se vea interrumpido.
Exhausta, no deseo moverme, no
quiero corromper la inercia que me
mantiene aquí segura.
Sólo busco estar...
Estar en el blando sillón de mi sala
escuchando cómo ruge el viento.
Mis huesos tiritan en el universo de mi cuerpo
truenan, rechinan, ¡se quiebran!
tan solo para vencer al sueño.
Hoy no deseo dormir, hay tantas cosas que el palpitar
exige, que al pensamiento incitan, que a la pupila
excitan, que no podría vaciar mi conciencia
debajo de una sábana marchita.
¿Porqué no dejar que las moradas leanas
tiendan de tus ojos como una hamaca?
que el placer de inhalar noche, de respirar estrellas,
de deletrear silencios, puedan más que ese
gélido soñar, que ni siquiera es sueño,
pues tan solo duermes
y tu cansancio con olor a rutina es como anestesia
para el ingenio..
y ya no vibras, ni sudas, ni arrancas dermis de tus
entrañas.. ni eres tú, ni eres nadie, pues
ni dormido ni despierto dejas que tus huesos
tiriten en el universo de tu cuerpo.
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