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Querida y admirada Xanthis: Después de Emigdio, tu padre y de Elsa, tu mamá, me autoproclamo como la persona que más te conozco. Desde que eras chavala, te vengo valorando y francamente me he sentido orgulloso de vos: prototipo de la nicaragüense que enaltece su género y aporta inteligencia y energías en procurar el bien de los otros y las otras. Has escalado una posición desde lo que es muy difícil
evitar que se provoquen envidias y afanes descalificativos, Si pesas el
respeto y la admiración que disfrutas, es cientos o miles de veces
mejor que la baba de los detractores. Aunque sé que sabe todo cuanto
te admiro, te lo digo aprovechando tu cumpleaños con una recomendación:
seguí siendo como has sido y llegarán tan alto como querrás.
Lo merecés. Que tu consigna sea como ha sido siempre: ¡Adelante!
3 de abril, 2000
Tus obras, a través de tantas cosas buenas que han hecho, hablan por tí. Aún en el Parlamento Centroamericano, el que muchos cuestionan su eficiencia, tu participación ha sido reconocida y aplaudida por todos. Además tu infatigable postura en favor de las mujeres del mundo y de los más desposeídos, no es de hoy que eres diputada, sino de antigua data, como una necesidad de tu espíritu. Recibe, Xanthis, mi solidaridad y la de mi familia, así como
mi humilde aplauso por tu labor.
6 de abril, 2000.
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