EDICION #48
 
Reflexionando sobre la mujer desde la universidad
Maternidad: Símbolo cultural
 
     “Mientras anochese pienso
     en la tristeza de madres-niñas
     y el ocaso que no envejece”
Blanca Guifarr.
 

Lo cultural
El fragmento del poema que encabeza esta exposición, por sí sóla habla. Resalta el tema de la maternidad, que totalmente ligado al de la feminidad y al del género femenino, arrastran una larga historia de malas interpretaciones. A pesar de que ya vivimos un siglo XXI y un nuevo milenio. Prevalecen, en señal de lo cultural machista a ultranza, concepciones y actitudes sobre la maternidad, como extensión de la forma en que se concibe a la mujer. Las féminas, se exige, deben asumir de modo particular y correctamente, el proceso biológico de la gestación y los cuidados posteriores que demanda el hijo o la hija durante un período de tiempo relativamente largo. Y esto, al plantearlo e implantarlo las costumbres (muchas veces desarrolladas y dirigidas como ideología) lo abstraen de las condiciones socioculturales e históricas.
 

Lo histórico
El sentimiento de la maternidad debe comprenderse como un fenómeno social que se manifiesta en determinadas condiciones históricas y no como algo natural dado, por sí mismo, de una vez y para siempre. Porque en realidad, es en sí un complejo trabajo emocional y físico que va más allá del hecho biológico de concebir, parir y amamantar un hijo o hija. Con variaciones en su aceptación y práctica, la maternidad ha sido destino y razón de ser de las mujeres desde los hontanares de la humanidad. Y, como todo fenómeno social, dentro del devenir histórico, ha contado con variedad de interpretaciones. 

En el capitalismo, por ejemplo, cuando la producción material pasó del ámbito familiar (la familia célula productiva principal) al de la fábrica, la progenie dejó de ser educada en el seno del hogar y los niños y niñas empezaron a frecuentar las escuelas. La familia pasó a ser institución privada de la sociedad. Con los argumentos a favor de la sobreviviencia infantil y la disminución de los índices de mortalidad en la niñez, se institucionalizó la función e importancia de la madre en la casa. Así el sentimiento de la maternidad pasa a ser no sólo valor natural sino deber exclusivo de las féminas. Pero, la relación mujer-maternidad, no es universal ni inmutable y por lo tanto debésele entender como producto de un contexto cultural e histórico.
 

Realidad latinoamericana
Los hombres y las mujeres son pares contrarios que conviven produciendo interpretaciones simbólicas dentro de una determinada cultura. De ahí el peligro de que a lo simbólico termine adjudicándosele carácter natural. Por ello, aunque ya hay notorios avances en las concepciones sobre la mujer, debido fundamentalmente a las conquistas de grupos femeninos y mujeres que han destacado en su aporte a la sociedad, aún se impone la cultura machista. Especialmente, en estos momentos de capitalismo global, el neoliberalismo universaliza al individualismo desarrollado por el mercado. 

De ello, el concepto de maternidad hace referencia siempre a hechos individuales. Por ejemplo, se dice cómo vive “su” maternidad una mujer dada; se alude a la frustrada maternidad de “una” famosa dama. El lenguaje religioso habla de la gloriosa maternidad de María, “una” Virgen Madre. No puede ser de otra manera; pues no hay cabida para más dimensión que la de la paternidad y sólo los padres son reconocidos. Es a los hombres a quien corresponde, desde el derecho de distribuirse a las mujeres y controlar la reproducción humana (fecundidad, fertilidad, democracia), hasta decidir sobre investigación, distribución y legalización de los métodos de regulación de la natalidad, como el derecho de vida y muerte sobre los hijos e hijas (destrucción del medio ambiente, excluir por hambre a países dominados, genocidio hacia etnias tomadas como dependientes, guerras, etc.)

Y, como si esto fuera poco aún, la Iglesia, dirigida por hombres, castiga el aborto condenando sólo a “la pecadora”. Se retrotraen a la palestra histórica, concepciones supuestamente ya superadas. Consecuentemente, las estadísticas de todos los países de Latinoamérica muestran alarmantes datos sobre nacimientos de niños hijos de madres menores de 20 años; muertes de mujeres debido a complicaciones de abortos clandestinos y mal practicados; fallecimientos de mujeres jóvenes y no jóvenes, por causas relacionadas con la maternidad. No es casual que subyazga en estos datos la cultura machista y patriarcal que impone la discriminadora concepción del “instinto maternal”. Del que se manda debe cumplirse, indistintamente de condiciones de lugar, tiempo y circunstancias particulares.
 

Reflexión final
La “disposición natural” del instinto materno biológico y dado separado de lo cultural, para muchas mujeres de las sociedades patriarcales actuales, no es más que una imposición injusta, que las anula como personas. Es decir, como dueñas de “su” destino y con capacidad de decisión sobre su propia vida. Por lo tanto, una investigación de tipo feminista, sobre el tema, que pretenda ser fiel a la realidad que investiga, nunca debe perder de vista que todos los elementos conceptuales relacionados con la situación del género, son productos culturales que conforman el mundo de los símbolos, determinado en última instancia, por las condiciones materiales del sistema social en un tiempo y lugar concretos.


Aura Violeta Aldana Saraccini
CIELAC-UPOLI


 
 
 
 VOLVER AL MENU EDICION 48- ABRIL DEL 2000
 
 
[Bolsa de Noticias] [Bolsa de Mujeres] [Grupoese] ]Bolsa Médica
[Bolsa Cultural] [PC-Bolsa] [Bolsa Económica] [Bolsa Deportiva] [Suscríbase] 
2000. Derechos Reservados GRUPOESE
Directora General: Licenciada  María Elsa Suárez García
Sitio web a cargo de Paúl Suárez García
Actualización: Adonis Vallejos Ruiz
SUSCRIBASE A BOLSA DE NOTICIAS