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Es menos probable que las mujeres paguen sobornos, pero tienen más desventajas en los sistemas corruptos. La corrupción tiene un efecto desproporcionadamente negativo en ellas, según la organización Transparency International (TI). Los niveles más elevados de participación de las mujeres en la vida pública se asocian a menores niveles de corrupción. Esta es menos severa donde las mujeres conforman una mayor porción de las curules parlamentarias, revela un estudio del Centro IRIS, de la Universidad de Maryland. Dicha afirmación también ha sido subrayada por un estudio
del Banco Mundial sobre “Corrupción y Mujeres en el Gobierno”. El
estudio concluye que las mayores tasas de participación femenina
en el gobierno son asociadas a menores niveles de corrupción. Sugiere
que las mujeres podrían tener normas más elevadas de conducta
ética y parecen preocuparsae más por el bien común.
Las mujeres empresarias parecen tener menos probabilidades de pagar sobornos. Una encuesta de propietarios/as y gerentes de empresas realizada en la República de Georgia indica que las compañías propiedad de mujeres o administradas por ellas pagan sobornos en aproximadamente el 5% de las veces cuando entran en contacto con una agencia gubernamental. El porcentaje se duplica (11 por ciento) para la compañía propiedad de hombres o administrados por ellos. Si bien las mujeres mismas están menos involucradas en la corrupción, son quienes padecen más desventaja a raíz de las consecuencias de un sistema corrupto. El Análisis Presupuestario Sensible al Género demuestra que los hombres se benefician mucho más que ellas de los gastos públicos. En muchos países, la asignación de fondos para programas enfocados a mujeres representan sólo una fracción de la totalidad del presupuesto nacional. En Argentina y República Dominicana, la asignación presupuestaria para programas orientados a mujeres asciende, respectivamente, a 0.0046% y 0.002% del presupuesto nacional. La corrupción disminuye los recursos de los presupuestos nacionales. También reduce, por ejemplo, el monto del gasto público en salud y seguridad social, lo cual afecta desproporcionadamente a las mujeres. Si se da un recorte en el gasto público, los servicios de salud materno-infantil tienen mayores probabilidades de ser los más afectados. Una encuesta realizada por la sección de TI en Bangladesh muestra que es más difícil para las jefas de hogar llevar a sus hijas e hijos a la escuela o recibir ellas mismas cuidados hospitalarios. “Un sistema legal corrupto refuerza la discriminación de género existente en muchos países. Los derechos civiles de las mujeres son enormemente injustos en lo que se refiere a matrimonio/divorcio, ley familiar, custodia infantil, independencia y herencia y derechos de propiedad. A menudo ellas no tienen la posibilidad de tomar decisiones sin el consentimiento de un pariente hombre”, señala Rosilyn Hees, asesora principal de TI. En muchos países, quienes ganan los casos tienden a estar involucrados con fiscales y jueces corruptos. Las mujeres no tienen los medios para competir en esta forma. Los procedimientos judiciales corruptos y la prevalencia de “redes de viejos amigos” imposibilita, en muchos casos, que las mujeres puedan ganar batallas legales en una manera transparente y abierta. Daniela Koerppen: dkoerppen@tranparency.org
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