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Raúl Zaragoza Martínez Realmente el nivel de improvisación es tan alto en la televisión nacional que resulta imposible con la crítica resolver tantos detalles del mal uso de la técnica en este medio en el que los realizadores y directores de espacios debieran ser más exigentes. El mercantilismo nos ha llevado a experimentar pero lo hacemos por una ruta equivocada y apenas pueden contarse programas con el nivel profesional adecuado a las exigencias comunicativas. Un espacio de Tv debe salir al aire cuando todo está listo desde la técnica hasta el decorado, desde el guión con todas sus exigencias hasta el personal con alto rigor y formación profesional para con seguridad brindar una producción digna, basada en los principios y reglas que todo medio de incidencia en las mayorías debiera cumplir, para que por lo menos con objetivos esas propuestas comunicativas beneficien a la teleaudiencia, no me refiero a los contenidos aunque estos debieran ser revisados por analistas a profundidad no para cuestionarlos o privar libertades sino para dosificarlos y encausarlos por el camino de la verdad y la lógica. Hablando de lo tecnicoartístico personalmente no he visto a no ser en Canal Dos un criterio selectivo de programas. No digo que los espacios de producción nacional del 2 estén exentos de problemas pero las puestas están bien equilibradas y con un nivel de realización competitivo aunque estas sean producciones independientes. Aquí no solo influye la teoría del poder económico, de la solvencia, del equipamiento, no, es que cuando el que hace un programa de televisión conoce de REALIZACION nada tiene que ver una Betacam o de un equipamiento digital, depende del TALENTO, del conocimiento y nivel PROFESIONAL que se ha logrado para manejar al equipo de producción. Una cámara mal manejada y mal dirigida sea en el sistema que sea o en el canal de mejor técnica, el resultado será MALO. Aunque el equipamiento influya, en cierta medida si se es un especialista y se sabe sacar el resultado óptimo, la producción será bien recibida y considerada por el gran jurado que es la el espectador. A lo que sí hay que declararle una abierta oposición es a las propuestas televisivas exentas de todo sentido y conociento de televisión como medio para comunicar, a los infames que más que persuadir, educar e inducir tienen tras sus malas producciones intereses económicos y consumista. Aquí no tiene nada que ver la tendencia del medio ni la inclinación de sus producciones, no importa si es de centro, de izquierda o de derecha, aquí estamos hablando de programas con niveles profesionales que defiendan esa inclinación de sus contenidos con un nivel de dignidad en la realización, la Televisión no es que se vea y que se oiga, es que se sepa realizar que sea creativa, propositiva y estéticamente aceptable. Hay muchos espacios que gracias a los televidentes no se ven y digo gracias por que eso demuestra que en Nicaragua hay cultura televisiva aunque muchos piensen lo contrario, no por gusto los programas de mayor teleaudiencia son los que mejor factura tienen. Digo para terminar la idea que gracias a que los malos espacios no tienen mucha incidencia en las mayorías porque aunque ahora les resulte contradictorio estamos dándole a las generaciones futura una cultura televisaba falta de todo sentido técnico y artístico, es hora de que los que conocen como hacer las cosas bien sean tomados en cuenta aunque eso afecte muchos intereses personales. |
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