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Pide a Daniel no correr: Humberto Ortega se destapa
Conocido el reconfortante resultado de las elecciones municipales, particularmente por el triunfo en Managua, y a las puertas de la crucial decisión del FSLN para escoger su fórmula (candidatos) para las elecciones presidenciales del año entrante, me permito con todo el respeto, hacer públicas algunas reflexiones con el ánimo de contribuir a que particularmente Daniel Ortega como máximo líder y conductor del FSLN tome, la más audaz como sabia por prudente, decisión de madurez política que aliente y de más confianza, a los sandinistas y a la mayoría de la población que merece ser debidamente interpretada, para hacer menos difícil el ganar credibilidad, su confianza y voto. En lo fundamental el contenido del documento de Mayo mencionado considero continúa siendo válido, sobretodo si se toma en cuenta que las exigencias de la campaña electoral presidencial son mayores que las que requirió las municipales, particularmente en lo relativo a la IMAGEN en general y CANDIDATO en especial. EL PARTIDO, su estructura y organización, aspecto medular y esencial de los logros obtenidos en los municipios ganados o perdidos por estrecho margen, alcanzó particularmente en Managua la victoria por la armoniosa relación con el CANDIDATO y la IMAGEN, que posibilitó sumar votos no solamente de sandinistas que no hubieran votado por la fórmula que inicialmente se pretendió, sino, lo más importante, sumó votos de diferentes sectores no sandinistas de la población de Managua. Sin el PARTIDO el CANDIDATO no triunfa; sin el CANDIDATO idóneo el PARTIDO no triunfa; sin la IMAGEN adecuada PARTIDO Y CANDIDATO tampoco triunfan. Precisamente donde mejor se combinó estos factores, amen de las múltiples dificultades en los distintos municipios, se alcanzó éxitos expresados en contundentes victorias o pérdidas y victorias apretadas. El resultado electoral municipal coloca al FSLN en una mejor posición política para ganar las elecciones presidenciales; lo que no significa que la batalla será fácil sobretodo si se toma en cuenta que a pesar del gran desgaste político del Gobierno Liberal, de las disidencias internas en el PLC y de la deteriorada imagen del Presidente Alemán, el conglobado de las elecciones municipales a nivel nacional, arroja como resultado que el PLC ganó al FSLN, aunque por un margen muy estrecho. Hay que tomar también en cuenta que el alto abstencionismo en la elección municipal tiende a reducirse en la elección presidencial, ampliándose así la banda de votos indecisos que de no motivar y atraer a favor de la fórmula Presidencial del FSLN, ensancharían tal brecha entre Liberales y FSLN o aumentaría el caudal votante de los Conservadores. El triunfo del FSLN fue cualitativo, el de los Liberales cuantitativo y el de los Conservadores fue un avance al superar los resultados que obtuvieron en 1996 aunque no el que esperaban para consolidarse definitivamente como una importante tercera fuerza política en el país. La Estrategia de Desarrollo de la Nación Nicaragüense de los próximos veinte años, requiere en primer lugar del fortalecimiento y desarrollo del FSLN como un partido cada día más popular y amplio, que alcance en los años venideros antes de las elecciones del 2006, sólidos saltos en su proceso de institucionalización como el partido más coherente y organizado, más moderno y juvenil de la sociedad nicaragüense, capaz de defender mejor y permanentemente desde el gobierno o fuera de el, las causas que permitan afianzar la estabilidad nacional, la paz y reconciliación de todos los nicaragüenses, mejorar el clima político para impulsar la producción, mover con fuerza la economía nacional, para asegurar el rumbo del desarrollo económico con justicia social, generar empleos, fortalecer la iniciativa privada e impulsar la clase media, vencer la miseria, la pobreza y el subdesarrollo, fortalecer así el régimen de derecho y democrático, la libertad y la independencia del país. Esta titánica y abnegada tarea de laboriosa hormigas que en medio de graves penurias y dificultades los militantes, cuadros y dirigentes del FSLN han venido realizando, se expresó más claramente en la impresionante maquinaria electoral, en la que la dirección del FSLN dirigida por Daniel Ortega transformó el partido como exigencia de la campaña electoral, lo que permitió, además de defender democrática y legalmente el voto ciudadano, alentar y motivar el voto para sus centenares de candidatos a alcaldes, vice-alcaldes y concejales sandinistas. Los grandes retos históricos del FSLN en el momento actual entre otros su fortalecimiento institucional y modernización para asegurar una transición ordenada a las nuevas generaciones de sandinistas en el futuro, deben impulsarse al mismo tiempo que se impone el complejo y difícil reto de ganar las elecciones presidenciales del 2001. Más que en ningún otro momento, es crucial la UNIDAD PARA SUMAR Y SUMAR PARA VENCER. Hoy al igual que en otros momentos históricos, se hace imperiosa la conducción firme y entusiasta, convincente, de la dirección del partido y especialmente de su Secretario General, para el logro del fortalecimiento y modernización del Partido en el mediano plazo y el triunfo electoral presidencial en el plazo inmediato. Por su arraigo y liderazgo popular ganado con una gran entrega, mística y firme consecuencia, Daniel Ortega Saavedra es el patrimonio más importante para la UNIDAD y CONDUCCION del FSLN. Exponer frontalmente en la contienda electoral del presente tan importante patrimonio histórico para el futuro del FSLN, no es imprescindible ni prudente. Un revés de Daniel Ortega en el 2001, que responsablemente no podemos descartar, haría más complejo y difícil el futuro del FSLN. Otro candidato no entraña tan estratégico peligro para el FSLN. Muy por el contrario, la figura y liderazgo de Daniel Ortega se potenciaría sí apoya a otro candidato para el FSLN, aseguraría sin discusión alguna la UNIDAD y COHESION no solo de los militantes del partido sino también la de miles de sandinistas no militantes, lo que fortalecería la imagen del FSLN en el electorado nacional. En el caso del compañero Víctor Hugo Tinoco, destacado militante y dirigente del FSLN, los principales analistas políticos coinciden en que la Figura Electoral de Víctor Hugo Tinoco es aún más difícil que la de Daniel Ortega para atraer al electorado nicaragüense; además de que, lamentablemente, en el seno del FSLN genera irritación por el apoyo, calculadamente divisionista, que le dan los disidentes del FSLN en contra del liderazgo de Daniel Ortega y las estructuras superiores del partido. Sé que, por encima de todo este complejo panorama en el FSLN predomina la calidad revolucionaria y la visión política amplia, y estoy seguro que tanto Daniel Ortega y Víctor Hugo Tinoco, apoyarán resueltamente una fórmula presidencial que haga menos difícil y más probable, el triunfo electoral del FSLN velando siempre por la UNIDAD y FUTURO del Sandinismo. La próxima Asamblea Nacional requiere una presencia aún más fuerte del FSLN y la figura del Comandante Daniel Ortega al frente de la bancada sandinista, haría de dicha Asamblea un inobjetable y atractivo centro de poder y atención política, para balancear constructiva y armoniosamente el Poder Ejecutivo que resulte de la elección Presidencial, en otros importantes objetivos. Hoy las exigencias políticas y de IMAGEN electoral requieren todo el apoyo del FSLN para la fórmula que se decida, y así impulsar cuanto antes el programa electoral sandinista que el pueblo está demandando; y estando en el gobierno en el 2002 convocar a una GRAN CONCERTACION NACIONAL para asegurar una SOLIDA ESTABILIDAD NACIONAL para fortalecer, en el marco de la compleja economía mundial, la Gobernabilidad y la Democracia e impulsar una ESTRATEGIA DE DESARROLLO y MODERNIZACION para la construcción de la Nación Nicaragüense del Siglo 21, que cierre para siempre el círculo vicioso de la división, la exclusión y el conflicto, con el concurso de todos los sectores económicos, políticos, sociales, espirituales y otros de interés de la Patria de José Dolores Estrada, Rubén Darío, Benjamín Zeledón, Augusto C. Sandino, Pedro Joaquín Chamorro y Carlos Fonseca. Espero que las presentes reflexiones contribuyan a la toma de la más justa y acertada decisión para la causa histórica del FSLN y para la viabilidad del triunfo del FSLN en la presente elección Presidencial. Así mismo, reitero que como siempre lo he hecho a través de diferentes formas y momentos, con o sin protagonismo, mi apoyo al FSLN amen de la decisión final que se tome en el Congreso del Partido Fraternalmente,
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