| . En ese entonces las mujeres
crecían solamente para procrear y servir y eran extrañas las mujeres como Santa Teresa,
apasionada y letrada monja y poeta española.
No
entiendo entonces cómo sí entonces y no ahora, es que las mujeres podían comandar un
imperio, batirse en la guerra, realizar obras que usualmente sólo estaban dispuestas para
los hombres.
No
comprendo cómo las mismas mujeres nos subsumimos, nos invisibilizamos, cuando aparece el
tema de un puesto de importancia, de fuerza, de cuidado. Las mismas mujeres volvemos a ver
y a opinar de candidatos, pero nos cuesta posibilitar una Presidencia de la República
para una mujer.
Uno de los
precandidatos anteriormente mencionados me decía que los partidos no estaban listos para
asumir la candidatura de una mujer y que tampoco el pueblo se interesaría en votar por
una. Me lo dijo cuando se habló de la candidatura de Lucía Salvo para Alcaldesa de
Managua.
Respeto su
opinión, pero no su amnesia. Nicaragua ya votó antes por una mujer y la eligió su
Presidenta de la República en el más difícil momento de su historia reciente pues
estábamos saliendo de una guerra que nos tenía confrontados y era trabajar en filigrana
el lograr la paz. Doña Violeta Barrios de Chamorro lo logró. Para ello Doña Violeta no
presentó ningún título de Harvard y quizás más bien lo menos bueno de su gobierno fue
realizado por hombres harvarianos, hombres diplomados en famosas universidades del mundo.
Pero aquí estamos hablando del mundo real.
En esos
lados no hay clases reales para el sentido común, a pesar de que sí hay ejercicios, sin
ellos decirlo, para lograr metas verdaderas dentro de estrategias absolutamente
inverosímiles.
Alguna
gente piensa que para lograr objetivos beneficiosos para un país hay que hablar espeso y
chingastoso y aún ver con condescendencia al que tartamudea cuando expresa opiniones.
Otros consideran que mostrar fuerza y golpear en la mesa es la fórmula para lograr mover
una nación. O aún algunos creen que ser grosero es la receta.
Pienso que
lo que hay que tener es la persona correcta en el momento correcto. Y siempre es persona
correcta la que motiva a través de políticas justas, de temas profundos para resolver
los problemas cotidianos de la sociedad: Comida, salud, educación, empleo.
Nicaragua
está en otro momento difícil de su tiempo. Nicaragua está confrontada y ya dentro de un
estallido social. Porque si estamos creyendo que estallido social es sólo que grupos de
personas se metan a los supermercados a robar comida y ropa, pues estamos cegatos. Estamos
ya dentro de un estallido social, señoras, señoritas, señores y señoritos.
En
Nicaragua hay olas de niños pidiendo por las calles. Nicaragua tiene un gran porcentaje
de robos por minutos. En Nicaragua se viola, se mata. En Nicaragua las pandillas te quitan
la vida por la gorra que andás puesta. En Nicaragua hay grupos armados todavía. En
Nicaragua siguen los secuestros y aumentan las estafas.
En
Nicaragua hay corrupción global: Funcionarios de gobierno y gente de la calle. En
Nicaragua hay droga y quienes la venden, la trafican, son tratados hasta con indultos y
respeto. En Nicaragua existe un profuso lavado de dólares. En Nicaragua estamos en un
estallido social.
Sin
embargo, cuando Doña Violeta, una mujer, como su nombre y su esencia lo dicen, gobernó,
logró mantenernos en calma a pesar de que estábamos como perros y gatos tras la guerra.
Entonces, ¿en estos momentos de crisis por qué no volver a elegir una mujer? |