| |||||||||||
|
|
Mirador Semanal Destino de la Etica: Justicia y Bienestar Manuel Eugarrios
La ética, sin embargo, desde un punto de vista más amplio, puede y debe aplicarse como norma de conducta tanto individual como colectivamente a los profesionales, los artistas, los escritores, los periodistas, y por supuesto a todos aquellos individuos o grupos que trabajan cotidianamente por el bien común y por el perfeccionamiento del ser humano. Desde esa perspectiva, y aunque no son sinónimos perfectos, la ética como concepto moral equivale a la honestidad, la decencia, el pudor, la rectitud, la integridad y el escrúpulo, sin que esta enumeración agote las equivalencias posibles. Se trata, entonces, de que a través de la ética se mide la conducta, el proceder y el comportamiento de las personas o asociaciones humanas, como los ejemplos anteriormente señalados. En síntesis, y para decirlo en términos generales, la ética es la ciencia de la conducta que desde una apreciación filosófica se dividió al principio en dos concepciones fundamentales: 1) la que se le considera como ciencia del fin y de los medios, que tienen una sustentación idealista mística, y 2) la que se refiere concretamente más terrenal a los motivos y las causas de la conducta humana. Estas concepciones variaron cuando la filosofía contemporánea introduce la noción del valor, que comienza a sustituir a la concepción del fin, que era la alternativa entre la antigua idea de la ética del fin y la de la motivación. Preconizadores de esta tercer tesis fueron Scheler y Hartmann. Spinoza, Locke y Leibniz contribuyeron más adelante a la discusión de esas teorías, pero es Hume quien en el siglo XVIII plantea que el fundamento de la moral es la utilidad, o sea que la acción buena es la que procura felicidad y satisfacción a la sociedad, lo cual está revestido de un sentimiento de humanidad. Nicola Abbagnano, en su obra "Diccionario de Filosofía" opina no obstante, que en la ética contemporánea falta aún una teoría general de la moral que corresponde a la teoría general del derecho, o sea "una teoría que considere la moral como una técnica de la conducta..." Agrega que las virtudes de la ética son la fortaleza, la templanza, la liberalidad, la magnanimidad, la humildad, la franqueza y, en fin, la justicia que es la mayor de todas. Finalmente, Nicolai Hartmann, sostiene que entre el punto de vista ético y el religioso hay las siguientes antítesis:
La definición de la ética, sin embargo, que nos parece está más acorde con los tiempos modernos, es la que recientemente le escuchamos al consagrado escritor español Fernando Savater en el programa televisivo "La Noche Abierta" que se pasa en Barcelona: LA ETICA ES EL ARTE DE LA CONFIANZA. Efectivamente, quien cabalmente ejerce la ética es un ser humano que merece como nadie la confianza de su sociedad y del mundo. Por ejemplo, el periodista que se abstiene de informar lo que no puede sostener como caballero; el abogado que siempre está dispuesto a defender a su cliente hasta las últimas consecuencias sabiendo que es inocente; el ingeniero que se niega a construir una vivienda bajo el riesgo de que le caiga encima al dueño; el médico que rechaza realizar falsas operaciones a cambio de dinero, etc. Lo que modernamente distingue a la ética, pues, es la confianza, es decir la lealtad que yo desarrollo a favor del bienestar de mis semejantes, y con ello el mío propio, desde la esfera social que personalmente me corresponda. Herbert Marcuse, por su parte, en "Etica de la Revolución, y desde una visión meramente política, asegura: "Pero si se postula que efectivamente hay disponibles medidas y criterios racionales para juzgar las posibilidades humanas de libertad y de dicha, entonces habrá que admitir que las unidades de medida éticas y morales son históricas. Si no lo fueran, quedarían como abstracciones sin significación. En relación a nuestra pregunta quiere esto decir que un movimiento revolucionario, para poder recabar derechos éticos y morales, tiene que ser capaz de aportar motivos racionales que hagan comprender sus posibilidades reales de ofrecer libertad y dicha humana". Y ya sabemos que en el transcurso de la historia, la mayoría de las revoluciones políticas han fracasado, precisamente porque sus caudillos no quisieron o no fueron capaces de asumir las obligaciones éticas y morales que el ideal revolucionario les imponía. |
|
Send mail to grupoese@tmx.com.ni with questions or comments about
this web site.
|