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Historia Cecilia Ruiz de Ríos Las tumbas más accidentadas de la Historia
"He preguntado a funerarias por datos sobre tumbas de reyes y artistas famosos, y solo me han dado brochures sobre ataúdes Rolls Royce y planes para morirse a plazos," cita el e-mail recibido por mí de parte del joven estudiante Aldo Martín Herrera. Al ser hoy otro día más de los difuntos, vamos a recorrer el panteón del tiempo para localizar las tumbas más accidentadas de la historia. Algunas de las tumbas más visitadas se encuentran en el cementerio Pére Lachaise de París, el cual lleva dicho nombre por el cura que fuera confesor de Luis XIV. Cuando yo era estudiante en la Ciudad Luz, pasé una inolvidable tarde llevando rosas a la tumba de la gran cantante romántica francesa Edith Piaf y sintiendo la garganta atenazada al sentarme un rato a la par de la última morada del gay más genial de todos los tiempos, el brillante y atormentado Oscar Wilde. Wilde inicialmente había sido sepultado en el poco conocido cementerio de Bagneux, pero cuando decidieron transferir sus restos al famoso camposanto del Pére Lachaise, los que abrieron en catafalco lo encontraron tan bien preservado que parecía que el bardo apenas estaba echando su peloncito. El 19 de julio de 1909 arribó al Pére Lachaise el ataúd con los restos del autor irlandés. Más allá, centenares de enamorados dejaban flores, talismanes y hasta bragas sobre la tumba de los amantes Pedro Abelardo y Eloísa, quienes fueron célebres en la Edad Media por sus escandalosos amores que llevaron a la castración del pobre y atribulado Abelardo. Curiosamente, esta era la segunda "última " morada de los amantes, ya que anteriormente Abelardo había sido enterrado en una sencilla tumba en el Paráclito, un monasterio donde Eloísa había sido abadesa. No fue hasta en el siglo XIX que decidieron echar en la misma tumba a Abelardo y Eloísa. La tumba de Abelardo y Eloísa no es la única que lleva doble contenido. Los grandes pintores franceses Eduardo Manet y Berthe Morisot, ambos notables exponentes del impresionismo, yacen juntos en el cementerio de Passy en París. Nacido en 1832 en París, Eduardo heredó una gruesa fortuna de su papá y luego se casó con Suzanne Leenhoff, un amor que se enfrió cuando en 1868 conoció a la hermosa y talentosa Berthe Morisot. Ya que Eduardo estaba casado, Berthe se casó con Ernest Manet, hermano menor de Eduardo. Este matrimonio acabaría mal también. Eduardo murió en 1883, y Berthe le siguió en 1895. Juntos reposan en la muerte a como no pudieron estarlo en vida. Edgar Allan Poe, el padre del cuento moderno y uno de los precursores del género terror, al parecer estaba tan bolo cuando murió que no se dio cuenta de su propio deceso. Murió durante unos comicios, y fue encontrado inconsciente un 3 de octubre de 1849 en una taberna de mala muerte por el Dr. Snodgrass, amigo del poeta. El doctor lo llevó a un hospital, donde Poe murió viendo diablos azules un domingo 7 de octubre. Fue sepultado en el Old Western Burial Ground en la ciudad de Baltimore, Maryland, donde su tumba atrae a admiradores como el hombre quien vestido de negro durante 50 años consecutivos le llevó tres rosas rojas y una botella de fino cognac todos los 19 de enero, efemérides del natalicio del gran autor de El Gato Negro. Jim Morrison pasó a la historia como uno de los rockeros más admirados del mundo. Como bandleader de The Doors, tuvo acceso a las chicas más lindas y las drogas más caras, llegando a morir de una combinación de SIDA con sobredosis de drogas en su baño en París el 2 de julio de 1971. Fue sepultado en el cementerio parisino Pére Lachaise. El rey del rock Elvis "la Pelvis" Presley murió de un infarto combinado con abuso de drogas un 16 de agosto de 1977 mientras meditaba sentado en su inodoro en su mansión Graceland en Memphis, Tennessee. Fue encontrado en el piso del baño y fue enterrado en fastuosas exequias en su misma mansión Graceland, donde su tumba sigue atrayendo a miles de fans. Por otro lado, el gran maestro de la guitarra eléctrica Jimi Hendrix murió en Notting Hill, Londres, tras ahogarse en su propio vómito como resultado de haber engullido demasiados barbitúricos.
Algunos famosos no han conocido el reposo ni después de muertos. Federico I Barbarroja, emperador alemán que participó en la Tercera Cruzada, acabó convertido en un putrefacto encurtido humano cuando su cuerpo fue echado en un tonel de vinagre como talismán para ganar la batalla de Acre, la cual de todas formas perdieron los Cruzados. Otros monarcas han acabado siendo el pretexto para gloriosos monumentos, como en el caso de Mausolos, cuya esposa-hermana construyó el famoso mausoleo para albergar sus restos. El Taj Mahal de la India alberga las tumbas de la hermosísima Mumtaz, esposa favorita del monarca mugalo Sha Jehan y la del mismo patético viudo en que se convirtió Sha Jehan tras la muerte de su amada esposa cuando ésta dio a luz al décimocuarto hijo. En 1723, al ser sepultado Felipe, II Duque de Orleans y regente de Francia entre Luis XIV y Luis XV, la plebe siguió el catafalco hasta la iglesia de Saint Denis canturreando coplas obscenas. Saint Denis era la iglesia donde varios reyes franceses fueron a dejar el cacaste desde el siglo 6 de la era cristiana. Catalina de Médicis y otras cabezas coronadas yacían ahí cuando los franceses durante su volcánica revolución optaron por desecrar las tumbas de los monarcas. Los cuerpos fueron inceremoniosamente exhumados, y algunos se llevaron macabros souvenirs como un omoplato de Hugo Capeto, o la hermosa barba del galante Enrique IV de Borbón. Los cuerpos fueron echados en fosas comunes. Catalina Parr, la sexta y última esposa del glotón rey inglés Enrique VIII, murió de parto el 5 de septiembre de 1548 tras haberse malcasado con el Barón Seymour.El ataúd con los restos de esta reina fue descubierto en las ruinas de la capilla del castillo Sudeley en 1782. Tras 234 años de estar muerta, Catherine lucía aún bella y joven. En 1792 unos borrachos pusieron el ataúd boca abajo y al reabrirlo en 1817, ya estaba solo un esqueleto. El ataúd fue llevado a la tumba de Lord Chandos, y por fin pudieron darle buena sepultura a la reina. Uno de los cadáveres más andariegos fue el de Napoleón Bonaparte, quien murió de cáncer estomacal en Santa Elena, exiliado y en desgracia, un 5 de mayo de 1821. Se hizo una comisión para traer el cadáver de Napo, pero no fue hasta un 15 de diciembre de 1840, que el ataúd reposó brevemente bajo el arco del Triunfo (construido por el mismo Napo) antes de ser remitido al Hotel des Invalides. A Luis Napoleón (futuro Napoleón III) le fue denegado permiso de ir al funeral de su tío. Por su parte, el gran general gringo George Patton está sepultado en Francia en un campo de batalla donde luchó y tras muchas peripecias, el cadáver andariego de Eva Duarte de Perón reposa en La Recoleta en Argentina. |
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