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Líneas
aéreas deben prestar mejor servicio
Luciano Cuadra*
Con incredulidad he
seguido el intento de las oficinas representantes de ciertas líneas aéreas en Nicaragua
que han reducido la comisión que ganan las agencias de viaje del 11% al 6%, y más
recientemente, en Estados Unidos, la Administración Federal de Avia-ción (FAA) ha hecho
pública su intención de obli-gar a las aerolí-neas a mejorar sus itinerarios y servicio
al cliente debido a la enor-me cantidad de quejas expuestas por los usuarios,
especialmente por el notable declive en la calidad de los servicios que estas compañías
prestan al consumidor.
Sería lógico pensar que
las compañías aéreas deben balancear sus gastos con los ingresos, esencial en una
empresa para mantener a flote, pero cuando los nicaragüense vemos que, aparte de contar
nuestro país con los pasajes más altos (de y hacia) en la región centroamericana,
quieren bajar el nivel de ganancia de los negocios nacionales, solo nos resta
preguntarnos: ¿Por qué? Creo que se aceptaría cierto incremento en los pasajes si las
aerolíneas prestaran servicio de calidad, pero con esta acción, únicamente agregan
insulto a la herida.
Soy de esos quienes viajan
en avión con bastante frecuencia, y lo único que me interesa es llegar a mi destino, y a
tiempo; no me fijo en el avión o en el menú abordo, menos aún en la sonrisa
"Colgate" de las sobrecargo. Pero viajar de y hacia Nicaragua, cambia la
dimensión del viaje. Al encontrarme en la necesidad de utilizar los servicios de American
Airlines y/o TACA siento que me ven la cara de ciudadano de una república bananera.
Para comenzar con
American, ya es costumbre en ellos sobre-vender boletos (por lo menos en Miami) a tal
punto que a la hora de abordar la aeronave, los ayudantes de cabina se pasean por el
pasillo ofreciendo "bonos" hasta por varios cienes de dólares a quien ceda su
asiento a otro pasajero y esperar viajar a Managua al día siguiente, eso significa que si
nadie acepta la propuesta, el cliente que llegó por último al avión, también llegará
por último a Nicaragua, o por lo menos un día después.
Por otro lado, está la
cantidad de asientos que instalan en los aeroplanos, quedando tan poco espacio entre una
fila y otra que más bien pareciera que quisieran sacar a toda la población nica de un
sólo viaje y dejar al país sin ciudadanos. En mi primer vuelo Managua-Miami con esta
compañía, me di cuenta que no hay manera que esa línea aérea sea usada por los
"heavy weights" que tanto abundan en nuestro go-bierno central, a menos que los
manden por carga.
En mi más reciente viaje
desde USA hacia un país centroamericano, mientras me encontraba en la habitación del
hotel, miré en televisión por ca-ble, un comercial de American Airlines donde anuncian
que han redu-cido el número de asientos en su aviones para dar mayor espacio a los
pasajeros, no pude dejar de pensar que tal vez en las oficinas centrales no les han
notificado sobre esa movida a los gerentes en nuestra bananera región.
TACA no es nada mejor que
la competencia, quien haya usado un bus urbano de Nicaragua y no se haya subido a un
avión de esta aerolínea, ya tiene una muy buena idea de como se viaja en ella; por la
simple razón de que yo generalmente me duermo en cuanto la nave alcanza altitud de
crucero y me despierto cuando ya estamos en tierra, tengo la impresión que estos
aterrizan en medio de algún potrero pues en dos ocasiones saliendo de El Salvador he
tenido como compañeros de asiento a personas que llevan su calzado llenos de estiércol
(estas no fueron las palabras precisas que usé para discutir el problema con la azafata),
la última vez se trataba de un distinguido señor con botas a quien todavía lo
acompañaba su sombrero, muy disimuladamente me asomé por la ventanilla, pero no, no
logré ver ningún caballo amarrado a la escalerilla del avión; y por razones de espacio
no entraré en detalles sobre la ocasión en la cual fui asaltado por una escuadra de
pulgas.
Por alguna razón para mí
desconocida, TACA es la preferida de los centroamericanos que regresan a sus respectivos
países, se aseguran de no olvidar nada ni a nadie, hasta las cucarachas se aprovechan del
poco interés que ponen los funcionarios para regular el equipaje de mano, y si un
pasajero se encuentra a dieta, requerirá de su fuerza de voluntad pues no faltará una
docena de señoras que entren al avión cargando su bolsita de "Pollo Campero",
impregnando la nave con olor a pollo rostizado, de esta manera haciéndole la
"competencia" al señor de las botas que antes mencioné, peor la situación
para quien se atreva a viajar de "goma".
Lo arriba descrito es
cierto, y son las anécdotas de un solo pasajero. ¿Que tal si nos quejáramos todos los
afectados? Yo no creo que las empresas aéreas deban reducir la comisión que ganan los
agentes de viaje nicaragüenses, y menos el mantener tarifas tan altas. Deben aprender a
respetar nuestro país y a nuestra gente.
*Nicaragüense residente
en Los Angeles, USA. |