|
Historia
Los secuestros más apartosos de la Historia
Cecilia Ruiz de Ríos
Quizás una de las
experiencias más traumáticas que viva un ser humano sea el de verse secuestrado,
cortando su comunicación con la familia y hasta corriendo el riesgo de perder la vida. A
lo largo de la historia, numerosos personajes pasaron por su retención en manos de
extraños.
Durante muchos años, los
franceses y los españoles tuvieron la costumbre de vivir peleando. Cuando el rey francés
renacentista Francisco I de Valois estaba en el trono, sus tirones de mechas con Carlos I
de España y V de Alemania ya eran chiste común, y las guerras que se desataron como
consecuencia de sus diferencias pasaron a la historia. En una ocasión, Francisco I fue a
parar cautivo en España y no habían muchas esperanzas que lo devolvieran para que se
sentara en su taburete real. Sin embargo, este rey tuvo que aceptar como solución de
intercambiar su libertad por la de dos de sus hijos. Francisco I pudo regresar a París
pero dos de sus niños, entre ellos el futuro Enrique II, fueron a parar al cautiverio en
España, viendo sus jóvenes vidas ensombrecidas por un arreglo que les sabía a purgante.
este secuestro en manos de españoles hizo que cuando Enrique llegara a ser rey como
Enrique II de Valois, fuera un ser taciturno, inabordable, prejuiciado y amargado.
Otro hombre que sufriría
horrores al tener un hijo secuestrado fue el gallardo y valiente padre de la independencia
holandesa, el célebre Guillermo el Silencioso, príncipe de Orange. En 1586, cuando las
cosas se ponían al rojo vivo porque los españoles no querían soltarle la soga a los
holandeses, Felipe Guillermo, el primogénito de Guillermo el Taciturno, fue secuestrado
por los españoles y llevado a la península ibérica para nunca ver más a su papá. Los
españoles acabarían haciendo una masacre entre los holandeses bajo órdenes del criminal
y despiadado Duque de Albam y con el correr del tiempo Felipe II coronaría su asquerosa
lista de crímenes enviando a asesinar a Guillermo el Taciturno.
Durante su infancia, el
secuestro en mano de los otomanos habría de marcar para siempre al futuro Príncipe de
Valaquia, Vladimir Drácula. En el harén del sultán turco, Vlad El Empalador aprendería
mucho sobre la crueldad y la promiscuidad, además de ser esta vivencia la semilla de su
odio hacia los otomanos, a los cuales habría de darle lucha sin cuartel siendo adulto.
Felipe el Bello, rey de
Francia que deschincacó la poderosa orden de los Templarios, no tuvo el menor asco para
secuestrar al papa Bonifacio VIII enviando al desalmado Nogaret a pescarlo en Agnani.
Bonifacio se vio terriblemente humillado por el rey francés como consecuencia de una
reyerta y aunque el pueblo lo liberó al fin, murió poco después completamente
desmoralizado y amocepado por la experiencia del secuestro, el cual fue uno de los más
comentados a finales de la Edad Media.
Ricardo Corazón de León,
rey de Inglaterra, fue otro que supo cuán amarga es la hiel del secuestro. Acababa de
masacrar muy cristianamente a miles de inocentes durante las Cruzadas cuando le fueron con
el cuecho que podía perder su trono. Cuando regresaba aprisa a Inglaterra porque su
hermano Juan se quería quedar con el mandado de la corona, los alemanes lo retuvieron
preso en un castillo. Su madre, Leonor de Aquitania, tuvo que esforzarse por reunir la
abundante plata del rescate, y aunque salió liberado, nunca fue el mismo tras la pavorosa
experiencia.
Uno de los secuestros más
crueles de la historia lo realizaron los ingleses cuando llegaron a invadir la India. El
estado de Mysore era uno de los más prósperos del mundo bajo la sabia mano de su
sultán, Tipoo el Tigre, nacido en 1749 y sultán desde 1782. Los ingleses optaron por
invadir este territorio después de que Tipoo invadiera en 1789 el protectorado británico
de Travancare. En medio de una guerra cruenta que duró desde 1790 a 1792 Tipoo se vio
derrotado por el inglés Cornwallis y tuvo que ceder la mitad de su reino como rescate
para poder obtener la devolución de dos de sus niños, quienes fueron conservados como
rehenes mientras Tipoo rascaba el fondo del monedero. En 1799 los ingleses habrían de
asesinara Tipoo durante el sitio de Seringapatam.
El secuestro del chiquillo
del aviador gringo Charles Lindbergh sacó lágrimas hasta a los más duros. Charles
Lindbergh se había cubierto de gloria como el primer hombre que voló solo de Nueva York
a París en 1927 a bordo de la nave El Espíritu de San Luis. Casado con la tímida hija
del embajador norteamericano en México, Lindbergh adoraba a su primogénito. Bruno
Richard Hauptmann secuestró al bebé en 1932, manteniendo en vilo al mundo mientras los
medios le daban seguimiento a este caso. En 1936 Bruno fue ejecutado al encontrársele
culpable del hecho, y las fotos del pobre cuerpecito del bebé Lindbergh dieron la vuelta
al mundo. Los Lindberghs habrían de ser padres de familia nuevamente, pero quedaron tan
traumatizados con el "Secuestro Made in USA" que se fueron a vivir a Europa.
En nuestros tiempos, los
secuestros se han ido multiplicando y quizás entre los más sonados estuvo el de Jean
Paul Getty, nieto del millonario del mismo nombre, y quien salió airoso del secuestro
pero menos una oreja dado que su pinche Rico Mac Pato abuelón no quería pagar ni un
centavo partido por la mitad. Otro secuestro que causó sensación fue el de la millonaria
heredera Patty Hearst a manos del Ejército Simbiótico de los Estados Unidos, un hecho
que fue cubierto sobre todo por los numeroso diarios del ancestro de Patty, nada menos que
el amarillista William Randolph "Randy Billy" Hearst.
El secuestro de Adonaim,
hijo de la novelista hindú Kamala Napurdalah, tuvo un final feliz cuando el muchacho de
entonces 20 años acabó casándose con la ex teniente de artillería del ejército
israelí que lo había resguardado muy bien mientras lo tuvieron retenido. Moshit era la
guardaespaldas que lo seguía hasta cuando iba al inodoro durante el cautiverio, y hoy en
día son una respetable pareja con 4 hijos y un nieto. Sin embargo, el bolsillo de la
exitosa autora de Zinnia quedó bastante ralo cuando tuvo que desembolsar la jugosa suma
de medio millón de dólares para ver sano y salvo a su adorado retoño. |