(por Xanthis Suárez García)*

El presidente Portillo, que hace solamente pocos días suscribió una
declaración trinacional (Guatemala-Nicaragua-El Salvador) en un supuesto esfuerzo por
re-lanzar la integración regional, declaraciones que no le parecieron nada a Honduras, ha
asumido la Secretaría Pro-Témpore del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)
mientras que el Secretario General de su partido el Frente Republicano Guatemalteco (FRG),
el ex-general Efraín Ríos Montt, presidente del Congreso de la República, asumió la
presidencia del Foro de Presidentes de Entes Legislativos (FOPREL). El SICA actualmente
tiene un Secretario General interino, el nicaragüense Mauricio Herdocia, que relevó a
Ernesto Leal. En tanto, el FOPREL, al que pertenece Costa Rica, se ha pretendido convertir
en sustitutivo del Parlamento Centroamericano, lo que se evidencia en la práctica con
cada resolución que emite.
LOS ARGUMENTOS DEL PRESIDENTE PORTILLO son inaceptables, puesto que
en vez de andar proponiendo disolver el PARLACEN, debería ponerse a la cabeza de los
esfuerzos y gestiones políticas y jurídicas que le otorguen a dicho órgano, sus plenas
facultades vinculantes; debe aprovechar su cargo de Secretario Pro-Témpore del Sistema de
Integración en estos seis meses, para empujar la aprobación definitiva del IV Protocolo
al Tratado Constitutivo del PARLACEN y Otras Instancias Políticas, que permitirán
cumplir con los dispuesto por la Corte Centroamericana de Justicia, a la cual Guatemala
todavía no incorpora a sus magistrados.
¿Será que el presidente Portillo quiere echar una cortina de humo
sobre verdaderos problemas que enfrenta Guatemala, tal es la acusación de la Premio
Nóbel Rigoberta Menchú, a su jefe el Secretario General del FRG, el ex-general Ríos
Montt y otros militares? ¿Por qué el presidente Portillo envió a su familia a radicar
fuera de Guatemala? ¿Por qué tanto miedo?. ¿Tienen que ver sus declaraciones con la
pérdida de popularidad entre la ciudadanía guatemalteca? ¿Estará vinculado su interés
con las reformas constitucionales y la constituyente que ha anunciado quiere impulsar? El
mes pasado el presidente Portillo, que aún no ha resuelto como prometió en la campaña
electoral, el caso del asesinato de Monseñor Gerardi, dio declaraciones a la prensa
local, de que cuando él deje la presidencia no se incorporaría al PARLACEN para que no
le digan que se escuda en la inmunidad parlacénica.
La verdad es que el problema no es que el PARLACEN signifique gastos
para Guatemala, que realmente son gastos del pueblo guatemalteco y son los partidos
políticos los que tienen la responsabilidad de saber escoger a sus diputados y diputadas,
para que tengan un papel beligerante y operante en concordancia con las necesidades
nacionales y éstas incorporarlas al esfuerzo regional, como intentamos hacerlo en
Nicaragua. El problema es, que en Guatemala, en donde ya tienen listos o electos a sus
diputados para el período 2001-2006, por lo menos lo hemos vivido en los últimos tres
años y medio en que hemos ejercido la diputación, observamos que el PARLACEN no ha sido
incorporado a la vida nacional a pesar de ser la sede, para que efectivamente la
población pueda conocer lo que se hace y propone en este parlamento como tampoco ha
podido implementarse una efectiva estrategia de comunicación y proyección.
El PARLACEN es la expresión política plural de la utopía unionista
y de la realidad concreta en el proceso de globalización y regionalización del mundo. Al
reducirlo, los únicos que quedarán fuera serán los partidos minoritarios. Y esto no son
loas al PARLACEN como dicen algunos, puesto que sí efectivamente, se han reconocido las
debilidades y por ello es que se ha exigido la aprobación de un IV Protocolo y hasta en
la reunión de Cancilleres en Costa Rica, como en la cumbre de mandatarios celebrada en
Panamá, sabemos que sí había consenso para devolverle sus facultades vinculantes, o sea
el carácter obligatorio de sus resoluciones.
Igual se había llegado al consenso de que fuese el PARLACEN quien
ratificara el nombramiento en los cargos del sistema integracionista y conociera de la
firma de Tratados de la región con terceros, por ejemplo de los Tratados de Libre
Comercio Centroamérica-Chile, Centroamérica-México, etc. También se ha avanzado en la
posibilidad de suprimir que los ex-vicepresidente salientes de cada país pasaran
automáticamente al PARLACEN como diputados y dejar solamente a los ex-presidentes que a
nuestro juicio, igual deberían ser eliminados de ese privilegio.
Cuando se dice que el PARLACEN es vital o fundamental para la integración
regional es porque en esta región tan pequeña en que existen más de 100 partidos
políticos, en que las amenazas de nuevas dictaduras existen, las sombras de la guerra
persisten, las migraciones en la región son cada vez mayores y fenómenos como el
huracán Mitch nos demuestran que somos interdependientes pues cuando se cae un puente en
Nicaragua se paraliza todo el transporte terrestre centroamericano; que las epidemias no
tienen fronteras como no lo tienen los brotes de virus y plagas en la agricultura o
ganadería, los pasos, medidas y decisiones no pueden ser tomadas solamente por
funcionarios de turno sino también por representantes electos por los pueblos. Combinar
las dos cosas, es posible, sin embargo, la tendencia a tener un sistema presidencialista
en la integración está latente y Portillo lo quiere profundizar, o sea tener cada vez
menos, a quien dar cuentas de lo actuado.
Los temas de la integración centroamericana se deben discutir con
visión de región, no imponiendo las ideas localistas, nacionalistas, que únicamente
retrasan nuestra unión frente al proceso de globalización. Los costos de la no
integración son algo más que 20 millones de dólares, son más que 1.7 millones de
dólares por país, lo perdido hasta ahora por los vaivenes y la falta de decisión
política, es incalculable.
La importancia del PARLACEN radica en la posibilidad de que lejos
de esas visiones localistas, podamos entender hay que buscarnos casi con lupa en el mapa
mundi y que si las valiosas resoluciones que se han aprobado desde 1991, no se han
implementado o adoptado en su mayoría, es por la pérdida de visión de futuro, por el
subdesarrollo y satrapía política que nos ha caracterizado en la región, que más que
preocuparse por sacar del atraso a los pueblos, hay quienes se dedican a aprovecharse de
sus cargos para robar, para saquear a la nación, el estado-botín persiste como meta,
mientras el narcotráfico se apodera de Centroamérica.
Finalmente por ahora, el PARLACEN, para que sea una institución
más dinámica, más efectiva, debe ser más independiente. Los presidente de los países
deben dejar de incidir en quienes son las autoridades del PARLACEN que en la mayoría de
los casos terminan siendo los «sí señor» con sus presidentes porque tienen miedo de
perder partidariamente privilegios.
Los presidentes de Centroamérica en sus respectivos niveles de responsabilidad
deben reconocer que son ellos y entre ellos, quienes se llaman para orientar el voto en
las elecciones internas del parlamento y que son los partidos políticos los que tienen la
gran responsabilidad sobre la dinamia, y eficacia de sus diputados y diputadas y por
último, son los pueblos los que no deben permitir que sus representantes estén en el
parlamento regional ni en razón de premios, ni exilados políticos ni que crean que van
para el exilio dorado. Los pueblos deben insistir en conocer que hacen sus representantes
ya que efectivamente también son -somos- servidores públicos.
Si el problema es que el PARLACEN está en Guatemala, entonces, que
la sede salga de la otrora Capitanía de Centroamérica. Si el problema es que se le de
inmunidad posteriormente a los ex-presidentes, pues que los presidentes ya no sean
integrantes del PARLACEN. Si el problema es que no es vinculante, ya lo dijimos, solamente
falta darle sus facultades. Claro queda que no es la voluntad de un presidente ni de los
presidentes, el que se cierre el PARLACEN, para ello están establecidos los mecanismos
jurídicos y los pueblos tienen la palabra, pues son ellos los que han electo a sus
diputados y diputadas.
En octubre del 2000, la presidencia del PARLACEN deberá ser asumida
por Panamá y los intereses ocultos de las declaraciones de Portillo deberán aclararse en
los próximos días mientras al interior del PARLACEN deberá echarse a andar una
estrategia que ya había sido definida en orden temático, ocupando el primer lugar,
lograr las facultades vinculantes.
Managua, 26 de junio del 2000.