| Pensando En
Nicaragua Doña Isabel Maltez de Kruger
Ignacio Briones Torres*
Se le quebró la voz a Hugo Hernández
Oviedo la tarde del recién pasado miércoles 21 cuando anunció, mientras se desarrollaba
el hermoso festival de artistas nacionales en conmemoración del Día Nacional de los
Músicos, el fallecimiento de doña Isabel Maltez de Kruger, "la Chabelita",
viuda de Erwin Kruger. Y se nos humedecieron los ojos a varios de los concurrentes. La
triste noticia nos tocaba muy hondo y muy cerca.
No tengo a mano todos los datos que por
años fui anotando acerca de la vida y amores de Erwin con su Chabelita que el mismo Erwin
me contó. Y para no perder tiempo en esta recordación recurro solamente a la memoria.
Por esas cosas que sólo pueden
explicarse o definirse como la "telaraña de la vida" o los designios del
destino, allá por la década de los 50 me tocó representar al Trío Monimbó en
Guatemala y México. Erwin y sus inseparable hermano Carlos, junto con Pepe Ramírez
integraban el Trío más celebrado que ha tenido Nicaragua, y habían dispuesto llevar su
mensaje artístico a otras tierras.
En los viejos tiempos de la
Radiodifusora Bayer (YNOP) conocí a Erwin. Luego ese conocimiento se convirtió en
profunda amistad en la Radionicaragüense que don Rodolfo Sengelman tenía en la Avenida
Bolívar. Pepe todavía no había trasladado su residencia de su Masaya natal a Managua y
Erwin tocaba su guitarra y cantaba con un joven Solórzano si la memoria no me es infiel.
Después la Radionicaragüense fue
trasladada a los altos del edificio de la Compañía Cervecera de Nicaragua. Esta empresa
fundó un Salón que denominó "Jardín de las Rosas" ubicado propiamente
enfrente de donde ahora está ENABAS. En ese "Jardín" se trasmitía diariamente
un programa musical y artístico. Los Monimbó formaban parte del elenco cotidiano. Pasado
el programa, Erwin, Carlos y Pepe (guitarras al hombro como quien dice) se venían por la
calle Momotombo y algunas noches se quedaban un buen rato en el Parque Fray Bartolomé de
las Casas, donde un grupo de muchachos rondábamos a las "chavalas" de nuestros
sueños. La mía se llamaba Gloria Helen Bonitz y todavía vive allá en un pueblito de
California. "Muchachero" como era Erwin, hacía que Carlos y Pepe desenfundaran
sus guitarras y les cantaran a las muchachas. Era o fue aquél un bello tiempo de la
Managua de nuestra adolescencia y primera juventud, el mismo que entrañó mi amistad con
Erwin.
II
Frente a La Voz de la América Central
(de la cantina de Camilo Palito media cuadra abajo, para quienes lo recuerden) vivían los
Kruger-Urroz. Tenían una pequeña imprenta y un concepto de la anfitrionía que
desafortunadamente ahora ha desaparecido.
Dos cuadras más hacia abajo, como
yendo al Mercado Central que derrumbó el terremoto del 72, vivían los Maltez, frente al
edificio que por muchos años ocuparon los Laboratorios RARPE.
La de los Maltez era una casona
solariega, de amplia sala y vastos corredores. Por ese tiempo Erwin Kruger nos confesó a
los amigos que estaba locamente enamorado de la Chabelita; pero que don Manuel, su padre
"era un viejo casi impenetrable", lo que no resultaba tan cierto pues el
referido señor era toda amabilidad, aunque sí de un aspecto señorial y circunspecto.
Tanto en la casa de los Kruger-Urroz como en la de los Maltez-Huezo se respiraba un aire
de poesía, música, literatura y arte, devenido de los ancestros de ambas familias.
Se me ocurre ahora que estoy recordando
aquellos tiempos, pensar en una pareja que siempre me ha parecido muy similar a la de la
Chabelita y Erwin. Son Bin Morales y la Esperancita Bermúdez. Tan ingenioso Bin como
Erwin. Tan encantadoramente amable la Chabelita como la Esperancita.
III
Obviamente el Erwin le ganó el
corazón a la Chabelita y se casaron. Después vino el viaje de los Monimbó a República
Dominicana y uno o dos años después la jira por Centroamérica y México.
Allá en Guatemala llegó Erwin
encantado de hacernos oír a los nicas "El Solar de Monimbó" de Camilo Zapata.
Quienes lo vieron tocar y cantar deben recordar que en cuanto hacía sonar los primeros
arpegios, Erwin bailaba suavemente al ritmo que interpretaba. Con el "Solar" se
sentía como el acompañante de "Mamá Inés" en plena faena danzaria.
Conseguimos la transmisión de un
programa diario de música nicaragüense en la radio TGW de ciudad Guatemala. Yo escribía
el guión del programa y las viñetas de las canciones, y hacía también de locutor. El
gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz y la mayoría de sus Ministros acostumbraban
patrocinar ese tipo de audiciones para "acercar más a los hermanos
centroamericanos". y también nos invitaban a sus residencias para veladas que jamás
podrían olvidarse.
IV
En el Hotel California de la capital
guatemalteca Erwin empezó a componer "Mi Pueblito". Pasaba horas y horas
arrecostado en un catre dándole vida a su hoy célebre canción: "cuando evoco el
recuerdo de mi pueblito... etc".
Ayúdame a pensar qué estará haciendo
ahorita mismo la Chabelita, me decía. "Seguramente dando clases" le respondía
yo. ¿Y por qué no se te ocurre pensar que me está haciendo una carta?, ripostaba.
"Mi Pueblito" la compuso
Erwin con el recuerdo de la Chabelita en su mente y corazón. Pero no fue esta la
canción, según nos decía, con la que se sentía más cerca de su amada, sino
"Palomita Guasiruca". Erwin llevaba los remos y la Chabelita el Amor. Lo anduvo
siempre hasta que Erwin se rindió a la jornada de la vida.
V
Cuando llegamos a México acababan de
hacer su entrada triunfal "Los Panchos" que arrollaron con su popularidad
literalmente a todos los tríos mexicanos y no mexicanos. Para entonces el Trío Monimbó
alternaba algunas tardes en XEW con el programa de Pepe Guízar, "el pintor musical
de México", querido amigo de todos nosotros que jamás olvidó su estadía, años
antes en Nicaragua.
Pepe fue como un padrino para los tres
Monimbó y el suscrito. Antes y después de la audición nos reuníamos en un bar ubicado
frente a la entonces Catedral de la Radio en América en la Calle Ayuntamiento. Brindamos
y comíamos invitados por Pepe. Contertulios cotidianos de aquellas tardes era Gabriel
Ruiz, (¿recuerdan?... "amor, amor, amor, nació de tí, nació de mí, de la
esperanza..."), Claudio Estrada, autor de "Contigo" ("las horas más
felices de mi amor fueron contigo", etc.); Pablito Valdez Hernández ("Tuve
ganas de verte muy cerca y te vine a buscar...").
Por ratos llegaban a la tertulia las
más famosas cantantes mexicanas de la época, María Luisa Landín, Amparo Montes, la
recién integrada a la XEW Flor Silvestre, esposa de Pepe Aguilar y madre del famoso Tony
de hoy y Martha Triana.
A este grupo también llegaba algunas
tardes, aunque separadamente, a nuestro apartamiento de Orozco y Berra donde vivíamos los
Monimbó, el poeta Guillermo Castellón, el suscrito y el actual Embajador de Nicaragua en
México, Edgard Escobar Fornos. Con lo anterior deseo referir que el Trío Monimbó
"se codeó" para decirlo en buen nicaragüense con los más conspicuo del arte
musical mexicano de aquellos años. Cuando quedábamos solos los nicas, Erwin repetiría
cientos de veces que lamentaba que su Chabelita no compartiera aquellas tertulias. La
tenía siempre presente. El tenía mucho de romántico y su romanticismo podía
identificarse con el nombre de Isabel. La amaba y la distancia le traía nostalgias y
frustraciones, según alguna vez me dijo.
En uno de sus extraordinarios
documentales Wilmor López recogió una buen aparte de los recuerdos de la Chabelita y su
Erwin. Hasta después que lo había elaborado me contó que ella conservaba una serie de
fotografías que hasta entonces supe Erwin le enviaba de México. Nos comprometimos con
Wilmor a irla a ver; pero cuando le hice saber ese propósito a Erwin hijo, convertido ya
en Ministro de Cooperación Externa, me dijo que ella "pasaba la mayor parte del
tiempo fuera de Nicaragua". En consecuencia no fuimos donde la Chabelita y sólo Dios
puede saber ahora lo que siento por no haberla ido a ver. O por no haber estado presente
cuando Wilmor hizo el documental luego que él me refirió que ella le había dicho muchas
cosas que ahora estoy recordando.
VI
BARRIO DE PESCADORES
Si no me equivoco fue en los años del
noviazgo de Erwin con la Chabelita que él compuso "Barrio de Pescadores",
retrato musical de un vecindario de las orillas del Xolotlán anegado actualmente por las
agua de Lago y los lodazales que ojalá algún día se logre hacerlos desaparecer.
En ese barrio solíamos juntarnos
numerosos bohemios managuenses y no managuenses de aquellos tiempos. Quedaba bajando la
parte oriental de Bartolomé de las Casas. Y en él se albergaban pequeños y acogedores
negocios de pulperías, fábricas de cajetas y panes y naturalmente cantinas. Un domingo
fuímos a recorrerlo con Erwin después que él se instaló en Managua con su Publicidad
KRUMO primero y entiendo que con una editorial después. Bin Morales conoce mejor este
tiempo erwiniano. Supe por él mismo que tenía todo el apoyo de Felipe y Carlos Mántica
en los negocios que estaba emprendiendo. En 1973 le sorprendió la muerte.
Ahora la pareja de enamorados de estos
breves apuntes, con toda seguridad se han reunido ya en el cielo que bien merecido tenían
los dos.
* Ignacio Briones Torres, Miembro de la
Academia de geografía e Historia de Nicaragua
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