Periodismo de
Patas Azules
Nací en el hospital El Retiro y
viví hasta los cuatro años en el barrios San Luis de Managua. A la muerte de mi padre
nos mudamos a un barrio marginal en las periferias de Managua. Era un vecindario donde la
pobreza era extrema. Siempre asistimos a la escuela y la educación fue prioridad para mi
madre. En la vecindad había gente muy buena pero también su gentucha. Me recuerdo que
había una vecina a la que llamaban "la de las patas azules.
" No era que tuviera cualidades
poéticas, pero si era poetiza de la vulgaridad, el cuento y para los falsos testimonios
era la galardonada con el Nobel de Literatura por su contribución a la metáfora y al
avance de la novela de ficción, según los chavalos del barrio. Leyendo desde lejos los
periódicos y revistas en Nicaragua, no puedo menos que pensar en la doña de las
"patas azules." Ese es el estado del periodismo en Nicaragua.
Leí con interés el artículo
firmado por Andrés Pérez: "La Corrupción de la Palabra" y publicado en el
semanario Confidencial. El estilo y la manipulación de Andrés me recordó a tan
"prestigiada señora." El Sr. Pérez se queja del siguiente párrafo de la
Conferencia Episcopal: "La credibilidad de algunos Medios de Comunicación Social es
cuestionada en cuanto que muchas veces la politización extrema de los mismos o los
intereses políticos o económicos de sus propietarios se anteponen a la verdad.
Incluso la misma voz de la Iglesia,
por causa de dichos intereses, es frecuentemente atacada, silenciada o
distorsionada." "¡Artificios retóricos, Clama la conmovida casta!? La verdad
es que nunca un documento de la Conferencia Episcopal ha pintado mejor el estado moral de
la nación. Nuestro problema no es primariamente de estructuras pero de integridad moral
del individuo -¡del ser nicaragüense!- el malestar no sólo lo sufren los políticos,
sino que es un fenómeno generalizado que se manifiesta tanto en el barrendero municipal
hasta en los periodistas o intelectuales ciegos por su ideología que los hace incapaces
de aceptar la verdad.
Según Andrés Pérez, el papel del
periodista es defender y ser " instrumentos de lucha del pueblo Nicaragüense."
Lo que me pregunto es quien los ha ungido como defensores del pueblo; ¿la campaña de
algún partido político dirigido por Lenin Cerna? El vocabulario suena a FSLN. Hasta hace
poco creía que el papel del periodismo es reportar la verdad de los hechos lo más
imparcialmente posible. La observación de la CEN no es infundada y los señores
periodistas lo saben. Los medios de comunicación en Nicaragua responden a intereses
partidarios, económicos y de familia. En su defensa Andrés usa un documento del CELAM
que llama a la responsabilidad a los medios de comunicación, pero es el mismo llamado de
la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
Los mensajes en clave de los que
habla don Andrés Pérez -nombre que suena a personaje de Unamuno- es un llamado a la
defensa de la población civil que sigue soportando los embates de grupos de armados que
no quieren trabajar. Ante estos grupos, la policía y el ejército permanecen inmóviles
sufriendo de trombosis, solo hacen terapia a sus brazos y piernas cuando tienen que
justificar el enorme presupuesto que consumen.
Todos los nicaragüenses sabemos que
la mayoría de los grupos de rearmados son de tendencia Sandinista. Si la defensa de los
intereses del pueblo estuviera en su agenda deberían demandar total claridad en como y en
que se gasta el presupuesto de la defensa y como se administra los negocios relacionados
al ejército. La defensa de la paz y la tranquilidad del campesino debe ser prioridad
porque son necesarias para el trabajo, solo el trabajo nos sacará de la pobreza y los
aparatos de seguridad deben proteger a todos los ciudadanos no sólo a sus compadres.
El documento de la CEN es un
llamamiento a la conversión de cada nicaragüense,sólo una conversión individual
afectará y erradicará a las estructuras de pecado. Un ciudadano honesto demandará
gobiernos honestos. El pulpero que infla los precios de los productos que vende es tan
corrupto como el funcionario que roba directamente de fondos públicos. La única
diferencia es de cantidad. ¡Si Enrique Bolaños dice que "todos estamos
enfermos" o si lo dijera el ex-presidente Daniel Ortega, lo tendría que aceptar por
que la verdad nos hará libres! El periodismo en Nicaragua sufre de "patas
azules", para curarse no les queda otra que ver para abajo de vez en cuando.
Roberto J. Cortés (Washington,
D.C.)
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