JOSE
ORTEGA CHAMORRO |
(SEGUNDA Y ULTIMA
ENTREGA) |
| POR: JOAQUIN ABSALON PASTORA |
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La política es un sorteo donde hay
afortunados y desafortunados. Unos exponen su vida. Otros la llena de incontables
placeres. Unos se empobrecen otros se convierten repentinamente en "la nueva
clase" millonaria.
José Ortega Chamorro fue de los
políticos a quien correspondió siempre llevar una vida modesta nunca sacudida por la
tentación de dar codazos mortales para sacar beneficios propios o subir peldaños en la
jerarquía.
Nunca rompió su lealtad al doctor
Fernando Agüero con quien se solidarizó hasta el final de su estrepitosa caída, cuando
fue defenestrado como triunviro, posición a la cual lo llevó el pacto de Anastasio
Somoza Debayle, consecuencia de una obligada rebeldía contra su socio político a raíz
del terremoto del setenta y dos, Ortega Chamorro se retiró con Agüero a la llanura.
Rostros de otros conservadores aparecieron en el escenario como discípulos de un traidor
de la causa aguerista conocido con el mote de "Piojo Peinado" apellidado Paguaga
Irías, a quien correspondió usufructuar el ruidaje de las pitoretas como nuevo triunviro
mientras se elaboraba la nueva constitución de la época que le permitía el continuismo
al general Anastasio Somoza Debayle. Otro colega que nunca doblegó su solidaridad con
Agüero Rocha fue Francisco Carranza Chamorro quien salió electo como Diputado suplente
de una Conservadora de Río San Juan cuyo nombre no recuerdo.
Fue cuando el diablo Zelaya mostró
su perfil de nuevo zancudo, Zelaya y otros con cuyos nombres no queremos resentir el
decoro de este recuerdo.
Por qué se le llamaba Sor Chepita a
José Ortega Chamorro? Según el Doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal el Diputado
aguerista caricaturizado más de una vez con la franela impoluta de las monjas vendía
santidades. Pedro Joaquín Chamorro no "lo topaba" porque en ese tiempo él
pretendía ser el Presidente de la Junta Directiva del Partido Conservador, competencia a
la cual se introdujo con resultado desfavorable. No obstante la campaña proselitista de
La Prensa en favor de su Director, Agüero lo barrió. Esta aspiración del Doctor Pedro
Joaquín Chamorro siempre recibió el frenazo de la capitalización escénica de Agüero,
obvia y beligerante en la política verde.
Pedro Joaquín solía decir en los
corrillos confidenciales que Ortega no era un Chamorro. Lo reducía a no ser ni
transeúnte de la calle atravesada. Raras veces lo llamó por su nombre en el periódico.
Cuando hacía referencia a su actividad política simplemente lo llamaba "Sor
Chepita" o la voz linda de la revolución aguerista pues fue con motivo de su
incursión en el Partido Conservador que comenzó a escribir y decir editoriales radiales
que llevaban el signo parcial en favor de la causa de quien estrepitosamente se cayó del
alto pedestal de la popularidad, hombre que una vez procedente de la capital de Estados
Unidos, llenó la plaza de la República con solo el entusiasmo de los calcetines de Juan
Pueblo sin que se haya visto la menor evidencia de una portátil. Esa vez su maestro de
ceremonias fue José Ortega Chamorro. No le caía bien a su ponderado timbre hacer el
papel que le cabía al típico gritón activista, aupador de consignas y melosidades.
Ortega Chamorro al césar la
hegemonía de Agüero en la oposición, hizo de lado su entrega al micrófono para
dedicarse a su profesión de abogado y ser por lo tanto actuante en el Litis.
Meta de su vida fue obtener el
título de Abogado y Notario, proceso que siempre distrajo su vocación por el micrófono.
Siendo Locutor, Vendedor y Narrador del Cuadro Dramático de Radio Mundial estudiaba para
graduarse usando a veces el recurso de la correspondencia o en su casa de habitación del
histórico y convulsionado barrio San Sebastián de Managua cuando para lograr los
menesteres de la ubicación había que apelar a los nombre conocidos, fulano de tal,
contiguo a la casa de José Ortega Chamorro, de la Dinamarca dos cuadras a la montaña.
Otro locutor que cuajó sus aspiraciones académicas fue José Archivaldo Arosteguí,
quien igualmente se metió a los patios "bochincheros" de la política, pero en
sentido contrario al de Ortega. Llegó a ser Secretario de Prensa de Anastasio Somoza
Debayle, obligado a irse de Nicaragua en aquella insurrección del año setenta y nueve.
José Ortega Chamorro autorizado
para ejercer ganó lo últimos centavos de su vida litigando en los juzgados. Posiblemente
antes de protagonizar la ceremonia indispensable de la muerte había peleado en algún
recinto de la justicia nicaragüense.
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