"DE
LA PRENSA RESULTAN..."
Ignacio Briones Torres
Asumo que los y las lectoras han
oído, aunque solo haya sido una vez, las palabras de don Jaime Balmes conque abre y
cierra sus audiciones el noticiero de Rodolfo Tapia Molina,
"Radioinformaciones". Las viene repitiendo desde su aparición hace 43 o 44
años.
"De la prensa resultan el amor
y el odio, la paz y la guerra, la verdad y el error, el bien o mal..."etc, etc.
Esta sola interpretación o
invocación de las responsabilidades del periodismo en una sociedad bastan para darnos
cuenta cuánto daño o cuanto bien puede hacer a un país una prensa responsable cuando es
fiel cumplidora de su razón de ser, o irresponsable cuando se la convierte en vertedero
de odios, pasiones y ambiciones.
El periodismo impreso nicaragüense
cumple el próximo mayo 167 años de existencia; la radiodifusión, legalmente autorizada,
60. Y la TV, Canal 6, cuarenta y cuatro. Desde 1960 el estudio del periodismo se elevó a
nivel académico universitario.
Estas cifras establecen o corroboran
que los medios de comunicación en Nicaragua son mayores de edad, en consecuencia que en
ellos no debieran tener cabida las imperfecciones de la inexperiencia. También que alguna
cultura han acumulado quienes trabajaban en ellos.
De ipegue hemos entrado a un Tercer
Milenio y después de habernos destrozado en guerra civiles, asesinatos políticos,
fraudes electorales, asonadas, etc., venimos a proclamar, reconociendo como una necesidad
nacional insoslayable que debemos luchar todos por reconstruir y transformar Nicaragua.
Si admitimos que debe reconstruírse
es porque reconocemos que la Patria ha sido destruída antes y si proclamamos que debemos
transformarla es porque identificamos que lo que hemos hecho de ella en el pasado, lejano
y cercano, no ha sido lo más correcto.
No solamente entre nosotros, sino en
muchas otras partes se afirma que el mundo moderno ha visto, o está viendo, el fin de las
ideologías. Y se asegura también que las otroras esperanzas que se depositaban en los
partidos políticos se han desvanecido, trayendo como consecuencia lógica que el
militante partidario que coloca los intereses, aspiraciones y/o ambiciones de su partido
por encima de las aspiraciones nacionales se descalifica por sí mismo para poder hacer un
periodismo responsable, un periodismo como el que demanda una nación en proceso de
reconstrucción y transformación.
No se necesita perspicacia alguna
para darse cuenta que nuestro periodismo impreso está actualmente en manos de políticos
partidarios. Lean para confirmarlo sus "Indicadores": tres de ellos fueron hasta
hace poco diputados a la Asamblea Nacional representando tres partidos diferentes,
coincidiendo ahora en un antigubernamentalismo virulento.
Ninguno de ellos ignora las causas
de la problemática nacional actual. Tampoco ninguno estuvo exento, en un pasado
inmediato, a críticas de peculado. Los tres pudieron promulgar leyes que hoy reclaman. Y
los tres también sueñan o aspiran volver a los confortables escaños ocupados por otros.
¿Se le puede pedir a un
curandero que respete el juramento de Hipócrates?
¿O a un leguleyo que se apegue
a los principios éticos de la Abogacía?
Consecuentemente se le puede pedir a
un político metido a periodista que respete las normas de la profesión.
La ambición partidaria o económica
traída al periodismo nicaragüense, consciente o inconscientemente, ha creado o está
creando un pandemonium de irracionalidad, de mass culture, traducido, como hemos dicho
otras veces, en estereotipos, imágenes, lemas, consignas, slogans, caricaturas, chistes,
apodos, prejuicios, despliegue o ignorancia de la noticia, abultamiento o exageración de
lo ocurrido, todo lo cual hace que el periodismo se convierta en un promotor de
perturbación para la convivencia nacional.
Lo hemos dicho también; los
nicaragüenses acostumbramos decir que en río revuelto ganancia de pescadores.
Deformados por los intereses
político-económico propios o de las empresas en las cuales trabajan, los periodistas
metidos a políticos o los políticos metidos a periodistas, infiltrados en los medios,
suelen no darse cuenta del daño que hacen. Y esta deformación se paga caro. Y lo paga la
sociedad en que se vive, a la que de previo se le trata como si fuera roma o
estandarizada. Dicho más concretamente, no se le respeta.
Con mucha razón alguien en Europa
dijo que los políticos-periodistas o los periodistas-políticos se han vuelto
"parásitos biológicos de nuestra herencia social".
Nos interesa Nicaragua y su futuro.
Nos interesa la juventud y el de ella. Y nos interesa el periodismo como profesión noble
y justa, capaz de enaltecer no solamente a quien lo ejerce, sino al que toma en cuenta
como sujeto de noticia.
La reconstrucción y la
transformación de Nicaragua es una necesidad impostergable. O volveremos a las trágicas
realidades del pasado, conduciendo a nuestros jóvenes a los campos de la muerte a que
entreguen sus vidas por ambiciones de otros, creyendo que lo hacen, en su clásico
idealismo, por el bien patrio.
El periodismo nacional ha tenido
pocas oportunidades como la que se le presenta hoy para ser el gran bastión de esa
reconstrucción y esa transformación anheladas...Desgraciadamente todavía es un
imposible que los olmos den peras. (Mensaje a la opinión pública).
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