EL
RECONTRALOCO DE INGLATERRA: JORGE III
Cecilia Ruiz de Ríos
Jorge III de
Inglaterra, el rey loco.
A lo largo de la historia, unos
cuantos reyes y reinas han perdido la chaveta, pero para pocos acarreó tan nefasta
consecuencia la locura como el pobre Jorge III de Inglaterra, a quien se le insolentaron e
independizaron las colonias que hoy forman Estados Unidos mientras él se arrancaba pelos
hasta de la peluca.
Jorge vino al mundo un 4 de junio de
1738, hijo de Augusta de Saxe-Coburgo-Gotha y el príncipe de Gales de Inglaterra
Federico, conocido como "El Pobrecito Fred" porque ambos progenitores lo
detestaban a tal punto que le deseaban la muerte.
El papi de este Pobre Fred era Jorge
II de Inglaterra, y su corona no le impedía expresar que su hijo Fred era el mayor
villano nacido en toda la pelotita del mundo. Sin embargo, Fred fue mejor papá con
Jorgito que Jorge II con él, y de esa forma el futuro Jorge III recibió excelente
educación y buena formación en las artes.En marzo de 1751 un fuerte resfriado acabó con
la vida de Pobre Fred, y su viuda se hizo una madre leona de posesiva con los hijos.
Posteriormente, esta estrujante
mamá de Jorgito habría de echarse de amante al guapísimo y ambicioso John Stuart,Lord
Bute. Jorgito depositó buen afecto en el concubino de su mamá, a tal punto que cuando se
enamoró de la bella quinceañera Sara Lennox, Bute le negó permiso para hacer la boda y
Jorgito sencillamente se resignó.
Jorgito habría de enamorarse
locamente otra vez cuando conoció a una bella cuáquera llamada Hannah Lightfoot, quien
le tuvo tres hijos.Muchos afirman que Jorgito se casó morganáticamente con ella, lo cual
haría que su posterior boda con la princesa germana Carlota de Mecklenburgo-Strelitz no
hubiera sido válido por bigamia. Carlota, la regia esposa que seleccionaron para Jorgito
era una mujer flaca, fea, con boca de alcancía y cara de mona, pero era buena costurera,
excelente bordadora y tocaba el clavicordio con mucha gracia. A pesar de ser tan
horrorosa, el sensual Jorgito se dedicó a preñarla en numerosas ocasiones, utilizando
los embarazos de Carlota para mantenerla alejada de cuanta intriga palaciega existiera.
Jorgito como papi era dulce pero
severo, ceremonioso pero consciente, y la paternidad le alivió bastante su sentido de
inseguridad. Como monarca, comenzó bien. Creó fincas modelos en Windsor, por lo cual le
llamaron los agradecidos campesinos "El Granjero Jorgito", y con sus colecciones
de libros y manuscritos puso las bases para la fundación de la futura Biblioteca del
Museo Británico.
Coleccionaba dibujos, monedas,
medallas, relojes y modlos de barcos. Jorgito y su mujer se iban a la cama a las 10 de la
noche, y su corte tenía la reputación de ser la más aburrida de toda Europa. En 1726 el
primer ataque de locura lanzó su zarpazo, aterrizando al rey en cama desde enero hasta
julio. Eran los primeros síntomas de porfiria, un mal de la sangre que causa dolorosas
inflamaciones, gota, y demencia galopante. En 1765 Jorgito volvió a caer gravemente
enfermo y un año más tarde tendría otra recaída.
Lo curioso es que después de estos
períodos peligroso, Jorgito exhibía su natural buen humor y no padecía de nada más
grave que de hambre. Lord Bute, quien había guiado a Jorge III en sus primeras lides
reales, se vio con la salud minada y se retiró. Jorgito entonces comenzó una serie de
sillas musicales de ministros, pero desde 1770 tuvo el mal tino de poner a su amigo
Federico North como primer ministro (sería el peor de toda la historia inglesa!).
En 1775 la guerra independentista de
los americanos estalló. Los coloniales-futuro gringos-protestaban contra los intentos de
extricarles aún más impuestos y se dieron incidentes como la Fiesta del Té en Boston
cuando enfurecidos manifestantes echaron al agua un buen cargamento de te procedente de
Inglaterra. Jorgito quiso someter por completo a los coloniales y le salió el tiro por la
culata. Los futuros gringos se independizaron un 4 de julio de 1776 y consolidaron su
independencia con la Paz de Versalles en 1783 mientras Jorgito se arrancaba las mechas de
la ira en su palacio.
Como hombre de familia, Jorgito
sufriría mucho. Una hermana suya(Augusta) fue entregada en matrimonio al patán de Carlos
II de Brunswick para ser aparatosamente infeliz, y su hermanita menorCarolina Matilde fue
casada con el loco Christian VII de Dinamarca, para acabar en desgracia cuando se las
pegó al demente con un político danés y Christian la repudió.
En 1765 su hermano favorito Federico
murió a los quince años de edd, y los dos otros hermanos de Jorgito se casaron con
señoras que él consideraba de bajísima estofa, por lo cual Jorgito optó por promulgar
la famosa Acta de Bodas Reales mediante la cual ningún miembro de la casa real puede
casarse antes de los 25 años de edad sin la venia del rey ni tampoco sin la aprobación
del parlamento si es mayor de 25.
En junio de 1783 Jorgito cayó
nuevamente en cama y se fue a tomar aguas medicinales a Cheltenham. En octubre de ese
mismo año, Jorge recaería de nuevo, con fiebre calcinante y un parloteo constante. El 5
de noviembre de ese año el rey comenzó a parlotear como cotorra electrocutada durante la
cena. Perdió el control y tuvo delirios. A veces desconocía a la reina, otras veces
afirmaba que él era otra persona y no el rey.
Para 1789 había mejorado un poco, y
durante su enfermedad su hijo, el futuro Jorge IV, aprovechó que su papi no lo controlaba
para hacer diablos de zacate. Jorge IV era un degenerado bohemio, gastón e irresponsable,
y las relaciones entre Jorgito y su heredero se deterioraron mucho, a tal punto que cuando
Jorge IV tuvo que asumir la regencia en 1811 padre e hijo casi no se hablaban. Para 1805
Jorgito tuvo otro ataque de locura y le tuvieron que remitir a una camisa de fuerza. Para
1812 la reina desistió de atender a su marido y dejó que los hijos se hicieran cargo.
Para 1817 Jorgito estaba quedando
más sordo que una tapia. En 1818 ya no podía caminar. Lucía flaco y desgreñado,y en
una ocasión dijo que deseaba ropas negras para llevarle luto a Jorge III, dado que Jorge
III había sido buen hombre pero muy confundido. La reina Carlota murió en noviembre de
1818 y esto aceleró el deterioro de Jorgito. En Navidad de 1819 el pobre rey tuvo otro
ataque al no ver a su mujer en la mesa. Murió el 29 de enero de 1820 a los 81 años de
edad.
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