UPN
ACEFALA
Mercedes Rivas
El destino de la Unión de
Periodistas de Nicaragua (UPN), está en peligro con los recientes sucesos, en los cuales
un grupo de militantes sandinistas enfilaron sus acciones en defensa de intereses más
partidarios que gremiales.
Al mejor estilo politiquero, un
grupo defendió lo indefendible. No el destino de la organizción, sino la prevalencia de
un cargo. La de Juan Alberto Enriquez, para que siga ocupando la presidencia de la UPN.
Los sucesos ocurridos durante su reciente Asamblea Ordinaria, dejaron el sinsabor de acres
discusiones, gritos y descalificaciones, como que de enemigos se tratara. Una cosa absurda
y triste, puesto que siendo todos periodistas, caminamos en la misma acera todos los
días, pues nos ha identificado el mismo ideal y hasta el color partidario.
La unificación del gremio, lejos de
ser una realidad, nunca será posible por oscuros intereses partidarios que quedaron al
descubierto en esta reunión y aunque no tengo nada personal contra el periodista Juan
Alberto Enriquez, quien se desempeñó por dos años como presidente de la UPN, hasta el
15 de marzo del año en curso, fecha en que venció su período en este cargo, es mi deber
señalar, con el derecho que me asiste como afiliada a esta organización, que lo actuado
el sábado 18 de marzo en la Casa del Periodista, Alvaro Montoya Lara, es nulo de toda
nulidad, por la forma en que se violentó todo procedimiento para la elección de
autoridades.
Es ilegal, por cuanto no se
procedió conforme a la Ley.
En primer lugar, se citó a la
Asamblea Ordinaria, tal y como se acostumbra cada dos años, con el único fin de elegir
nuevas autoridades y no para reformar estatutos y habiendo presentado una extensa agenda,
se debió proceder a votar por el contenido de la misma, no imponerla.
No siendo procedente, la Asamblea
decidió reformar el Artículo 24, el cual prohibe la reelección de cargos para el
período inmediato superior, con el fin de dejar en el cargo a Juan Alberto Enriquez.
Lamentablemente, todo lo actuado es
nulo, es ilegal porque se olvidaron que la organización está inscrita como Asociación
Civil en el Ministerio de Gobernación y que una reforma a cualquiera de lo artículos
debe ser respaldada por una resolución ministerial y ser publicada en La Gaceta, Diario
Oficial.
Dado que las cosas no siguieron en
el curso de la institucionalidad, pedimos se impugne lo actuado y estemos claros que a
partir del 15 de marzo la UPN no tiene dirigentes.
Quizás el Comité Electoral
saliente pueda responder por qué no informó si había incripción de otros candidatos,
ni siquiera se conoció oficialmente de la intención de reelección de Juan Alberto, la
Asamblea no conoció si otros aspirantes al cargo pagaron la cuota de incripción de 200
córdobas, para el cargo de presidente y 100 para otras secretarías; la Asamblea no
conoció si estaban al día con su cotización, tal y como se exigió a otros que
corrieron en la campaña.
Sería bueno que el Ministerio de
Gobernación se pronuncie sobre esta impugnación y que la oganización rinda cuentas
claras sobre el patrimonio y bienes de la organización.
Esperamos que en nombre de la
razón, la legalidad, institucionalidad y transparencia, los periodistas demos el ejemplo
de democracia. No podemos respaldar vicios y mañas electoreras porque no tendríamos la
autoridad moral para exigir a las autoridades civiles y políticas de este país, que
cumplan a cabalidad con las leyes y mandatos de la nación.
Estoy al día con la cotización y
exijo respeto y cumplimiento a la ley. La UPN no es propiedad individual, es una
organización gremial que debe velar por intereses de la mayoría. ¿No les parece?
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