Dos
protagonistas del siglo XX
Henry Ford ocupa un lugar
de privilegio entre los 10 hombres más influyentes de la pasada centuria.
JAMES B. PARKER
Nació
en 1893 en Michigan, Dearborn. Desde su infancia, su hermana Margaret decía que él
estaba destinado para un trabajo muy especial en el mundo. Nada en la infancia de Henry
Ford sugería que el tiempo lo convertiría en el superhombre de la era industrial.
Creció en una finca, mas lanzó a
la industria automotriz al ámbito mundial. Podía ser generoso o idealista, como cruel y
cínico. Sus revolucionarias visiones combinaron muchas contradicciones. Altos salarios,
menos horas, mayor producción.
Ford fue más que constructor de
autos. Se hizo héroe nacional y el primer empresario en pagar salarios equitativos para
los discapacitados y afroamericanos. Un hombre de carácter controversial, paradójico y
colorido.
Se caracterizó por ser un pionero
idealista. Pero tenía una mirada egoísta y cínica, mientras que otras veces era
generoso y compasivo. Era ignorante, con una mente reducida y terco. Y paradójicamente
otras veces demostraba una envidiable mente visionaria y flexible. Contradictorio, pues
simpatizaba con los afroamericanos y era a la vez inquisidor de judíos. Nunca creyó en
organizaciones de caridad mientras que regaló millones a los buenos trabajadores.
Ford tenía un sentido común muy
agudo y gran inteligencia. Dotado de una mente intuitiva, con su memoria privilegiada y
con gran talento natural por la ingeniería mecánica, supo combinar los práctico con lo
creativo.
Además, con sello de visionario, a
tanto que su iniciación como fabricante de automóviles y la introducción del Modelo T,
estaban perfectamente cronometrados con la historia.
Henry Ford construyó su primer
motor a gasolina en 1893 y primer vehículo en 1896 mientras era jefe de ingenieros en la
Compañía de Alumbrado de Detroit. Después de varios intentos, él y once compañeros
organizaron en 1903 la Ford Motor Company; posteriormente, con el Modelo T lanzado en 1908
y las líneas de montaje en 1912, dejó relegados a sus competidores. Mientras tanto, en
1914 su compañía introdujo la jornada laboral de ocho horas con un salario de $5
diarios, todo un cambio para esas vetustas estructuras sociales. No obstante, por los
años 20, casi la mitad de los automóviles en el mundo eran Ford.
Su empresa era altamente integrada,
no sólo construía autos, camiones, tractores y aviones, sino que, tenía minas de acero,
plomo, y carbón. También propietario de plantaciones de madera, hule y aserraderos.
Su firma operaba ferrocarriles,
fundidoras, hornos, fábricas de acero y flotas de barcos. Y docenas de plantas
ensambladoras en todo el mundo producían vidrio, cuero artificial, textiles,
instrumentos, papel, cemento y granjas agrícolas de 10.000 hectáreas.
Ford se casó con Clara Bryant, que,
como él, había nacido en una finca en Dearborn. Tres años más joven que él, ella
estaba convencida desde su matrimonio en 1888, de que su esposo podría llevar a cabo algo
notable.
Ford la llamaba su
"creyente".
Pregonando
un alto volumen de producción, bajos precios y consumo masivo, Henry Ford se convirtió
en la figura clave de una revolución que moldearía el mundo de acuerdo con su visión.
Con su muerte nunca buscó la
glorificación, cosa que sí lo hicieron sus compañeros John y Horade Dodge y James
Couzenz, cuyos restos ocupan dos de los mausoleos más grandes en el cementerio de
Detroit.
Ford yace enterrado debajo de una
sencilla lápida de piedra en un pequeño cementerio de la familia Ford en el Joy Road,
cerca de Greenfield Road en Michigan, Detroit. En la pequeña lápida se pueden leer seis
palabras sobre una cinta metálica: "La sombra pasa, la luz permanece". Un
pequeño recordatorio de que todavía vive Henry Ford.
(Tomado de La Nación)
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