En la
Liga Profesional Mexicana:
MARCAS IMPUESTAS POR RIGO
MENA Y RENE PAREDES
Koriko
En la temporada de 1964, el pinolero
Rigoberto Mena militó en la Liga Profesional Beisbolera de México, alcanzó los 1,000
hits, vistiendo en esa ocasión la franela de los Sultanes de Monterrey.
Un grupo de aficionados se acercaron
en ese entonces a la famosa revista azteca "HIT", para saber cuántas veces al
bate necesitaron los cuatro short stops que hasta ese momento, Mayo de 1972, habían
alcanzado la cifra:
| JUGADOR |
VB |
HITS |
| Rigoberto Mena |
3,308 |
1,000 |
| Jorge Fitch |
3,547 |
1,000 |
| Huevito Alvarez |
3,600 |
1,000 |
| Fernando Remes |
3,866 |
1,000 |
El hecho de haber llegado al millar
de imparables ---señala la revista HIT---, con menos veces al bate, le permitió,
lógicamente, al nicaragüense Rigoberto Mena compilar el mejor promedio de bateo al
alcanzar la cifra, con 302.
Otro jugador nicaragüense jugó
también para los Sultanes de Monterrey, de las misma Liga Profesional Mexicana, nada más
que éste lo hizo en la temporada de 1966, y al final obtuvo un récord de 8 victorias por
6 reveses.
Para la campaña siguiente, Paredes
retornó a México para lanzar esta vez con los Mochis de la Liga de Sonora y después fue
firmado por el Saltillo, equipo donde más tarde jugara también el estupendo torpedero
Rigoberto Mena.
El recordado don Chale Pereyra
Ocampo cuenta en su interesante libro "Anecdotario", que una vez se había hecho
una apuesta entre varios socios del antiguo Club Internacional, que estaba situado en la
Avenida Bolívar, frente al Teatro González, en que el maestro Luis A. Delgadillo no se
comería un chompipe entero.
El maestro aceptó el ofrecimiento y
se dispuso realizar ese almuerzo. Entonces alguien sugirió, para asumir la
responsabilidad por una indigestión, que le fuera cocinado el pavo en varios platos de
diferentes arreglos.
Y así fue. Comenzaron a llevarle
pequeños platos de variados sabores y él comió de la manera más natural hasta
consumirlos todos en números de diecisiete tandas.
Al terminar el último, el maestro
Delgadillo exclamó: "Ya basta de bocas. Ahora, ¿dónde está el chompipe...? !Qué
tal!...
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