ALGUNAS
IDEAS SOBRE EL ETERNO FEMENINO
Manuel Eugarrios
Así como las mujeres han merecido
cantos exquisitos de escritores, poetas y personalidades masculinas de todas las épocas,
también ha habido hombres que les han dedicado acres pensamientos.
Sea como fuere, lo cierto es que el
mundo no hubiese avanzado hasta el grado de ciencia, progreso y tecnología que hoy
ostenta, sin el sudor y el trabajo de la mujer que por muchos siglos pasó no solo
inadvertido sino que silenciado.
No sabemos si desde muy atrás del
Medioevo, el hombre consideraba tan poca cosa a la mujer, pero lo que sí sabemos por el
devenir histórico es que fue en esa era oscura en que con mayor claridad se vio que el
hombre llegó a considerar a la mujer como una cosa, un mueble u otro objeto que le
pertenecía en absoluto, al extremo de que en ciertas latitudes de este viejo planeta se
cometió el terrible delito de prohibir la lectura al género femenino.
En esa dualidad histórica que en
algunas partes del mundo aún no ha sido superada, la verdad es que en general de la misma
manera que el hombre ha despreciado o rebajado la condición humana de la mujer también
ha sido capaz de morir de amor por ella o en su nombre, ya fuere vestido de caballero, de
hombre de negocios o de astronauta.
Al haberse celebrado el paso 8 de
Marzo el Día Internacional de la Mujer, publicamos en esta nota algunas ideas que hombres
famosos han tenido por nuestras eternas medias naranjas, que de cierta manera expresa esa
dualidad de que hablamos:
La belleza de una mujer fatua es
como sortija de oro en el hocico de un cerdo.
La mujer nunca reconoce
espontáneamente un error o falta. Ni tiene conciencia de ello. El hombre hace casi lo
mismo. Es asombroso que seres tan satisfechos de sí mismos se unan.
A los cuarenta años muchas mujeres
han dejado de vivir. La vida pasa a su lado y ellas se pudren en paz.
Las mujeres tienen el sentimiento de
la moda, pero no el sentimiento de lo bello.
GAUTIER.
Hay dos clases de mujeres que por
ningún precio se han de conocer: las que no amamos y las que nos aman. Entre dos extremos
hay muchas mujeres encantadoras, pero no las sabemos apreciar.
Cuando una mujer ama a un hombre se
le conoce enseguida: no sabe hablar de otra cosa.
Las mujeres son como los autos, a la
vejez es cuando más se pintan.
La fuerza de las mujeres depende de
que la sicología no puede explicarse. Los hombres pueden ser analizados. Las mujeres nada
más que adoradas.
En toda mujer de letras hay un
hombre fracasado.
Ser bella y amada es condición de
muchas mujeres. Ser fea y saber hacerse amar, es, acaso, la máxima expresión del genio
de la mujer.
Ven,
mujer, aporta la magia de tu amor. Haz ilimitado el rincón entre paredes, para erigir
allí un mundo para el hombre.
Una doncella literata seguirá
doncella toda su vida, cuando no queden en el mundo más que hombres sensatos.
La mujer es un manjar digno de los
dioses, pero a veces lo guisa el diablo.
Fragilidad, tu nombre es mujer
Daría este consejo a las mujeres:
"Que no griten tanto en nombre de la mujer. Que no repitan tanto que se nos debe esto
y aquello. Que no digan tanto "nosotras las mujeres". Y que se esfuercen más en
conocer a los hombres".
La mujer que es amada tiene el
éxito asegurado, al menos con el hombre que la ama. Aquella a quien nadie ama, qué
éxito puede tener?
Y hasta
Teresa, la santa, tuvo su picardía respecto a las mujeres:
Tengo experiencia de lo que son
muchas mujeres juntas. ¡Dios nos libre!
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