Debate
entre historiadores y teólogos
¿POR QUE PIDE PERDON EL
PAPA POR LAS CULPAS DE LA IGLESIA?
CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT).- El llamamiento a hacer un serio examen de conciencia,
lanzado por Juan Pablo II a toda la Iglesia encontró amplio espacio en los medios de
comunicación y suscitó un gran interés incluso en ambientes no católicos.
El Papa anunció ayer oficialmente,
en nombre de la Iglesia Católica, el perdón por las ofensas y perjuicios ocasionados a
otras religiones. Ante esa situación, se originó un debate entre historiadores y
teólogos, que se lo ofrecemos a nuestros lectores para una mejor comprensión de esta
actitud de la Iglesia Católica.
Franco Cardini, catedrático de
historia medieval en la Universidad de Florencia, quien nunca ha sido demasiado entusiasta
de las peticiones del perdón lanzadas por el Papa, ha declarado al "Corriere della
Sera" que "una petición de perdón tan solemne es una señal fuerte, a nivel
ético y simbólico; pero el Jubileo ha sido siempre una ocasión de remisión recíproca
de las culpas: si bien es unilateral, el gesto contiene implícitamente un desafío, una
petición de reciprocidad.
Todo esto es bello, pero también
ambiguo. Cualquier persona, sin necesidad de que sea un historiador, tiene derecho a
preguntarse: ¿ante quién cumple este gesto la Iglesia Católica? Por ejemplo, Su
Majestad británica, ¿está dispuesta a pedir perdón por lo que los ingleses han hecho a
los irlandeses en los últimos dos siglos? La República Francesa, heredera de la
Revolución, ¿cuándo pedirá perdón por las masacres de Terror y las rapiñas
napoleónicas?
Y los gobiernos laicistas desde
Italia hasta los de la República Mexicana, ¿están dispuestos a pedir perdón por haber
confiscado los bienes de la Iglesia? Por último, mientras nosotros pedimos perdón por
las cruzadas, ¿qué autoridad teológico-jurídica islámica está dispuesta a
arrepentirse por la "jihad" desencadenada a partir del siglo VII contra las
comunidades cristianas de Oriente, o por las invasiones del Mediterráneo?".
Elio Guerriero, historiador de la
teología y director de la revista "Communio" hace un análisis más profundo.
En declaraciones al diario italiano "Avvenire" explica que "en la
purificción de la memoria de la Iglesia, creo que hay que tener en cuenta sobre todo el
aspecto teológico. La comunidad reconoce su propio pecado y pide perdón por sí misma y
también por el pecado del mundo".
"Tengo la impresión de que
Juan Pablo II es como el chivo expiatorio que carga con los pecados de sus hijos, pero
también con los de todos los pecadores", opina Guerriero. "Se trata de un hecho
extraordinario: la comunión de los santos implica también una comunión en el pecado
para poderlo expiar, en particular, me impresiona la insistencia de Juan Pablo II en la
reconciliación con los hermanos separados. Son precisamente los santos quienes ven el
pecado y quienes experimentan este deseo de purificación.
Tengo la impresión de que el Santo
Padre está recorriendo él mismo el viaje interior de Pablo de Tarso o de Catalina de
Siena y que consiste casi en "exagerar" nuestras responsabilidades para volver
al alcanzar la unidad en el amor. De este modo, la verdad histórica queda superada. Juan
Pablo tiene una visión teológica que implica un auténtico arrebato de generosidad, pues
lo que realmente importa es la unidad en el amor".
Por lo que se refiere a las
críticas que incluso algunos sectores de la Iglesia han hecho a la decisión del Papa de
pronunciar el "mea culpa", el profesor Guerriero considera que "Pedir
perdón no es un fin en sí mismo. La Iglesia no se refugia en una especie de masoquismo,
sino que confía en que la petición de perdón será acogida. Una petición que debería
generar un nuevo amor por la Iglesia y un proyecto de salvación para la humanidad.
La petición de perdón a los
hermanos me parece que está en función de la reconciliación; la petición de perdón a
otras religiones está en función de una colaboración interreligiosa. No importa que nos
echemos encima más culpas de la cuenta. Es una invitación que se extiende también a los
laicos, incluso a aquellos que no quieren entender. Es una visión profética para
construir una nueva humanidad".
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