| DARDOS AL
CENTRO |
| POR: CARLOS
GUADAMUZ |
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Joaquín Cuadra salió Del Ejército
hace 18 días y ya le están lloviendo descalificaciones e insultos ante la sola
posibilidad de ser candidato presidencial en las elecciones del 2001. De
"abogaducho" para arriba, le han dicho.
Mientras
fue jefe del Estado Mayor y posteriormente Jefe del Ejército, no faltaron quienes dijeron
que llegó allí porque era del grupo de "los cheles", en otras palabras de
"los burgueses".
Joaquín y otros de los denominados
"los cheles", se ganaron sus posiciones milímetro a milímetro y gota a gota,
ya fueran de sangre, sudor o lágrimas. Fui beneficiado por Joaquín, Javier Carrión y
Omar Hallesleven cuando ellos y otros diez valientes formaron parte del "Comando Juan
José Quezada", que nos liberó a los prisioneros sandinistas el 27 de diciembre de
1974. A ellos les debo quizá mi vida, ya que Somoza juraba que nunca saldríamos vivos de
la cárcel.
Posteriormente, durante la etapa de
la insurrección, Joaquín estuvo al frente de los combates que se libraban calle por
calle y casa por casa en Managua. Fue jefe del Frente Interno en los momentos más
cruentos de la batalla, compartiendo honores con Walter Ferretti, otro de los gigantes de
la guerra de liberación.
Javier Carrión, en medio del
intenso fuego, rescató y se echó al hombro el cuerpo de Germán Pomares, mortalmente
herido, para sacarlo del campo de batalla y ponerlo a salvo. Pomares no logró sobrevivir
de las heridas y murió dos días después cerca de Jinotega, en mayo del 79. Javier era
lugarteniente de Pomares.
Hago estas reflexiones históricas
porque no me parece justo que se quiera desvalorizar la estatura de aquellos que se la han
ganado a puro pulso, independientemente de su origen. Y en éstos, el mérito es mayor
porque proviniendo de clases adineradas no tenían por qué arriesgar sus vidas salvo por
la obligación moral que los hombres honestos sienten hacia su pueblo.
"Si no tenemos la valentía de
los héroes al menos respetémoslos", decía José Martí. Esto es sumamente válido
si se toma en cuenta que algunos de los detractores de Joaquín, en ningún momento o
lugar llegaron a enfrentar situaciones de peligro y riesgo como las de los ahora
vituperados.
Las campañas electorales que
estamos iniciando se verán inundadas de enfrentamientos, ofensas, zancadillas, juegos
sucios, etc., pero creo que se impone un minuto de ética a través de la cual se impida
el atropellamiento de las dignidades de los participantes y candidatos. Si no habrá
código escrito, por lo menos que cada quien se imponga límites de moderación y respeto
hacia los otros, ya que podría suceder que aquél que esté lanzando piedras contra los
vecinos, resulte con su techo más débil y frágil que el de los demás, moralmente
hablando.
En resumidas cuentas, Joaquín ni
siquiera ha hablado de candidaturas y ya sus presuntos adversarios tratan de acabarlo.
¿Qué seguros estarán de sus derrotas que desde ahora esgrimen la consigna de que no hay
mejor candidato contrario que el candidato aplastado...o muerto.
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