TRANSPARENTE
SIEMPRE
Adolfo Pastrán A.
Casi nunca acostumbro contestar
injurias y calumnias infundadas que provienen de críticos gratuitos y oficiosos, porque
siempre tengo la conciencia tranquila, no tengo ni odio ni resentimiento hacia nadie, ni
tengo enemigos y adversarios, o algo que esconder, tengo mucha paz espiritual que me
permite ser respetuoso de los demás, reconocer mis errores y el talento ajeno, e ignorar
aquellos que escupen odio y veneno.
Si ellos viven con agruras todos los
días es su problema, yo trato de aportar a Nicaragua sin egoísmos y envidias, sin
disfrutar del dolor y el mal ajeno, con espíritu positivo. Quienes gozan lanzando odio
sólo pueden ser gente irracional con una mente enferma que no soporta los triunfos de los
demás.
Quienes así piensan, actúan y
hablan, les digo, como José Martí: "Triste es no tener amigos, pero más triste es
no tener enemigos. Porque el que enemigos no tiene, señal es que tampoco tiene ni talento
que haga sombra, ni carácter que impresione, ni valor, ni honra de la que murmuren, ni
bienes que se le codicien, ni cosas buenas que se le envidien".
Y como escribiría Rubén Darío:
"Puede una gota de lodo sobre un diamante caer, puede también de este modo su fulgor
obscurecer. Pero aunque el diamante todo se encuentre de fango lleno el valor que lo hace
bueno no perderá ni un instante, y ha de ser siempre diamante por más que lo manche el
cieno".
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