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El enviado Stimson estuvo convencido
que la Conferencia de Paz Centroamericana de 1923 atentaba contra el Partido Liberal,
porque no reconocía cambios de gobierno por revoluciones o golpes de estado, ni uso de
fuerzas militares para el control político, por lo que dejaban a los liberales sin
posibilidad de llegar a la presidencia por ninguna vía legal o ilegal; asi nos ocurrirá
con la Ley Electoral Alemán-Ortega.
Los conservadores manipulaban el
Consejo y mesas electorales, en consecuencia, razonaba Stimson, no tienen interés en
reformar la Ley, porque además controlan a los jefes políticos, cobraban y amenazaban a
los contrarios con impuestos, como hace Arnoldo, cobraban impuestos para transitar por los
caminos especialmente en las elecciones, algo parecido a las firmas para participar en las
elecciones ahora, además controlaban el ejército y otros poderes, así los conservadores
gobernarán eternamente, sin esperanzas para los liberales.
En el año 2000 avanzamos bastante,
pues al ejército no lo controla el Presidente y Joaquin Cuadra es el primer jefe que
cumple el término y sale cumpliendo el mandato Constitucional. La salida de Humberto
Ortega no vale porque fue obligada.
Los americanos pensaron que los
marinos tendrían que quedarse indefinidamente. También Moncada, pensando en Sandino,
quería que se quedaran.
Los americanos pidieron una
solicitud para dejar a los marinos y que fuera hecha por liberales y conservadores
conjuntamente. El enviado Eberhardt, en nota al Departamento de Estado dijo: "Muy
poco de valor permanente se ganará con unas elecciones libres supervisadas en 1928, si el
partido derrotado siente que las futuras elecciones serán dominadas por el partido del
gobierno y que por eso no tendrán esperanzas de llegar a la presidencia en el futuro,
sino es por una revolución o golpe de estado.
Moncada fue electo el 4 de noviembre
de 1928 gracias a las elecciones supervisadas. Los conservadores estuvieron en el poder
por diez y ocho años, sostenidos por los marinos americanos, período que se interumpió
con la Revolución Constitucionalista liberal de Juan Bautista Sacasa, a causa del golpe
de Emiliano.
Esto es solamente un capítulo de la
historia de Nicaragua, donde el abuso del poder ha sido rutinario. Ochenta años después
estamos repitiendo errores pasados, con manipulaciones a la Constitución y la Ley
Electoral como la hecha por Arnoldo Alemán.
En Nicaragua las ideologías han
sido pretexto para abusar del poder. Arnoldo Alemán no es ni representa la ideología
liberal, como no la representaron los Somoza, pues es contraria a sus actuaciones, ni
Daniel Ortega representa el sandinismo, porque Sandino era nacionalista y Daniel Ortega
entregó Nicaragua a cubanos y soviéticos.
Los nicaragüenses debemos estudiar
nuestra historia, no para culpar a nadie, porque lo hecho no se puede remediar, sino para
avanzar con la civilización.
Nuestra política está contaminada
con falta de sinceridad y de honorabilidad. Muchos que criticaron a Somoza, después no
tuvieron escrúpulos para ser cómplices de los mismos abusos multiplicados... algunos
colaboran con el gobierno de Alemán.
Si Nicaragua se llena de
observadores internacionales el día de las elecciones, el último paso del proceso, por
qué no pedir a organismos internacionales una observación permanente del sistema
electoral, así el proceso desde la revisión de las leyes, que es donde está el
verdadero problema, se garantizará que será limpio y democrático y así evitamos la
manipulación electoral. Si aceptamos observadores en el día de los votos, y aceptamos su
opinión sobre los resultados, ¿por qué no los aceptamos para el proceso?
Como vamos, la propuesta del doctor
Carlos Cuadra Pasos, civilista y brillante jurista, de que el Consejo Electoral esté en
manos imparciales no nicaragüenses, será la única solución que nos quede si no
maduramos políticamente, porque en Nicaragua ni los representantes de la Iglesia tienen
credibilidad porque tienen sus intereses políticos.
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