CARTA
ABIERTA A JOAQUIN CUADRA
Querido Joaquín:
Magda
Enríquez Callejas
Me llamo Magda Enríquez Callejas,
hija de Emiliano Enríquez, de los Enríquez con "E" originarios de Comalapa y
de Maruca Callejas, de los Callejas de Chinandega. Eso me hace nieta del General Santiago
Callejas Mayorga y por lo tanto liberal de pura cepa y sobrina de Emiliano Chamorro y por
lo tanto un retoño del tronco conservador.
Cuando era una niña y mi papi me
llevaba a visitar al tío Emiliano, iba siempre vestida con algo verde y la pregunta de
cajón nunca se hacía esperar: "¿Y cuando seas grande que vas a ser?"... Yo
quería mucho a mi tío Emiliano porque siempre me tenía alguna poesía que quería que
le leyera y además lo admiraba mucho porque el zaguán de su casa siempre estaba lleno de
gente pobre a la que él ayudaba. Por eso mi respuesta era siempre:
"Conservadora". Claro que
cuando iba con mami a la casa de los Callejas el color para la ocasión era rojo, la
pregunta era la misma pero mi respuesta debía de ser: "Liberal".
Mi Tago, que es como yo bauticé a
mi abuelo, ha sido siempre uno de mis más grandes héroes por su preocupación por los
pobres, por su amor a la Patria, pero sobre todo por su voluntad férrea. El Frente
Sandinista fue mi alternativa a esas paralelas históricas. No salí de ningún movimiento
ni cristiano, ni ateo; ni obrero, ni político, ni social.
Salí de mi hogar, madre de cuatro
hijos, convencida de que había que luchar por una Nicaragua mejor donde mis hijos y los
hijos de mis hijos pudieran crecer felices en un ámbito de justicia y libertad. Por más
de 20 años he militado y sigo militando en las filas del FSLN. Esa militancia no ha sido
fácil siendo hija de la oligarquía y de la burguesía. Tomás Borge te acaba de
descalificar a vos llamándote "el candidato de la oligarquía", a mí me
descalificaron muchas veces por mis orígenes de clase y lo más probable es que después
de esta carta me vuelvan a descalificar. Sin embargo, aquí estoy, sin techo de vidrio ni
cola que me pisen y orgullosamente sin más capital que el que me gano con mi trabajo de
maestra en Filadelfia, Pensilvania.
Tienes razón al decir que "No
podemos ser prisioneros de nuestros propios esquemas o esquemas tradicionales". Creo
que durante los últimos años de mi vida he sido prisionera de mis propios esquemas. Para
mí criticar al FSLN ha sido casi lo mismo que ser traidora o desertora de las filas de la
vanguardia. Jamás podía echarle leña al fuego, particularmente en este país donde por
años he representado al FSLN. Y por eso he callado cuando debía haber hablado y he
buscado excusar lo inexcusable cuando debía de haberlo condenado. Tu entrevista en el
Nuevo Diario me llevó a la reflexión. Primero, porque sos la primera figura pública que
habla de forma pro-positiva. Por eso te escuché. No echaste tierra a nadie, no acusaste a
nadie, no calumniaste a nadie, no insultaste a nadie.
Al contrario. El mensaje está
claro. Somos libres de pensar, somos libres de opinar, somos libres de luchar por nuestra
verdad. Segundo, porque jamás pasa un ocho de marzo sin que me haga una profunda
reflexión como mujer, y tercero, porque me vi a mi misma repitiendo con mis hijos mi
propia experiencia. No quiero que mi nieta venga a verme y oiga de mis labios la pregunta
"¿Y que vas a ser cuando seas grande? Y se sienta obligada a decir:
Sandinista".
Tienes razón Joaquín, no tenemos
que ser liberales rojos, ni conservadores verdes, ni sandinistas rojo y negro. El reto es
de ser nicaragüenses honradas y honrados. Esa es la tradición que hay que heredar a
nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.
Gracias por ayudarme a entenderlo.
|