| NUESTROS ERRORES POLITICOS Y LEYES ELECTORALES |
(II parte) |
| Por:Julio Ignacio Cardoze |
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Después
del golpe de Emiliano Chamorro contra la constitucionalidad, los americanos lo sacan del
poder y ponen a Adolfo Díaz, conservador, considerado persona mediocre y manejable,
ex-empleado como contador en intereses mineros americanos del Atlántico.
Poner a Díaz, significó desconocer
la constitucionalidad reclamada por J. B. Sacasa, quien recibía ayuda de Plutarco Elías
Calles de México, y quien reconoció a Sacasa como gobierno Constitucional de Nicaragua
en 1926.
Con interés de la construcción de
un posible Canal por Nicaragua, el presidente americano Coolidge enfrentó dos problemas:
a) Apoyar a Díaz, presidente títere de los americanos y correr el riesgo que éste fuera
derrocado por la Revolución Constitucionalista liberal apoyada por Mexico, o, b) buscar
la solución por medio de la negociación. Entonces llamó a Henry L. Stimson.
Lo primero que hizo Stimson fue
tratar de familiarizarse con la situación de Nicaragua, empezó a investigar, y de las
primeras opiniones que envió al Departamento de Estado fue la siguiente:
"La mejor solución era tratar
de organizar unas elecciones supervisadas por americanos porque en Nicaragua existía la
tradición que el partido del gobierno controlaba las elecciones y eso significaba que
ellos continuaban en el poder hasta que una revolución o golpe de estados se lo quitaba,
para empezar otra vez el cíclo".
La Revolución Liberal
Constitucionalista, encabezada por Sacasa, con base en Puerto Cabezas y militarmente a
cargo de Moncada, terminó al aceptar Moncada la propuesta americana de elecciones
supervisadas, ya que el Tribunal Electoral conservador no tenía credibilidad ni era
confiable. Algo así como el que tenemos ahora.
Lo primero que hizo fue que el
presidente Coolidge nombrara un americano para presidente del Consejo Nacional Electoral.
También pensó en la necesidad de una nueva Ley Electoral. Stimson propusó, pues los
representantes del gobierno conservador no eran confiables, que los presidentes de los
consejos electorales departamentales también fueran americanos, con un representante de
cada partido.
Emiliano Chamorro, resentido y
excluido del proceso electoral de 1928 por golpista, pero con muchos partidarios en el
congreso, boicoteó el proyecto de la nueva Ley Electoral propuesto por los americanos,
que daría mayores garantías a los participantes.
Stimson termina su misión en mayo
de 1927. J. B. Sacasa, aferrado a la constitucionalidad, no acepta el pacto de Moncada con
los americanos, y sale otra vez exilado y aparece Sandino.
Sandino agrega una preocupación
más a los americanos pues, según documentos del Departamento de Estado, (1928-32
Records, Mission RG 43, folder B-1), Moncada aseguraba que Sandino tenía el interés de
establecer a los bolcheviques en Nicaragua.
Como supervisor del proceso
electoral de 1928, fue nombrado el General Frank McCoy, quien para familiarizarse,
observó las elecciones municipales de 1927 para ver cómo el gobierno manejaba las
elecciones. Los liberales se quejaron de la influencia ilegal que ejercían los jefes
políticos conservadores y pidieron que fueran quitados.
Entre las cosas que hacían los jefes
políticos, según las quejas de los liberales, era exigir que el pueblo tuviera
obligatoriamente unos pases para andar por los caminos en los cuales se decía que el
portador había pagado pagado sus Impuestos de Camino y el que no tenía el pase,
no podía viajar o caminar a la mesa electoral.
Esto es algo parecido o exacto a las
firmas que la nueva Ley Electoral de Alemán-Ortega exige recoger a los partidos
aspirantes en un retroceso al pasado.
Según los documentos de McCoy,
01-28-1928, Emiliano Chamorro llegó a Managua con un cargamento de trucos, listo a
interrumpir el proceso electoral.
Según documentos del Departamento
Estado, los americanos vieron a Emiliano Chamorro como un elemento disociador en la
política nicaragüense.
Continúa...
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