Exgeneral
Cuadra Lacayo: ¡PURO CUENTO¡
Berenice Maranhao
El retiro fue
un rotundo éxito y el general, después, pudo hablar libremente. Sin embargo, mejor
hubiera sido continuar callado. "La Ilusión" es ahora su única carta.
Si fuera el tipo inteligente y
consecuente que yo creía que era, JC no-tenía otra alternativa que, al salir del
Ejército de Nicaragua, regresar al FSLN. Presentándose, inmediatamente, en cualquiera de
los dos puestos de mando en los cuales admito que deben estar luchando los militares
retirados hoy, pujando por la unidad y la victoria sandinista: sumándose a la lucha
estratégica de Humberto Ortega o cayendo a la piscina de la lucha política directa como
lo está haciendo Lenin Cerna desde que salió del Ejército. Al fin y al cabo ni quería
ser general.
La tercera vía que le queda, es
encaminarse directamente al Club de los Dinosaurios que amenazan con destruir
completamente al país. Y JC lo sabe. Pero es increíble verlo asumir que no.
Es decir al sustituir a HOS, JC se
olvidó del "desmoche", pero de todos modos continuó oyendo y discutiendo
asuntos más trascendentales: "que si es mejor para Nicaragua que los militares usen
boina o quepis. O si el zapato de charol es más elegante para un general ir al coctel en
el Camino Real o si la bota de cuero de cerdo italiano es la más indicada para ir al
teatro Rubén Darío.
O si es mejor poner otra estrella en
lugar del adoquín; o si la camisa "azul piscina" queda bien con el pantalón
verde pepino o mejor nos regresamos todos al verde olivo. O que Hallesleven queda en la
activa hasta el 2010. O tal vez hasta más tarde, cuando ya esta generación de
guerrilleros hayan desaparecido y el Ejército esté completamente desparasitado de todo y
cualquier sandinismo. Hasta entonces talvez podamos, los históricos, realmente
profesionalizarnos y finalmente cantar: Salve a ti Nicaragua en tu suelo ya no ruge el
cañón, ta ta ta...
Y que a JC fueron entregados todos
los trofeos. Incluyendo un caballo y su montado siendo éste, el más significativo, pues
tanto podía ser un hípico de Diriamba o una copia de la estatua ecuestre de Somoza
frente al ex estadio Somoza.
Se me ocurre también preguntar
esto, después de ver la caricatura que Guillén hizo de JC metido en el cuerpo de un
gorila tipo Amin, comiendo un banano frente a dos gorilas que lo miraban envidiosos de su
gran banano y parece querían quitarle la fruta. Y La Prensa oportunamente vinculó al
militar retirado con lo peor de la vieja guardia gorilezca. Tal vez por esto se ganó la
exclusiva del general retirado.
En qué partido de la oligarquía
civil o pescadito, Joaquín Cuadra encontraría el espacio político, el prestigio y el
respeto que logró tener en el FSLN, desde que en 1974 participó activamente del comando
guerrillero sandinista que asaltó la casa del somocista Chema Castillo.
Siendo responsable así de haber
ayudado a sacar a Daniel Ortega de la cárcel y llevarlo a la Presidencia de Nicaragua por
las armas; y mantenerlo allí, por las armas, durante los diez años de gobierno
sandinista con la misma sangre fría con que mantuvo a la Violeta, Alemán y a Rosa Marina
Zelaya y CIA para que los sandinistas no volvieran al poder. Siempre por las armas. No por
las urnas. Por algo Estados Unidos no le paró bola en lo de la Junta Interamericana de
Defensa. Y esto es una señal muy importante. No nos equivoquemos, no hay archivo cerrado
de que hablar, por más Lacayo que se presente hoy Joaquín.
¿Qué ejército profesional es
éste, el que garantizó el desmantelamiento del país entero. La escandalosa quiebra de
la banca nacional, el saqueo de nuestros recursos naturales, las más de 300 empresas que
el gobierno sandinista entregó a doña Violeta? ¿A dónde están, si están? ¿Qué
legalidad es esta que permite que Calero Portocarrero, el responsable del bando que ayudó
a hacer el volado a los EUA en el caso Honduras-Colombia, hoy sea el presidente de la
Comisión de Relaciones Exteriores del poder legislativo de Nicaragua?
¿Qué ejército permitió esto? El
pueblo pregunta hambriento por las calles. ¿Cuál fue la legalidad que JC contribuyó a
instaurar? Tal vez la legalidad de la ilegalidad, me contesta la lógica más ilógica. O
tal vez la legalidad de las chinampas que tantos denuncian.
Qué futuro político puede
pretender, entonces, un militar que en nombre de un gobierno y de un partido garantizó
transformar Nicaragua es esto que dice Augusto Zamora que somos hoy: un estado vaciado,
unos pocos edificios. Un escudo. Una bandera.
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