¿UN CUADERNO
POR EL AMOR DE DIOS?
Paúl Suárez García
Es penoso que el gobierno de
Nicaragua recurra a la "solidaridad" de los pobladores del país, para recoger
cuadernos y lápices, y educar al futuro de la patria.
Que el gesto surja de los pobladores
está bien, pero del gobierno, es inconcebible. No podemos estar portándonos como en los
tiempos del cuento del rey, que creía en el traje invisible a los ojos de los estúpidos
y prefirió desfilar ante su reino desnudo y no reconocer su condición, al igual que sus
principales colaboradores o ministros que también adulaban el bello linaje.
Mi reflexión está hecha en medio
de lo atónito que lo deja a uno, la campaña del MEDC para recolectar los cuadernos y
lápices para un millón de habitantes, sobre todo cuando Nicaragua es el país del área
centroamericana con mayor crecimiento económico, con una tasa de inflación en descenso,
con fuentes musicales y palacetes para cada ministro en camino de construcción. Con una
Primera Dama que se da el lujo de donar sólo la mitad de su bodega de cuadernos
recaudados por donación, un Ministerio de Salud que no tiene para pagar a sus empleados y
menos para atender a miles y miles de nicaragüenses que acuden en busca de la esperanza
de vida labrada en los 65 años por el INSS y que llega a descapitalizar el presupuesto de
salud donando para la educación.
¿Qué distorsiones vemos? ¿Un
pueblo llamado a la misericordia? ¿A la mendicidad? ¿A la vista gorda?
¿No sería mejor, que en la misma
rotativa donde se hace La Noticia, propiedad del INSS, por embargo a Barricada, se
destinen recursos del gobierno y se comience a producir cuadernos y material didáctico
para los niños pobres (82% de la población) o prestan el gobierno a los niños pobres,
un millón de dólares como lo ha hecho el Cardenal Obando para una Universidad Católica
privada en nuestro país y en un banco nacional?.
Si dono un cuaderno al MEDC, me
siento como que estoy botando mi solidaridad. Mejor lo seguiré donando directamente a los
necesitados a quienes a diario le damos de peso en peso, todo un salario con mucho gusto.
Además, autorizo a la DGI para usar mis impuestos en la compra de los cuadernos y
lápices y para que brinden salud a los nicaragüenses pobres. Yo soy asegurado por
obligación de ley.
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