GUATEMALA
EN LA ENCRUCIJADA
Franz Galich
El 14 de enero, visperas del día
del Señor de Esquipulas, se llevó a cabo la toma de posesión del nuevo presidente
guatemalteco, Alfonso Portillo.
¿Qué importancia y significado
tiene todo esto, cuando la ciudadanía en general está cansada, aburrida y decepcionada
de las clases políticas de, prácticamente, todo el mundo?
El día era sumamente importante:
Guatemala se aprestaba a celebrar al Cristo Negro, mismo que hace 46 años fuera nombrado
Capitán de las fuerzas mercenarias del Movimiento de Liberación Nacional- MLN-
entrenadas y financiadas por los Estados Unidos de Norteamérica, que derrocaron a Jacobo
Arbenz Guzmán, en 1954, bajo el mando ficticio del tristemente célebre Castillo Armas.
El 14 de enero, en el podio, no
hubo, ¡por primera vez en todos esos años!, militares que presidieran la ceremonia. Es
más: la bandera nacional no fue introducida por cadetes de la Escuela Politécnica.
¿Pero qué importancia tiene todo
esto dentro del contexo guatemalteco? Mucha. El presidente era el candidato del partido
Frente Repúblicano Guatemalteco- FRG-, cuyo líder es el también tristemente célebre
general Ríos Montt, acusado internacionalmente de genocidio durante la época que
gobernó el país (1982) con la Biblia en una mano y el fúsil en la otra.
Pero lo más interesante de todo fue
el discurso de toma de posesión. En él, Portillo hizo el anuncio que conmocionó a
Guatemala mayoritariamente: el nuevo ministro de la defensa deberá ser un civil.
Solamente deberá esperarse que el Congreso reforme la ley para hacerlo efectivo.
Mientras, fue nombrado un capitán,
hecho sin presedentes, pues había casi una docena de generales aspirantes. Estos más
bien fueron dados de baja. En Guatemala esto es inaudito.
Además, ordenó que se reiniciaran
a la brevedad, las investigaciones para establecer la verdad en torno al asesinato de
Monseñor Gierardi, ultimado atrozmente dos días después de presentado su informe
"Guatemala, nunca más", donde tras exahustivas investigaciones sobre la
violación de los derechos humanos, se estabelció que un 97% de estas violaciones fueron
cometidas por el ejército guatemalteco y un 3% por la guerrilla.
Las conclusiones son relativamente
fáciles de extraer.
Ahora bien: ¿dejarán actuar al
presidente Alfonso Portillo?
Los intereses en juego son
demasiados.
Por de pronto ya hay las primeras
contradicciones fuertes: por un lado Ríos Montt, presidente del Congreso Legislativo,
decidió que a los diputados se les aumentara 5,000 quetzales equivalente a unos 600
dólares. Por su cuenta Portillo ha decidido aumentar los salarios a los trabajadores del
Estado, motivo por el cual los economistas lo han tildado de demagogo, populista y mal
administrador. Muchos argumentan que de suceder así la inflación se dispararía quién
sabe cuántos dígitos.
Por de pronto se dice que ya tuvo
sus primeras desaveniencias con el general Ríos Montt. Parece ser que no era tan cierto
que ya en la presidencia quien mandaría sería el ex-pastor de la Iglesia del Verbo
Divino.
El panorma es sumamaente interesante
y totalmente inédito. Los siguientes meses serán de una emocionante medida de fuerzas,
de inédita edición. Por de pronto parece ser que el santo se les volteó a los que
soñaron con seguir en las mismas. Guatemala está, pues, en una nueva encrucijada.
|