Esto ocurrió al Bóer:
EQUIPO QUE NO BATEA OPORTUNO, NO GANA
KORIKO
El equpo Bóer no podrá competir en las
semifinales, a menos que ocurra un milagro, ya que nuevamente su ofensiva falló
lamentablemente por el dominio absoluto que ejerció el serpentinero panameño Lenín
Picota, y el Chinandega venció a los capitalinos 6x2, la noche del martes pasado ante una
regular cantidad de fanáticos que asistieron al Estadio Nacional.
La barra del Bóer que todavía tenía las esperanzas de que el club de
sus simpatías reaccionara en estos últimos juegos que le faltaban para poder clasificar
y poder tomar parte en las semifinales, fue imposible, pues su pobre ofensiva, una vez
más fallo como en los encuentros anteriores.
Y si no veamos: en el partido del viernes 4 de febrero pasado contra el
Norte que perdió 6-1, solamente pudieron disparar 2 hits; el domingo 6 de Febrero en
Matagalpa con el mismo Norte, el Bóer conectó 5 hits y fue blanqueado 9x0, y el martes 8
del mismo mes, contra Chinandega, fueron derrotados 6x2, dispararon 8 hits sin ninguna
consecuencia a los lanzadores Lenín Picota y Emiliano Sánchez. Con esta pobre ofensiva
de los capitalinos no puede ganar ni que los esté dirigiendo el mejor manager del mundo.
El béisbol, como ya lo hemos dicho en otras oportunidades, se compone de
tres elementos básicos para ganar y son: pitcheo, ofensiva y defensiva.
Si uno de estos tres elementos falla, el equipo se viene a pique, tal como
le ha venido ocurriendo a todos esos conjuntos que, unas veces ganan porque hay buen
pitcheo y la ofensiva corresponde bateando los hits oportunos para impulsar las carreras
que se necesitan para ganar.
Lo anterior es uno de los tantos ejemplos que señalamos.
Porque, ¿de qué sirve que haya buen pitcheo y bateo, si la defensiva del
cuadro o de los jardineros están fallando cometiendo errores dejando escapar roletazos
fáciles y haciendo malos tiros a las bases permitiendo de este modo que sus contrarios
fabriquen carreras para ganar?
Por eso es que --repetimos--, si una novena aspira a ser ganadora debe
contar efectivamente con esos tres valiosos elementos que anteriormente señalamos.
También nos toca hoy referirnos a otra jugada elemental que no se puso en
práctica y que observamos en el partido del martes pasado entre Chinandega y Bóer, la
cual sucedió en el inicio de la sexta entrada.
Si hacemos nuevamente este señalamiento, es con el objetivo de que esos
errores se corrijan en los próximos juegos y no se repita, ya que siempre hemos deseado
que juguemos un buen béisbol.
No es posible que esto ocurra en un partido en donde se debe jugar este
deporte, más técnico, más depurado ya que estos equipos de Primera División practican
todos los días para estar en forma y, suponemos que es aquí, en los entrenamientos donde
indican los asistentes (coach de pitcheo, bateo y del cuadro) los defectos o los errores
que los peloteros de una novena cometen en los juegos regulares, y se los hacen ver para
que se mejoren.
Resulta que iniciándose el sexto episodio, Chinandega al bate. Tiene
corredor en 1ra. y 2da. base, sin outs, y el bateador pega hit al central. Sandy Moreno
toma el batazo y tira al home para tratar de sacar al corredor que estaba en 2da. En ese
momento, corre el inicialista Nemesio Porras y se coloca en el centro del diamante para
interceptar el tiro, si es necesario.
Como ya no hay chance de poner out en el plato al corredor que viene de
segunda, lo indicado en estos casos es que el inicialista que está observando la jugada,
si el tiro no llegara a tiempo a manos del receptor, entonces es a él quien le
corresponde interceptar el tiro para devolver la bola rápidamente a segunda para tratar
de poner out al bateador que intenta llegar, hasta esa base y allí no más lograr el out.
Pero ésto, en dicha entrada, no se hizo. Ahora fue a Nemesio Porras que se le durmió el
pájaro.
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