LA VIDA SOBRE LA PASION RELIGIOSA
JOAQUIN ABSALON PASTORA
Había un vacío en la legislación sobre
los Derechos Humanos inherentes al reclamo de la vida. Al ser electos el Procurador y
Sub-Procurador , nombramientos que atinadamente recayeron en el Doctor Benjamín Fonseca y
el Licenciado Julián Corrales, se estableció total congruencia con el destino de un
inmenso y marginal caudal de suplicantes cotidianos cuyas voces antes se deslizaban en la
superficie del desierto.
La madurez del Doctor Benjamín Pérez Fonseca no ha encontrado oposición
alguna desde el mismo momento en que siempre ha ejercido sus pertinencias sin causar
indisponibilidades a ninguno de sus semejantes.
Se desliga de la función Política-Partidaria, porque un cargo como el
que sustenta raya en lo severo al exigir "perder de vista" todo rasgo que se
identifique con la parcialidad.
Obviamente "los derechos humanos", carecen de colores, de
banderas, de simbología clasificadora. En "los derechos humanos" clasifican
todos los seres vivientes de la tierra, principalmente aquellos situados en la franja de
la indefensión.
De ese básico requisito para ejercer el cargo dan muestra los dos
elegidos por los representantes del pueblo.
Nos ha inducido a escribir este artículo, la categórica resolución de
la Procuraduría por la Defensa de los Derechos Humanos en torno al caso de la niña
Hazell Borge Suárez, quien luego de sufrir un accidente de tránsito quedó expuesta a
sufrir un desenlace mortal si "en tiempo" no se le aplicaba una
"transfusión de sangre", único recurso de evitar el riesgo del final que nadie
quería, salvo la intersección de expedientes por otros sistemas, que fueron considerados
por los entendidos como de riesgosa efectividad. La vía más expedita en el drama de la
incontrovertible emergencia era "la transfusión de sangre". Otras invocaciones
contrarrestaban el efecto airoso del procedimiento.
Y todo porque prevalecen aún en circunstancias tan cruciales, las altas
temperaturas del fanatismo religioso incrustadas en la cabeza de los incautos por
explotadores "de la Palabra de Dios". Mientras ellos serían capaces de
contradecirse en momentos como esos en los que no debería haber dilema sino decisión,
otros, sus seguidores se exponen a morir y lo peor del caso exponen a morir a sus
descendientes sólo por incurrir en obediencias injustificadas a normas que tienen el
poder de tapar los ojos de los sometidos ante la "Palabra de Dios". Siempre
hemos formulado esta inquietud "que me garanticen que Dios lo dijo".
La Procuraduría reconoció entonces la necesidad de asumir la diligencia
con energía y al margen de lo que pudo ser una trágica vacilación.
Se reconoció que el derecho a la vida de la niña superaba el derecho a
la libertad religiosa de los padres, razón por la cual no "parpadeó" en la
resolución de proceder, porque si los padres no lo hacen, el estado tiene la obligación
de proteger la vida de los niños.
La vida de la inocente infancia desaloja a la formulación de creencias
que el esoterismo convierte en dogma, desaloja también los pormenores de la incultura
tristemente generalizada, la cual va incrementándose en la medida que toma altura la
ignorancia y la dependencia de los falsos profetas que no son testigos de nadie, sólo de
su inflada y vanidosa estimación.
Se ha cumplido con la Constitución, con el Código de la niñez
administrado por el Licenciado Carlos Emilio López, Procurador especial de la niñez y la
adolescencia, amplio conocedor de las delicadas diligencias que giran alrededor de su
quehacer y quien personalmente visitó a la niña Hazell Borge Suárez y a la Madre de la
niña, informada sobre la situación.
Se cumplió con la declaración universal de derechos humanos y la
convención internacional de derechos del niño.
Parece irreal que casos privados trasciendan en la vida pública y sean
objeto de polémica en el seno de la sociedad, pues fueron varios los enfoques aparecidos
en torno a una situación induablemente singular y emotiva. No se había dado un caso
similar en considerable tiempo en Nicaragua, y si hubiera seguido acéfalo el nombramiento
o elección del Procurador y Sub Procurador de Derechos Humanos, quién sabe si alguna
autoridad con capacidad para resolver hubiese cortado de raíz el empecinamiento creciente
por el no, mientras la salud de la enfermita reclamaba el sí, para salir del peligro en
que se encontraba.
Estuvimos ante un acto sin precedentes que repercutió históricamente en
la promoción y defensa de los derechos humanos, dejando huellas imborrables para la
garantía de la existencia cuando ésta conoce el peligro de la indolencia.
¡¡¡TRIUNFO LA VIDA SOBRE LA PASION!!!
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